Los juzgados son un punto crítico de cualquier Estado de Derecho, es el lugar al que la ciudadanía acude para que se haga Justicia y, por lo tanto, son clave para la vuelta a la normalidad. Mientras el Gobierno está planteando medidas para afrontar la desescalada con seguridad e intentando evitar un nuevo rebrote, la situación de los juzgados españoles es crítica porque no están preparados para proteger ni a sus trabajadores (jueces, fiscales, abogados y funcionarios) ni a las personas que allí acuden.

Diario16 ya publicó cómo los empleados tuvieron que pagarse de su bolsillo las protecciones. Ha pasado más de un mes de aquella noticia y las cosas no parecen haber mejorado. Este medio ha tenido acceso a una imagen impactante y preocupante: un juzgado de Valencia en el que se ha colocado, a modo de red de una cancha de badminton, un plástico para separar la tribuna del resto del lugar:

Las imágenes lo dicen todo: dos tablas verticales que soportan una tira de plástico transparente. ¿Está preparada la Justicia para la vuelta a la normalidad? Evidentemente, no. Sin embargo, como decimos, esta situación no es una anécdota, sino que durante esta crisis sanitaria se ha podido comprobar cómo la gestión del Consejo General del Poder Judicial, institución responsable de los juzgados y de sus trabajadores, ha sido nefasta. Recordemos algunos ejemplos.

En Baleares, por ejemplo, algunos guantes de protección llegaron metidos en sobres abiertos:

En Mollet del Vallés (Barcelona) llegó el siguiente kit de protección para 8 juzgados: un bote de solución hidroalcohólica y dos cajas de guantes.

En Villanueva de la Serena (Badajoz), los trabajadores indican lo siguiente tras recibir sólo una caja de guantes y un bote de solución hidroalcohólica: «Esto es sólo un pequeño ejemplo de los EPI facilitados. Por supuesto, nada de mascarillas, ni de diversidad de tallas. Todos los vinieron en una caja naranja son de talla pequeña. Pedimos encarecidamente al presidente del Consejo General del Poder Judicial que dimita y se dedique a otros menesteres».

En un juzgado de Madrid, a falta de mampara protectora, los trabajadores se han visto obligados a colocar papel film de cocina:

En otro juzgado de la Comunidad de Madrid los trabajadores, para protegerse de posibles contagios de coronavirus, han tenido que improvisar una barrera hecha con cajas de cartón:

En el Registro Civil de Jerez de la Frontera han sido los propios trabajadores los que se han tenido que pagar de su bolsillo la compra de una mampara de metacrilato para protegerse:

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