El mediático y popular médico granadino Jesús Candel, más conocido con el sobrenombre de ‘Spiriman’, ha anunciado este 25 de agosto, día de su 44 cumpleaños, que padece un cáncer “muy agresivo”, y admite que lo tiene “extendido” por distintas partes de su cuerpo. “¿Cómo me iba a poner el destino un reto fácil?”, se pregunta el polémico facultativo en un post publicado en el portal ElLibre.es.

‘Spiriman’ saltó a la luz pública en el otoño de 2016 cuando lideró y promovió manifestaciones masivas de protesta contra el “desmantelamiento” de la sanidad pública provocada por la gestión socialista del gobierno de Susana Díaz en Andalucía. Sus movilizaciones multitudinarias provocaron incluso varias dimisiones de altos cargos en el ejecutivo  autonómico de la dirigente socialista y la marcha atrás de su proyectos estrella para la sanidad pública andaluza de concentración de servicios hospitalarios, originado por los recortes de la pasada crisis económica.

El facultativo granadino ha anunciado este 25 de agosto, precisamente el día que cumple años, que lucha contra esta enfermedad desde principios de este mes. “Hoy es 25 de agosto y cumplo 44 años. Mi mayor deseo no os lo cuento para que se cumpla”, anuncia Candel, quien añade: “Sigo aquí, luchando ahora por mi vida y pensando mucho en todos aquellos, que como yo, sufren esta terrible enfermedad”.

Desmantelamiento de la sanidad pública

Candel ha mantenido una posición muy polémica durante la crisis del coronavirus. Con más de 120.000 seguidores en Twitter y también muy seguido en otras redes sociales, Spiriman ha llegado a publicar incendiarios videos en los que alaba la supuesta efectividad del jabón y la lejía contra la covid-19. Candel, acusado de defender a los grupos antivacunas, también fue condenado recientemente como autor de dos delitos continuados de injurias con publicidad a indemnizar a la expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y al exviceconsejero de Salud, Martín Blanco por proferir expresiones injuriosas contra ellos a través de las redes sociales.

En el artículo donde anuncia que padece esta enfermedad, Spiriman señala que “la culpa es nuestra al final de todo. De cada uno de nosotros. Cambiar la sociedad para que el beneficio sea el interés de todos es imposible. Cada colectivo, sea el que sea, en su conjunto, es cobarde cuando tiene que luchar por lo sensato y por lo justo. Ahora, dentro de cada colectivo existen personas excepcionales que se desviven en su trabajo con honestidad, transparencia y profesionalidad y luchan por esa sociedad más justa para todos y que siempre haya esperanza”. 

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