Desde que hace seis meses comenzase a circular el tráiler ya se desataron las especulaciones sobre si El irlandés podría ser la gran obra magna de Martin Scorsese. Ahora que por fin ha llegado a los cines, podemos confirmarlo: es una obra maestra.

Sus tres horas y medias de duración, lejos de agotar, dejan al espectador con ganas de mucho más, y sobre todo, con el deseo de agradecer a Netflix que se animase a apoyar el proyecto del veterano cineasta. Esta plataforma terminó financiando la ambiciosa película después de que Paramount decidiera retirarse cuando el presupuesto presentado por Scorsese superó los cien millones de dólares. Al final ha quedado en 150 millones de dólares, y cabe añadir que muy bien invertidas.

Eso sí, aquellos que quieran verla como es debido, en pantalla grande, no lo tendrán tan fácil como en otros casos. Un dato: la película solo se estrenará en 45 salas, una cifra que queda en anecdótica ante los más de 300 cines que han acogido cintas actuales como Joker, Maléfica 2 o Terminator: destino oscuro. La razón hay que buscarla en el hecho de que la película estará disponible en Netflix tan solo doce días después, a partir del miércoles 27, una decisión que no ha gustado nada al sector de la distribución cinematográfica, como ya ocurriera un años atrás con Roma, de Alfonso Cuarón.

“El artista que afirmaba recientemente que las películas de superhéroes no son cine, da una lección magistral con El irlandés de lo que sí es puro y genuino séptimo arte”

Ajena a esos conflictos, la historia de El Irlandés sigue los pasos del sicario Frank Sheeran a lo largo de más de medio siglo de historia estadounidense, y su relación con el capo mafioso Russell Bufalino y el líder sindicalista –y no menos mafioso– Jimmy Hoffa. “Me han dicho que pintas casas” es la frase que titula el libro de Charles Brandt, en el que se basa el guion de Steven Zaillian, con el que Hoffa saludó a Sheeran en su primera conversación; un eufemismo en realidad, en referencia a cómo quedaban salpicadas de sangre las paredes cuando ejecutaba a alguien.

Más intimista y contenido que nunca en esta ocasión, Scorsese no solo narra los negocios y conflictos de estos elementos criminales, sino que aborda también sus lazos familiares y sentimentales a lo largo de varias décadas. Y con ello, va trazando una historia reciente de los Estados Unidos con todas las luces, sombras, secretos, mentiras e ilusiones que cabría imaginar.

Y lo hace valiéndose de unos actores que han mantenido también una intensa relación a lo largo de los años. Al Pacino, Robert De Niro y Joe Pesci son tres pesos pesados, íntimamente ligados en la memoria popular al cine de la mafia, y que en esta ocasión Scorsese es capaz de manejar hasta obtener lo mejor de cada uno de ellos.

Si bien Pacino arranca bastante desbordado, llega a alcanzar cotas de gran emoción. El trabajo de un sobrio y muy efectivo De Niro en esta película nos ayuda a olvidar el rosario de vergonzosas apariciones que, por lo general, ha perpetrado en las últimas dos décadas. Pero el que se lleva de calle la película es sin duda Joe Pesci, que en una suerte de justicia divina –tan del gusto de Scorsese-, protagoniza de este modo un triunfal regreso a las pantallas desde hace una década.

Mucho se especula si esta podría ser la última cinta firmada por el director de Taxi Driver a tenor de su edad (76 años) y del esfuerzo que ha supuesto hacerla realidad. En vista del desbordante talento que aún atesora, sería una verdadera lástima. El artista que afirmaba recientemente que las actuales películas de superhéroes no son cine, da una lección magistral con El irlandés de lo que sí es puro y genuino séptimo arte.

TRAILER:

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

trece − ocho =