jueves, 11agosto, 2022
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Un informe de la OMS demuestra que muchos refugiados migrantes en situación de vulnerabilidad ‎tienen peor salud ‎

Casi una de cada ocho personas es migrante, y en total hay cerca de 1000 millones de migrantes en el mundo

Eva Maldonado
Eva Maldonado
Redactora en Diario16, Asesora de la Presidencia de la Conferencia Eurocentroamericana.
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análisis

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En todo el mundo, millones de refugiados y migrantes, como los trabajadores migrantes poco cualificados, viven en situación de vulnerabilidad y tienen peor salud que la población de sus países de acogida, sobre todo cuando sus condiciones de vida y de trabajo son deficientes. Esta es una de las conclusiones del primer Informe mundial de la OMS sobre la salud de los refugiados y los migrantes, en el que se señala que este grave problema tiene nefastas consecuencias y va a dificultar que se alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud de estos grupos poblacionales.

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha señalado: «Casi una de cada ocho personas es migrante, y en total hay cerca de 1000 millones de migrantes en el mundo. La migración afecta enormemente la salud y el bienestar, y los refugiados y migrantes continúan siendo uno de los grupos más vulnerables y desatendidos en muchos países. En el presente informe, que es el primero en el que se hace un examen mundial de la salud de estas personas, se insta a actuar de forma urgente y coordinada para que los refugiados y migrantes de todo el mundo puedan disfrutar de servicios sanitarios que tengan en cuenta sus necesidades. Además, se pone de manifiesto la necesidad apremiante de atajar las causas profundas de las migraciones y de reorientar radicalmente los sistemas de salud para que se adapten al dinamismo creciente de nuestro mundo».

Basándose en una amplia revisión de bibliografía procedente de todo el mundo, este informe demuestra que la salud de los refugiados y migrantes no es en principio inferior que la de las poblaciones de acogida, sino que el empeoramiento de su salud se debe más bien a las repercusiones de varios factores, como las deficiencias en educación, ingresos, vivienda y acceso a los servicios, los cuales se ven agravados por las barreras lingüísticas, culturales, jurídicas y de otra índole y por la interconexión de todos estos factores a lo largo de la vida.

El informe reafirma que la experiencia de la migración y el desplazamiento determina en gran medida la salud y el bienestar de las personas, sobre todo cuando se combina con otros factores. Por ejemplo, en un reciente metaanálisis que incluyó a más de 17 millones de participantes procedentes de 16 países de cinco regiones de la OMS se constató que, en comparación con sus homólogos no migrantes, los trabajadores migrantes utilizaban menos los servicios de salud y corrían más riesgo de sufrir accidentes laborales. Además, los datos indican que muchos de los 169 millones de trabajadores migrantes que hay en el mundo desempeñan trabajos sucios, peligrosos y exigentes y tienen un mayor riesgo de sufrir accidentes laborales, lesiones y problemas de salud relacionados con el trabajo que los trabajadores locales. Esta situación se ve agravada por el hecho de que, a menudo, tienen poco acceso a los servicios de salud.

Por otro lado, el informe pone de manifiesto importantes carencias en los datos y los sistemas de información sobre la salud de los refugiados y migrantes; aunque hay una gran cantidad de datos y pruebas, estos están fragmentados y no permiten hacer comparaciones entre países y a lo largo del tiempo. En algunos casos, los datos de los grupos que se desplazan se pueden separar del resto en los conjuntos de datos mundiales que se utilizan para hacer un seguimiento de los ODS, pero en las estadísticas sobre migración no suelen mostrar datos sanitarios y en las estadísticas sobre la salud no suele haber datos sobre los parámetros relativos a la situación migratoria. Todo ello dificulta la observación y el seguimiento de los progresos realizados en relación con las metas de los ODS relativas a la salud de los refugiados y migrantes.

La Dra. Zsuzsanna Jakab, Directora General Adjunta de la OM, ha dicho: «Tenemos que trabajar con más ahínco para mejorar la salud de los refugiados y migrantes, pero si realmente queremos cambiar las cosas, urge invertir en la mejora de la calidad, la pertinencia y la exhaustividad de los datos sobre la salud de estos grupos de población. Necesitamos disponer de sistemas sólidos de recogida de datos y seguimiento que reflejen realmente la diversidad de la población mundial y la experiencia de los refugiados y migrantes en todo el mundo y que sirvan para fundamentar políticas e intervenciones más eficaces».

Aunque la falta de datos que permitan establecer comparaciones sobre la salud de los refugiados y migrantes en distintos países y a lo largo del tiempo suele dificultar la formulación de políticas que promuevan la equidad sanitaria, se dispone de marcos y normas que reconocen y satisfacen las necesidades de los refugiados y migrantes en materia de salud. Con todo, siguen observándose diferencias en los resultados sanitarios que, según el informe, se deben principalmente a la aplicación insuficiente e ineficaz de las políticas.

Por su parte, el Dr. Santino Severoni, Director del Programa de Salud y Migraciones de la OMS, ha señalado: «Las fronteras de la salud no son las de los países. Por tanto, la situación migratoria no debe ser motivo de discriminación, sino un elemento fundamental para elaborar políticas sobre las que desarrollar y reforzar la atención de salud y la protección social y económica. Tenemos que reorientar los sistemas de salud actuales para que integren e incluyan a los refugiados y migrantes, basándonos en los principios de la atención primaria y la cobertura sanitaria universal».

Los refugiados y migrantes pueden aportar ideas innovadoras para transformar la economía y la sociedad. En el informe se subrayan las enormes contribuciones que los trabajadores refugiados y migrantes del sector de la salud realizan en la primera línea de respuesta a la COVID-19; por ejemplo, cabe destacar su participación en varios países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Tal es su importancia que, en algunos países, hasta la mitad del personal médico y de enfermería es extranjero.

Si se establecen sistemas de salud inclusivos que respeten el principio del derecho a la salud para todos y la cobertura sanitaria universal, se podrá detectar rápidamente a las personas que necesiten estos servicios y prestarles ayuda antes de que muchos problemas se agraven. La solidez de los sistemas de salud depende de su eslabón más débil, y la inclusión de los refugiados y migrantes es una inversión que merece la pena realizar para contribuir al desarrollo y el bienestar de las sociedades de todo el mundo.

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