Appla Pay, Samsung Pay, Google Pay, Orange Cash… todos estos servicios que han aparecido en los últimos meses tienen una característica en común: permiten pagar las compras desde el teléfono móvil. Las opciones para abonar las compras sin necesidad de usar dinero en metálico se han multiplicado y ya van mucho más allá que las conocidas tarjetas bancarias.

Y es que el móvil se ha convertido en el protagonista de los pagos. En casi todas las páginas web de los bancos podemos encontrar publicidad en la que se promociona este sistema de pago, incitando a sus clientes a que lo utilicen.

Todo esto hace pensar que las transacciones en efectivo podrían quedar reducidas a un segundo plano. Pero lo cierto es que la realidad es muy distinta. El dinero en efectivo sigue siendo el sistema de pago preferido por los españoles y con diferencia: un 79 % de los pagos se realizan en metálico, según datos del Banco Central Europeo.

Uno de los países que más usa el pago en metálico

España es uno de los países que más se apoya en el efectivo, solo superado por Malta, donde le 95 % de las transacciones son en metálico, Grecia y Chipre, con un 88 %. Los datos a nivel europeo también indican esta adicción al efectivo, con una media del 79 %.

¿Por qué a pesar de todas estas nuevas opciones los pagos en efectivo siguen siendo los más utilizados? Probablemente porque la llegada de estas aplicaciones es muy reciente y la población aún no las ha adoptado como medios de pago habituales.

Para ir enganchando a la sociedad, estos novedosos sistemas de pago suelen incentivar a los nuevos usuarios con regalos, promociones y descuentos. Samsung Pay, por ejemplo, devuelve 10 euros de cada compra superior a 20 euros el último jueves del mes. Otro ejemplo es Twyp, la app de ING, que regala 50 euros a los clientes que contraten la cuenta nómina desde su aplicación.

¿Qué ocurriría si el efectivo desapareciese?

El efectivo sigue siendo el medio de pago preferido, pero además es importante que siga existiendo y que no se suprima por completo. Si ahora todas las transacciones se hicieran de forma digital, las personas mayores que no están acostumbradas a las nuevas tecnologías o las personas que tienen dificultades para manejarlas tendrían muchos problemas para usar estos nuevos medios de pago.

Otra de las consecuencias se apuntaba desde un estudio elaborado por el centro del Sector Financiero de PwC e IE Business School, que aseguraba que la eliminación del efectivo podría provocar un conflicto en la pérdida de privacidad que tienen los pagos en metálico.

La sociedad tiene que estar preparada para integrar completamente estas apps y, como queda demostrado con su escaso uso, aún no lo está. Como recomiendan desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com, no hay que aflojar la tendencia de incentivar su uso, pero sin olvidar el dinero en metálico.

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