Ésta es una pregunta que pocos españoles se hacen. Normalmente se toma el concepto de España como algo etéreo i casi espiritual. Algo que esta ahí para ser venerado sin más. Pero en dicha pregunta no solo está el concepto “España”, también está el concepto “querer” y para poder responder a la pregunta, antes hay que entenderlos bien. Vayamos por partes.

¿Qué es España? España es un territorio situado en un lugar del planeta Tierra con unas coordenadas determinadas que lo sitúan en una zona templada del planeta y en un entorno privilegiado desde casi todos los puntos de vista. Tiene una geografía muy variada: desde las costas más agrestes a las playas más llanas de arena fina, de océanos poderosos a mares más tranquilos, desde zonas montañosas con bosques frondosos y frescos a zonas semidesérticas, pasando por grandes llanuras mesetarias y desde climas lluviosos a climas secos y otros más templados. Paisajes espectaculares, preciosos y únicos, ciudades i pueblos de postal (Salamanca, Zamora, Toledo, Sevilla, Córdoba y Granada, Gijón, etc).

España no es sólo el medio físico, no. También es su gente acogedora, alegre y amable. Los distintos pueblos que durante siglos ha desarrollado unas fiestas (donde mejor me lo he pasado, las fiestas de San Mateo de Logroño) y tradiciones basadas en la tierra donde se asientan. De estas tradiciones yo soy un verdadero amante, empezando por la culinaria y la vitivinícola (siempre recuerdo la olla podrida o la morcilla de Burgos en Casa Ojeda, o la fabada asturiana o el arroz con leche en Casa Gerardo… ¡¡uf!! es que no terminaría). No hay lugar en el mundo donde se coma mejor que en España. Pero es que España también ha generado un estilo de vida propio en el que gozar de vivir es primordial (y eso no significa necesariamente derrochar o consumir).

Pero España también es su escala de valores respecto a la organización política. Por razones históricas que no voy a desarrollar en este artículo, en este aspecto esta claro que es caudillista. Los españoles son súbditos desde tiempos tan inmemoriales que no saben que se puede ser otra cosa. Y España también es su Estado. Pero, en España, ¿qué es estado? ¿no deberían ser los tres poderes? Si, pero no. Es todo lo que se refiere o está ligado y/o depende de a la administración. Es decir, el gobierno, la justicia, el legislativo y los partidos políticos afectos al poder, pero también el funcionariado (y a la cabeza el de rango más alto, la banca, los cuerpos de seguridad del Estado y el estamento militar), las empresas que viven del BOE (constructoras, energéticas, militares, etc), la iglesia y el cuarto poder que en cualquier democracia debería ser independiente y en España no lo es. A todo esto, en Argentina, un país de matriz española con toques italianos, lo llaman “la pomada”, un mejunje de relaciones difíciles de deshacer que domina la vida pública en ese país, pero también en España. Ah! Y se me olvidaba: la monarquía, la clave de bóveda de toda esta estructura.

¿Qué significa querer? Según la RAE, tiene un montón de acepciones que de hecho no aclaran demasiado. En otros diccionarios aparece como “una forma de expresar cariño y afecto, que puede sentirse de manera más o menos intensa, hacia otra persona, sea ésta un hijo, un padre, un hermano, un amigo, una pareja o alguna otra persona con la cual se tiene algún tipo de vínculo emocional…. Sin embargo, el querer como una emoción afectiva solo se da en relación a seres vivientes, ya que cuando se la aplica a objetos, pasa a expresar el deseo de poseer u obtener el objeto en cuestión.”( http://significado.net/querer/).

Desde el punto de vista de un catalán como yo, esta palabra toma seguro, un matiz más posesivo por el hecho de que en mi idioma materno la palabra homónima no se usa en el sentido afectivo (“voler”), como tampoco pasa en muchos otros idiomas como el francés (“vouloir”) o el inglés (“to want”) y otros. Para estos idiomas existe una palabra más precisa (“estimar” en catalán, “aimer” en francés y “to love” en inglés).

Pero resulta que en español esta palabra también existe: AMAR. No tengo ni idea de etimología ni de si “querer” llegó a sustituir “amar” o no, pero el matiz de posesión que yo como catalán, me hace pensar en esta palabra sustituyó en algún momento a la genuina. Querer me suena a machista (“la maté porque era mía, pero yo la quería”). Posesión. En cambio, “AMAR” tiene para mi un matiz altruista. Cuando se ama, no se espera nada de los amados (parejas, familiares, amistades, conciudadanos, naciones, etc). Tal vez me equivoque, pero esto me viene bien para lo que voy a desarrollar ahora.

Yo soy independentista (o republicano que para el caso es lo mismo) y amo todo lo que significa España excepto a su Estado. Yo i la mayoría de los catalanes independentistas. De hecho, creo que amo la esencia de España y no lo que, si los españoles quisieran, podrían cambiar. No amo nada de lo accesorio. Ni yo ni los que piensan como yo.

Y ahora me pregunto: los gobernantes y adláteres del Estado Español, ¿” quieren” o “aman” a los españoles? ¿” quieren” o “aman” a España? Patearse 60.000 millones de euros de fondo de las pensiones y a continuación rescatar a la banca por una cantidad similar, ¿es “amar” a los españoles o es “quererlos” al estilo “por el interés te quiero Andrés”? ¿Amar a los españoles es gastarse en una línea de AVE (Madrid-Valladolid) lo mismo que a los panameños les costó la ampliación del Canal de Panamá (4.500 millones de euros) cuando esta línea, para que no tenga déficit debería llevar 6 millones de pasajeros al año y no llega ni a los 200 mil? ¿quién se come este pastel? Y así hasta el infinito y más. Seguro que ellos aman la parte de la gastronomía y la cultura española. Por encima de todo, la salvajada de los toros adónde acuden con un puro habano en la boca, de aquellos que se fabrican en unas tierras que hace relativamente poco todavía era España. Y España sigue siendo España (no se ha roto) a pesar de haberlas perdido, y ellos siguen fumando puros.

Los catalanes que somos republicanos (para nosotros la república ya ha sido declarada y solo falta hacerla efectiva), queremos huir de esto. Una vez, a una periodista de este medio, una mujer que es incapaz de querer, porque sólo sabe amar en el sentido más amplio del término (la gente que la conoce ya sebe a quien me refiero), le dije delante de 250 independentistas en un acto que organicé y al final de este, que yo a su lado no era independentista (porque ella ama Catalunya, no la “quiere”) y las 250 personas arrancaron a aplaudir (indepes, ¿eh?). No como otros que dicen que “los catalanes hacen cosas” y afirman “querer”.

 

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