Por razones de respeto a la lógica, muchos analistas están colocando en tela de juicio la sustentabilidad del gobierno de Juan Guaidó, el “autoproclamado” diputado de la Asamblea Nacional (AN) perteneciente a la organización ultraderechista Voluntad Popular (VP), en Venezuela.

Lo que sucedió realmente: Un dirigente de la oposición más radical se autoproclama así mismo como presidente de una nación en medio de un puñado de personas, que no representan ni el 1% de los habitantes del país, y es “reconocido” de inmediato por EEUU y sus aliados iniciándose así un descarado golpe de Estado.

Es casi imposible justificar jurídicamente la disparatada interpretación del texto constitucional en la que sustenta su “toma del poder” y su insólita Ley de Transición Democrática, que le permite continuar de manera indefinida como Presidente sin el llamado a elecciones en 30 días que señala la actual Constitución Vigente.

El apoyo de gobiernos proimperialistas y aliados de EEUU, no le confiere ningún peso a la legitimidad de Guaidó, más allá de representar una presión política a Miraflores. Recordemos que el sistema de Relaciones Internacionales se basa en el reconocimiento de los Estados, no de los gobiernos.

El Estado venezolano permanece funcionado con 4 de sus 5 poderes, el poder ejecutivo,  judicial, ciudadano y electoral, menos el legislativo (AN) que está en desacato y en fase insurreccional.

La fórmula Trump consiste en socavar la lealtad institucional al Gobierno de Nicolás Maduro colocando un presidente títere; provocar un conflicto armado en la frontera con la violación del territorio usando como excusa la entrega de supuesta ayuda humanitaria; terminar de bloquear financieramente a la revolución Bolivariana y presionar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para que elija entre el respaldo al legítimo Gobierno o entrar en una confrontación en medio de una crisis económica.

Pero la FANB, ni otras instituciones del Estado, dan muestras de respaldar el golpe de Trump. Se agota el tiempo del interinato de Guaidó a quien sólo le queda hacer un circo mediático con la entrega de limosnas disfrazadas de “ayuda humanitaria” y propiciar la violencia como último recurso para encender el caos interno y solicitar la intervención gestión militar extranjera en Venezuela.

El mismo Guaidó ha dicho que sólo podrá sustentarse con un contundente respaldo popular y la suma de funcionarios y militares a su falso gobierno. Aún no sucede ni lo uno ni lo otro. En sus mismas redes sociales, los seguidores de Guaidó dejan ver que pierden la esperanza ante un “mandatario” sin mando. Vaticinamos hoy grandes ausencias en las concentraciones convocadas por la oposición para conmemorar el 12 de Febrero, Día de la Juventud.

Trump además se queda solo en su opción bélica. Aunque lo respalden gobiernos aliados, las sociedades y los pueblos latinoamericanos no están dispuestos a permitir que la guerra se propague en la Patria Grande. Un fuerte movimiento contra la guerra se gesta en todos los países de la región y en los mismos Estados Unidos, senadores y activistas de diversas tendencias advierten que no permitirán el envío de tropas a Venezuela o la participación directa en una agresión militar a la nación suramericana.

Hay tres escenarios perfilándose según la prensa occidental: 1) La convocatoria por parte de Maduro a nuevas elecciones generales 2) Una invasión estadounidense al estilo Granada, Filipinas o Panamá 3) La resistencia prolongada de la Revolución Bolivariana y del pueblo ante las sanciones y la posible agresión militar.

En esos escenarios Guaidó no juega ningún rol importante, por tanto queda en evidencia su carácter de “presidente títere desechable”.

La última carta que se juega Guaidó, es el uso de más de 90 mil personas que se han inscrito supuestamente como voluntarios, como “escudos humanos” para el paso ilegal de la dudosa “ayuda humanitaria” por las fronteras, lo que haría ver ante el mundo una suerte de derrocamiento del gobierno gracias a la movilización popular y pacífica.

Hay que aclarar que el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en ColombiaChristoph Harnisch, aclaró que el organismo que lidera no será parte de un operativo que no clasifica como una «ayuda humanitaria«, en referencia a los insumos que Estados Unidos (EE.UU.) y Colombia ofrecieron a Venezuela, a través de la oposición de ese país.

Harnisch, destacó que esta «ayuda» ha sido decidida por un Gobierno impuesto sobre Venezuela -aludiendo al autoproclamado diputado Juan Guaidó como presidente encargado del país- sin importar que el Estado venezolano apruebe o no su ingreso al territorio.

Alertamos que tras la mampara de un “voluntariado, se puede encubrir un pequeño ejército mercenario compuesto de paramilitares y hampa común puesto al servicio de la ultraderecha para desencadenar la violencia y abrir las puertas a los marines y los cascos azules.

Así lo advirtió este lunes el dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, desde una concentración en el estado Táchira, ante la posibilidad de un falso positivo que pueda generarse hoy para encender el conflicto en la frontera con Colombia. Llamó al pueblo a organizarse para evitar el estallido de una guerra civil.

El peligro de una invasión o agresión militar a Venezuela es permanente, y puede ser la última opción que maneje Trump al ver que su lacayo presidente títere está siendo derrotado políticamente. Pero la guerra es evitable también. Todos los pueblos de este hemisferio y del mundo, debemos cerrar filas en contra de la posibilidad de una guerra que de iniciarse en el sur se expandirá por toda la región y puede traer consecuencias incalculables para la estabilidad mundial al afectar el mercado petrolero internacional.

Nuestra tarea como militantes del internacionalismo proletario, es respaldar un gran movimiento intercontinental de los pueblos contra la guerra en Venezuela.

¡Fuera Trump de Venezuela! ¡No a la Guerra Imperialista en América Latina!

2 Comentarios

  1. Ver para creer. Tendremos, los europeos, que pedir a China y Rusia que paran los pies a la bestia americana.Sus crímenes ja, asustan y, sus intenciones, enervan a los honrados ciudadanos del mundo.Está claro que, su poder, es una amenaza para el mundo entero.Por donde ha pasado «imponiendo su democracia» hay muertes, miseria y amoralidad. No me extrañaría que tuviera mucho que ver con el golpe borbònico contra la República Catalana.El gobierno borbònico está haciendo lo mismo con Catalunya que él en Venezuela.

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