frutos secos

Una nueva investigación publicada en Circulation Research, una revista de la Asociación Americana del Corazón, asegura que el consumo de frutos secos, especialmente los frutos secos de árbol, caso de las nueces, puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular entre las personas con diabetes tipo 2.

Hay que recordar que la diabetes mellitas tipo 2 supone el 80-90 por ciento de los casos de diabetes. Produce trastornos metabólicos caracterizados por una elevación inapropiada de la glucosa en sangre (hiperglucemia), que da lugar a complicaciones crónicas por afectación de grandes y pequeños vasos y nervios, y puede provocar síndrome metabólico, que eleva el riesgo cardiovascular y es causa de muerte.

“Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte y una de las principales causas de ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares y discapacidades para las personas que viven con diabetes tipo 2”, afirma Prakash Deedwania, profesor de Medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de California-San Francisco, en Estados Unidos. Y subraya que “Los esfuerzos por comprender el vínculo entre las dos afecciones son importantes para prevenir las complicaciones cardiovasculares de la diabetes tipo 2 y ayudar a las personas a tomar decisiones informadas sobre su salud”.

En este último estudio, los autores sometieron durante varios años a varios cuestionarios de dieta a 16.217 hombres y mujeres, antes y después de que les diagnosticaran diabetes tipo 2. Y durante dicho tiempo, hubo 3.336 casos de enfermedad cardiovascular y 5.682 muertes (incluidas 1.663 muertes por enfermedad cardiovascular y 1.297 muertes por cáncer). Sin embargo, dichos cuestionarios confirmaron que comer todo tipo de frutos secos ofrecía algunos beneficios saludables para el corazón, y los frutos de árbol (como las nueces, almendras, nueces de Brasil, anacardos, pistachos, pacanas, macadamias, avellanas y piñones) mostraban la asociación más fuerte.

En comparación con las personas con diabetes tipo 2 que comían menos de una porción de 28 gramos al mes, consumir cinco porciones de frutos secos por semana tenía un 17 por ciento menos de riesgo de incidencia de enfermedad cardiovascular total, un 20 por ciento menos de riesgo de enfermedad coronaria, un 34 por ciento menos de riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, y un 31 por ciento de menos de riesgo de mortalidad por todas las causas.

Además, cada parte adicional por semana de frutos secos totales se relacionó con un riesgo del 3 por ciento menor de enfermedad cardiovascular y un riesgo del 6 por ciento menor de muerte por enfermedad cardiovascular. La asociación positiva con comer frutos secos siguió con independencia del género de la persona, los hábitos de fumar o el peso corporal.

Aunque no están claros los mecanismos biológicos exactos de las nueces en la salud del corazón, los investigadores aseguran que las nueces parecen mejorar el control del azúcar en la sangre, la presión arterial, el metabolismo de las grasas, la inflamación y la función de la pared de los vasos sanguíneos. También, en dicho estudio afirman que los frutos de árbol pueden ofrecer más beneficios porque contienen niveles más altos de estos nutrientes que los cacahuetes.

Según afirma el autor principal del estudio, Gang Liu, investigador de Ciencias Nutricionales en la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard, en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, “Nuestros hallazgos proporcionan nueva evidencia que respalda la recomendación de incluir frutos secos en patrones dietéticos saludables para prevenir complicaciones de patologías cardiovasculares y muertes prematuras entre personas con diabetes”.

Deedwania también asegura que los hallazgos del estudio son muy esperanzadores porque el simple hábito dietético diario de comer frutos de árbol como almendras, nueces, pistachos, etc, puede tener un efecto muy profundo en los eventos coronarios, la muerte cardiaca y la mortalidad total. «Estos hallazgos se suman a la creciente evidencia de que ciertos cambios en el estilo de vida, el ejercicio regular y una dieta prudente pueden tener un impacto favorable significativo sobre el riesgo de enfermedad cardiovascular y el riesgo de eventos cardiacos en pacientes con diabetes», concluye Deedwania.

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