La congresista demócrata Alexandria Ocasio Cortez, símbolo del giro progresista de la política americana

La derrota de Hillary Clinton en 2016 parece que ha hecho recapacitar al Partido Demócrata norteamericano sobre el perfil del candidato a presentar en la papeleta de 2020 contra Trump o contra el representante republicano que sustituya al actual presidente dependiendo del juicio político que se está celebrando en la actualidad y que en el Congreso conllevará una decisión condenatoria.

Los representantes demócratas de las grandes ciudades están apoyando mayoritariamente a los candidatos a las primarias con un perfil más progresista, ya sea Elizabeth Warren o Bernie Sanders. La primera ha obtenido recientemente el apoyo del alcalde de Filadelfia, Jim Kenney, del fiscal del distrito, Larry Krasner y de dos importantes miembros del Consejo Municipal de la ciudad de Pensilvania. Todo ello, en el lugar donde se encuentra la base de la candidatura de Joe Biden, el representante del establishment que más se parece a Hillary Clinton.

Este giro a las posiciones más progresistas se está repitiendo desde Nueva York hasta Los Ángeles a causa de que los demócratas están buscando a un o una candidata que pueda luchar con el mensaje populista de Trump con medidas más basadas en la justicia social.

Las ciudades más grandes de la nación están presionando a los funcionarios locales para que apoyen a los candidatos demócratas más progresistas. En algunos lugares se trata de un cambio político muy importante, pero los demócratas creen que es necesario teniendo en cuenta las medidas populistas de Trump que enganchan a las clases obreras a pesar de que no se llevan a efecto.

Este giro hacia las posiciones más progresistas viene propiciado también al acceso de personajes con una ideología claramente de izquierdas a puestos de responsabilidad en las grandes ciudades. En Chicago, por ejemplo, seis socialistas de la rama de Bernie Sanders lograron cargos en el Consejo Municipal. El mencionado fiscal del distrito de Filadelfia fue elegido con el apoyo del Partido pro Familias Trabajadoras de Elizabeth Warren y de Nuestra Revolución, fundado por Sanders. En Nueva York, la congresista Ocasio-Cortez respaldó al viejo socialista que se enfrentó a Clinton en 2016. Michael Gianaris, líder de la mayoría en el Senado de Nueva York, ha cambiado su apoyo respecto a las anteriores primarias y se ha decantando por Sanders. «La elección de Donald Trump cambió todo para muchos de nosotros. La mejor manera de derrotar a un fanático problemático como ese es presentar el caso más sólido para un cambio dramático, y creo que Bernie Sanders lo hace», dijo Gianaris en una conferencia de prensa.

Otro de los aspectos que ha diferenciado a Warren y a Sanders del resto de candidatos demócratas es su implicación con los asuntos locales y la importancia que le dan a que esos problemas lleguen a la agenda de la Casa Blanca.

Por tanto, en Estados Unidos también se están dando cuenta de que la única arma válida para luchar contra el populismo de los fanáticos como Trump sólo puede ser la aplicación de políticas que favorezcan y prioricen al pueblo frente a las clases dominantes. Da la impresión de que se vuelve a poner en valor el comienzo del preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos: «We the people of the United States…».

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