María Dolores Rosales a sus 91 años ha tenido que hacer frente una demanda de desahucio, en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, sobre la casa en la que reside desde 1937, en uno de los pisos de un edificio histórico, cuando María Dolores tenía apenas ocho años.

Dolores sin poder reprimir las lágrimas, imploraba que no la echen de la que fue su casa de toda la vida

El edificio de donde quieren echar a Dolores Rosales en Santa Cruz de Tenerife fue comprado por una empresa inmobiliaria, que reclaman a la inquilina unos 11.000 euros, adeudadas a lo largo de los años en conceptos como la tasa de Basura, IBI y renta.

Durante el arranque del juicio, la acusación ha rebajado la deuda a algo menos de la mitad. Además, la defensa ha mostrado su negativa a pagar el IBI de todo el inmueble, ya que en la parte baja del inmueble hay un bar.

El juicio, que se celebró el pasado martes, está pendiente del fallo que decidirá el futuro del inmueble. Dolores a la entrada y a la salida del tribunal, permaneció en todo momento en silla de ruedas, sin poder reprimir las lágrimas, implorando que no la echen de la que fue su casa de toda la vida. Su abogado asegura que ella ha pagado lo que le corresponde y que el fin último de la demanda es especulativo.

Una de las hijas de Dolores ha denunciado que “los desperfectos en el domicilio hicieron que tuviera que bañar a su madre en el patio durante más de tres semanas”, ya que los propietarios se desentienden del mantenimiento del histórico inmueble y decidieron desahuciar a la señora.

El juez decidirá si Dolores debe abandonar el que hasta ahora ha sido su hogar. Si deciden desahuciarla, el alzamiento de produciría antes del próximo 17 de enero.

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