Por la misma estructura del tiempo y las propias capacidades humanas, el futuro es algo desconocido. No es posible asegurar lo que sucederá ni siquiera en un futuro inmediato. Son demasiadas cosas las que intervienen para que algo ocurra o deje de ocurrir. A esa confluencia de variables también se le llama azar, y al resultado que produce, se le llama suerte.

Boris Pérez estaba pensando precisamente sobre el azar y sobre cómo se pudiera influir en él, concluyendo que solo podría hacerse de forma muy vaga. Una manera es la precaución. Por ejemplo, usted puede ir a la playa en un día de verano llevando un paraguas. Si tiene mala suerte y ese día llueve, la precaución le habría hecho estar prevenido para la lluvia.

Otra manera que se le ocurrió a Boris de influir en el azar sería mediante la información. Si antes de comprar un cupón de la ONCE o un boleto de lotería supiéramos que el premiado fuera a terminar en un número par, la probabilidad de mejorar nuestra suerte aumentaría. De todas formas parece claro que esta manera no es viable y la desestimó.

Sin embargo hay personas que están convencidas de que pueden influir en el azar mediante actuaciones propias que nada tienen que ver con su suerte. Se trata de las supersticiones, algo bastante extendido. Una muy popular es la que hace referencia al número trece. En España el día martes y trece, y en otros países el viernes trece. Pero este número no tiene el mismo significado siempre. Hay lugares donde el trece es el número de la suerte, y en otros es un número indiferente para la fortuna.

Boris recordó que un caso distinto es el que ocurre en Japón, donde el número cuatro es sinónimo de mala suerte. Tiene su sentido, porque en japonés la palabra cuatro se pronuncia de forma similar a la palabra muerte, “shi”. Esto afecta a hoteles y a hospitales, porque ninguna persona supersticiosa quiere ir a la planta cuatro.

La realidad, concluyó Boris, es que no podemos influir sobre la suerte, pero desearle buena suerte a una persona amiga es un deseo importante. Es como decirle que en ese futuro desconocido el azar haga que la suerte caiga de su lado. Por esa razón Boris siempre desea suerte, o a veces mucha suerte, ante una situación concreta, deseando siempre que sea buena. Lo mismo le deseo a usted que ahora lee estas líneas: mucha buena suerte.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorAnálisis histórico
Artículo siguiente¿Es la hora de fundar un Partido Republicano en España?
Profesor Titular de Universidad de la Universidad de Cádiz, en el Departamento de Estadística e Investigación Operativa, adscrito a la Facultad de Ciencias del Trabajo. Ha sido Vicerrector de Alumnos de la Universidad de Cádiz (desde el año 2003 hasta el 2013) y Vicerrector de Responsabilidad Social y Servicios Universitarios de la Universidad de Cádiz (desde 2013 hasta 2015). Durante estos doce años, ininterrumpidamente, ha tenido entre sus competencias el Área de Deportes de la Universidad de Cádiz. Ha promovido la creación del Aula Universitaria de Fútbol de la Universidad de Cádiz, y en estos momentos ocupa el cargo de Director del Aula de Fútbol. Tiene el título de Entrenador Nacional de Fútbol con Licencia UEFA-PRO. Ha entrenado en las categorías Infantil y Cadete del Cádiz C.F. desde el año 2010 hasta la actualidad. Además, en el Cádiz C.F. ocupa el cargo de Coordinador de Delegados y Auxiliares de Fútbol Base desde el año 2014.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

9 + diecinueve =