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Twitter pone fin a la censura sobre Covid-19

Mediante un comunicado, la empresa informa de que "A partir del 23 de noviembre de 2022, Twitter ya no aplica la política de información engañosa de COVID-19."

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análisis

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Bajo el manto de «información errónea», la red social Twitter, así como youtube, google, Instagram, entre otras, han censurado estudios, noticias y comentarios de expertos que no estaban de acuerdo con la línea «oficial» establecida.

Expertos científicos con largos recorridos en sus carreras profesionales han sido víctimas de censura, llegando incluso a ver cómo sus cuentas eran eliminadas sin haber cometido ningún tipo de delito ni irregularidad: sencillamente por dar su opinión, basada en su experiencia. Además, pasado el tiempo, muchos de aquellos comentarios que fueron eliminados, o señalados como «engañosos», se han demostrado ciertos.

La llegada de Elon Musk a Twitter, con la compra de la compañía, ha generado una serie de cambios que afectan, especialmente a la libertad de expresión.

Especialmente, en materia de Covid-19 se ha señalado, de manera difamatoria, a todo aquel que aportase información, datos, u opiniones sobre el origen del virus, los tratamientos a aplicar, o las llamadas «vacunas» y sus riesgos.

Comunicado públicao: «Twitter ya no aplica la política sobre información engañosa sobre el Covid-19»

Ahora, desde Twitter, anuncian un cambio en su política al respecto mediante un comunicado oficial que entró en vigor el pasado 23 de noviembre y que puede leerse íntegramente aquí.

Junto al comunicado, aparecen una serie de gráficas que muestran la cantidad de cuentas y contenido eliminado de la red durante los años en los que se ha aplicado la «política contra la información errónea sobre el Covid-19».

En septiembre de 2022: se han cuestionado 520 cuentas, 173 han sido suspendidas y se ha eliminado un total de 602 contenidos.

En enero de 2020 fueron analizadas un total de 11,72 millones de cuentas, se suspendieron 11.230 y se eliminó un total de 97.674 contenidos de la red.

En la información, hay una «visión general», donde se detalla:

«El mundo ha cambiado drásticamente desde que esta pandemia se declaró por primera vez como una emergencia de salud pública. Desde entonces, expertos en salud pública, profesionales médicos, científicos e investigadores nos han estado educando e informando sobre cómo mantenernos seguros, y Twitter ha trabajado para resaltar y potenciar esa conversación pública vital. A medida que evoluciona la implementación de la vacunación mundial y la pandemia entra en una nueva fase, nos comprometemos a garantizar que nuestras reglas y su cumplimiento coincidan con la naturaleza cambiante del contenido que vemos en Twitter.

De manera similar, a medida que la distribución de las vacunas contra el COVID-19 se expande en todo el mundo a diferentes ritmos y escalas, las personas continúan recurriendo a Twitter para analizar lo que está sucediendo y encontrar la información de salud pública autorizada más reciente. Como tal, continuamos dando prioridad a la eliminación o anotación potencialmente dañina e información confusa para garantizar que los usuarios puedan encontrar fácilmente información fiable durante esta fase crítica. 

En nuestro blog se proporcionan más detalles sobre algunos de los tipos más comunes de afirmaciones engañosas que eliminaremos en virtud de esta política .»

La cuestión gira alrededor del concepto de «engañoso», puesto que todo aquello que no se haya considerado por parte de Gobiernos, industria farmacéutica o expertos alineados con ella, ha sido considerado engañoso, haciendo un verdadero silenciamiento de voces críticas que han alertado de los riesgos que para la salud conllevaría tomar muchas de las medidas que se han tomado. Considerar que los «fack checkers» eran los que debían filtrar si algo era o no veraz, ha sumido a la información pública en una especie de inquisición en la que se han dado por falsas muchas informaciones que estaban perfectamente contrastadas y que, desde el plano científico, estaban revisadas por pares y contaban con el aval de reputados expertos. La financiación de estas compañías de «verificación» y sus vínculos con las grandes industrias farmacéuticas ha sido denunciado, entre otros, por el propio BMJ.

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