Interioridad: una de las razones que me llevó a convertirme en arquitecto son unas viviendas en la calle Alps(1) de l’Hospitalet de Llobregat, mi ciudad, que siempre solía mirar. Empecé la carrera y descubrí que casi todo lo que aprendía ya estaba allí: vestigios racionalistas que al principio me desconcertaban y me impedían datarla correctamente, la fachada delantera convertida en fachada posterior porque en realidad la casa se abría al sol y disparaba un palacete por su parte posterior que cambiaba la velocidad de la ciudad de un plumazo, un coronamiento igual al que en esos momentos se empleaba para dar marcha a las viviendas holandesas. La arquitectura de los holandeses siempre han sido de lo más guay.

Los arquitectos somos unas personas retorcidas. El pensamiento imperante en la facultad era (es) que los edificios se proyectan rollo El tormento y el éxtasis. Divertirse está mal visto. Que las cosas salgan fácil está mal visto.

Quien hubiese hecho la casa de la calle Alps había disfrutado.

Y hace un par de años descubrí que esas viviendas eran de Lluís Clotet y Òscar Tusquets.

Entonces ya conocía bien su obra. Clotet y Tusquets eran esos arquitectos que a menudo hacían enfadar a los profesores que nos enseñaban. Su Palau de la Música, uno de los edificios que más me interesaron en la escuela, era poco menos que un anatema. Ellos hacían todo lo que nos decían que no se podía hacer.

Ahora se exponen en la sede del Colegio de Arquitectos de Barcelona(2). Y digo “se” porque la exposición la han diseñado y comisariado ellos mismos usando el material que ellos mismos han cedido al Archivo del Colegio para que éste lo conserve y lo difunda. Pero la tentación del “tu, quita” era demasiado fuerte: ni esto podía ser una exposición de cuatro dibujitos al tuntún ni nadie conoce mejor su obra que ellos mismos. La exposición queda animada por una especie de hilo argumental, casi más un cuento que un orden claro y canónico. La exposición funciona como un sistema que da una idea bastante definida de lo que fueron los veinte años de trayectoria común de estos dos arquitectos(3).

Manifiesto: lo primero que ves cuando entras son dos gigantescos dibujos (un estado actual y una propuesta) que recogen Del Liceu al Seminari, su plan urbanístico para el Raval de Barcelona. Estos planos dan fe de dos cosas: su amor por la ciudad y su amor por el dibujo. Clotet y Tusquets son dos arquitectos urbanos. Meten la ciudad en todo, desde un banco para sentarse(4) hasta este plan urbanístico pasando por todas sus viviendas, así estén en medio del campo. Clotet y Tusquets dibujaban. Sí, hacían maquetas, pero apenas les daban importancia. Muy pocas han llegado al Archivo porque éstas se quedaban en un rincón juntando polvo hasta que se descomponían o alguien las tiraba. Lo importante era el dibujo. Clotet nos contaba en una visita como habían aprendido el verdadero significado de las arquitecturas públicas y representativas de la ciudad dibujándola. Esto les dio armas tanto para sus propias intervenciones tanto allí como donde fuese y para entender hasta qué punto se podía manipular la ciudad para convertirla en algo nuevo, más luminoso, menos sórdido, a partir de este respeto.

Imaginad: del urbanismo (hacer cachos de ciudad, vaya) se pasa al interiorismo sin transición. Luego casitas. En el piso de arriba conviven las portadas para la Sonrisa Vertical con las casas de pisos donde… bueno, eso. También está el capítulo chanchullos, que comprende tanto el Palau como la Facultad de Medicina, un proyecto que les robaron a caraperro echándoles de la obra para que lo construyese un amigo de Jordi Pujol. Imaginad su calidad que incluso vulgarizado y construido ese que no tenía amor más que por la pasta sigue teniendo su valor. Qué habría sido si lo hubiese podido terminar ellos.

Lo mejor: ese divertirse, ese reírse de todo. Ese reírse con ellos. Ese poder ir allí muchas veces a pasar ante un dibujo tanto rato como se tarda en dibujarlo. Esos vinilos pegados en las vidrieras del COAC que recogen la intervención que ellos hicieron con Miró sobre ese edificio, una intervención que bien podría titularse “a la conquista de Picasso” más que “Miró, otro”, su título original.

No está, sin embargo, el edificio de la calle Alps. Y es que la exposición no podía ser perfecta ni falta que le hace. Ya no sería arquitectura.

 

(1) Ahora Avenida Josep Tarradellas. Nunca entendí que cambiase de nombre y de categoría una calle sin resonancias franquistas que nos proveía orientación: se llamaba Alps porque estaba en la cota superior del centro de la ciudad y de alguna manera había que rematar la ciudad, ¿no?

(2) Y lo que molaría que esta expo viajase a Madrid. Si en tan buenas relaciones están los colegios profesionales es imperativo que así sea. Esta expo hay que verla.

(3) Estos veinte años son una especie de entelequia rollo “tu ya me entiendes”. En realidad Clotet y Tusquets siguen responsabilizádose juntos de todo lo que hicieron en común, prolongaron la colaboración en esos proyectos que habían empezado juntos y siguen siendo amigos.

(4) Su celebradísimo Banco Catalano se llama así por la Banca Catalana. LOL.

 

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Arquitecto. Construyó hasta que la crisis le forzó a diversificarse. Actualmente escribe, edita, enseña, conferencia, colabora en proyectos, comisario exposiciones y fotografío en diversos medios nacionales e internacionales. Publica artículos de investigación y difusión de arquitectura en www.jaumeprat.com. Diseñó el Pabellón de Cataluña de la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2016 asociado con la arquitecta Jelena Prokopjevic y el director de cine Isaki Lacuesta. Le gusta ocuparse de los límites de la arquitectura y su relación con las otras artes, con sus usuarios y con la ciudad.

2 Comentarios

  1. Gracias Jaume.
    Nos has entendido muy, muy bien. El proyecto del Carrer Alps es efectivamente nuestro y estábamos muy satisfechos del mismo. Lamentablemente acabamos muy mal con el cliente que incluso nos llevó a los tribunales por una grieta en el tabique pluvial de la medianera. Seguramente por ello, hemos ido olvidando esta obra y no la hemos incluido en la expo. Equivocadamente.
    Oscar

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