Lo que ha provocado estas acciones legales ha sido el peritaje hecho por el doctor Esteban Morcillo Sánchez para el juicio celebrado a finales del pasado mes de enero. La Fiscalía basó sus argumentaciones en el informe pericial de este miembro de la Real Academia de Medicina de Valencia. Así, el juez no entró a valorar la relación de causalidad entre la ingesta del fármaco y los daños que presentan las mujeres víctimas de Sanofi porque así se lo indicaba el  Dr. Morcillo en su informe pericial.

Las siete mujeres afectadas denuncian graves infracciones en la 
elaboración de dicho Dictamen “que consideramos pueden ser constitutivas
de indicios de delito”. Consideran que las debidas garantías de rigor,
calidad científica e imparcialidad en las pericias de la Real Academia 
no se han respetado.

En su trabajo, el Dr. Morcillo omitió los documentos con valor causal,
los que demuestran la relación de causalidad entre la ingesta del
medicamento y los daños que sufren las víctimas y que estas le habían
entregado. Este médico en sus informes da por buenas afirmaciones
actuales del laboratorio Sanofi que contradicen lo que esta farmacéutica
respondía hace años a las autoridades sanitarias a requerimiento de
estas.

Las siete mujeres demandantes, cuyas documentaciones clínicas han
sido estudiadas desde el punto de vista de la causalidad por el Dr.
Morcillo, tienen en común “tratamientos” con el neuroléptico Agreal en
su post-menopausia excesivamente prolongados (mucho más de los tres
meses que Sanofi respondía a la Agencia Europea de Medicamentos que no
debía usarse).

Esto lo sabemos por un dossier confidencial propiedad de Sanofi al que
los abogados del Bufete Almodóvar & Jara, que representa a estas
mujeres, tuvieron acceso gracias al Defensor del Pueblo Europeo y fue
presentado en el juicio. El Dr. Morcillo ha obviado intencionadamente
ese informe en su juicio de valor y ello ha beneficiado de manera clara
a la farmacéutica demandada, Sanofi.

Como indican las demandantes: “Es obvio que el Dr. Morcillo tiene
derecho a su propia opinión profesional. Pero entonces debe justificarla
y razonarla. Lo que no es ética ni deontológicamente aceptable es
resumir los casos de estas siete mujeres suprimiendo la evidencia que al
Dr. Morcillo no le conviene”.

Por todo ello, las afectadas por el tratamiento de Sanofi denuncian a la
Real Academia de Medicina y al doctor Morcillo por delito de estafa,
falsedad en la narración de los hechos, cohecho, tráfico de influencias,
falso testimonio y de delito relativo al ejercicio de los derechos
fundamentales.

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