Siete meses después del día más negro del PSOE de Andalucía en toda su historia, cuando el partido liderado por Susana Díaz perdió las elecciones andaluzas a manos de las derechas, su secretaria general ha decidido dar un “nuevo impulso” al partido en su hasta ahora inédita labora de oposición parlamentaria. Para ello, ha optado por recurrir a cuatro ex consejeros de su último ejecutivo para incluirlos en la dirección regional del partido y también ha decidido apartar al onubense Mario Jiménez de la portavocía del grupo parlamentario. Su lugar lo ocupará el ex consejero José Fiscal.

Díaz y Jiménez ya fueron rivales en 2013 para sustituir a Griñán al frente del partido en Andalucía

Al auspiciar estos cambios en la ejecutiva andaluza del PSOE, Susana Díaz logra la aquiescencia de Ferraz para continuar al frente del partido en Andalucía, como así ha sido su deseo, pese a la histórica salida del poder en esta comunidad después de 37 años de gobiernos socialistas ininterrumpidos. Para llegar a esta entente, Díaz ha tenido que pactar con la dirección federal del partido en Madrid otras ‘piezas’, entre ellas la salida del que fuera portavoz de la gestora del PSOE cuando se forzó la salida de Pedro Sánchez de la Secretaría General. A cambio, entran a formar parte de la ejecutiva nombres claramente vinculados al ‘sanchismo’, aún en clara minoría en Andalucía donde el susanismo da muestras de una salud inquebrantable pese al batacazo del pasado 2-D.

Es en el PSOE de Huelva donde se han escuchado las voces más gruesas contra la decisión de Susana Díaz de descabalgar a Mario Jiménez, llegando a tildar sin ambages la decisión de “traición” y “deslealtad”. Otra voz crítica que se suma a esta decisión es la del periodista Juan María Jiménez, hermano del hasta hoy portavoz del PSOE en el Parlamento de Andalucía, que en un tuit apunta: “Cuando la lealtad se paga con deslealtad”.

Lluvia de críticas del PSOE onubense a la dirección regional por la salida del portavoz parlamentario andaluz y cara visible de la gestora

La relación de Susana Díaz y Mario Jiménez no ha sido siempre un camino de rosas pese a los últimos tiempos de claras afinidades y simpatías mutuas. Cuando el ex presidente José Antonio Griñán tuvo que dimitir de forma apresurada por su imputación en el escándalo de los ERE irregulares, el onubense Mario Jiménez estaba bien posicionado para sucederle, pero fue Susana Díaz la que hizo valer su peso en la formación.

Jiménez, natural de la localidad onubense de Moguer entró como parlamentario autonómico en el año 2000 encabezando la lista socialista por Huelva. Desde 2013 ha sido portavoz del Grupo Parlamentario. Ha ostentado también el cargo de vicesecretario general del PSOE andaluz y el de portavoz de la gestora del PSOE creada tras la salida de Pedro Sánchez de la secretaria general en 2016.

Aunque la dirección regional del partido le ha ofrecido sustituir al recientemente fallecido José Muñoz en el Senado, Jiménez ha decidido continuar como diputado raso en el Parlamento de Andalucía. La incorporación sanchista más visible en la ejecutiva regional es la del cordobés Joaquín Dobládez, en la actualidad jefe de gabinete de la Subdelegación del Gobierno central en Córdoba.

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