Titánica está resultando la tarea de aislar un país tan caótico y superpoblado como India.

El gobierno de India ordenó ayer a sus más de 1.300 millones de habitantes que permanezcan en sus casas durante tres semanas para frenar la propagación del coronavirus.

Según anunció el primer ministro, Narendra Modi, se trata de un «encierro total» para «salvar» al país, «a sus ciudadanos, a las familias”.

Soutik Biswas, corresponsal de la BBC en India, señala que se trata de una medida «sin precedente» y que responde al temor del gobierno ante una proyección matemática nada promisoria.

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