El pasado día 8 de abril, la organización ETA, daba un paso importante, procediendo a su desarme. Un desarme, en el que la participación de la sociedad civil de al otro lado de los Pirineos, consiguió desbloquear una situación paralizada, por la inacción del Gobierno Español.

Estaba siendo el único País del mundo, atravesado por una violencia de carácter político, donde una de las partes en el conflicto, decide poner fin a su actividad e invitar al Gobierno a iniciar un proceso pactado y verificado de entrega de las armas, y el Gobierno del PP, manifestaba su oposición a ello.

Tuvieron que ser los denominados Artesanos de la Paz quienes en un trabajo conjunto con las autoridades políticas y judiciales francesas, consiguieron el objetivo. Un paso más, en la buena dirección.,

Este paso, había sido precedido por otros, tan importantes o más. Octubre de 2.011, ETA decidió poner fin a su actividad armada y en Diciembre de 2.013, el colectivo de presos y presas vascos, hacia publico un documento, donde entre otras cosas, hacía un reconocimiento del daño causado y decidía hacer uso de la legislación penitenciaria, para aliviar su situación en prisión.

Pues bien, todo esto, que sin duda, suponen pasos en favor de una paz real y en la construcción de la convivencia, está siendo respondida por el Gobierno español, con una inflexibilidad y virulencia, que no se vio ni en la etapa en la que ETA estaba en activo.

Se mantiene una política penitenciaria de carácter vengativo, que posibilita el mantenimiento de la política de alejamiento y dispersión, lo que hace que una familia, tenga que recorrer al año, de media, el equivalente a vuelta y media al mundo, 63.000 kms., para poder visitar a su familiar preso, durante escasos 30 minutos en cada visita.

Cuando pudiendo estar en prisiones cercanas a sus domicilios, estos presos son llevados a cárceles distantes de sus casas, 1.000 o 1.200 kms., más la vuelta, no estamos hablando de reinserción. Estamos hablando de venganza.

Cuando, un numero cada vez mayor de presos, pudiendo ser tratados de sus enfermedades, en muchos casos terminales, en hospitales fuera de los muros de la prisión, se les mantiene encerrados e incluso el Mtro.del Interior, en un ataque de “humanidad”, llega a decir, que solo serán puestos en libertad, si esta seguro que se van a morir en dos meses, no estamos hablando de dignidad y humanidad. Estamos hablando de venganza.

Cuando, más de diez de estos presos se mantienen en prisión, a pesar que desde hace más de tres años cumplieron sus condenas, se está vulnerando la legislación europea, a la que España como estado miembro esta obligada a cumplir. Nos estamos refiriendo a presos que habiendo cumplido una parte de su condena en cárceles francesas, cuando han sido extraditados a España, no se les ha computado la condena ya cumplida. Ilegalidad.

Desde SARE no queremos resignarnos a pensar que esto tiene que seguir siendo así. Desde posiciones ideológicas muy diversas, trabajamos por dejar a nuestros hijos y/o nietos, una sociedad mejor que la que nosotros recibimos de nuestros mayores.

Estamos obligados a cerrar de manera definitiva y bien un conflicto que ha generado tanto dolor en nuestro Pueblo. Y ello nos obliga a seguir trabajando para conseguir que el Gobierno y la Justicia española, cumplan sus propias leyes. Deroguen legislaciones excepcionales que posibilitan cadenas perpetuas encubiertas y tengan en cuenta, lo que ya muchos juristas de prestigio, vienen diciendo: Las leyes no pueden aplicarse hoy de la misma forma que se aplicaron cuando se ejercía esta violencia. Las leyes deben de amoldarse a las situaciones cambiantes de la propia sociedad.

Contra todas estas vulneraciones de derechos, SARE ha llamado a la ciudadanía vasca a manifestarse el 13 de enero en Bilbo. Es una manifestación que se repite año tras año. Cada vez, decenas de miles de personas, alzan su voz en favor de la reconciliación y la convivencia. Ojala, esta sea la última movilización.

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