Vaya de entrada que todas las cantidades devengadas en derechos de autor de la venta de este libro se donarán a la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía. Toda una declaración de intenciones de un libro escrito con la desnudez de una crónica periodística y sentido en cada línea como un alegato sincero y directo con el que remover las conciencias de una sociedad asentada en el buenismo de salón y la complacencia con los estándares establecidos.

Silencio administrativo. La pobreza en el laberinto burocrático, publicada en la colección Nuevos Cuadernos de Anagrama, es una bofetada a dos manos contra la insensibilidad más extrema de nuestros actos cotidianos. La escritora sevillana Sara Mesa, autora de novelas como Cicatriz o su reciente Cara de pan, o los cuentos recogidos en Mala letra, ejerce en este libro necesario como cronista de una realidad que no por diaria y cotidiana deja de ser invisible a nuestras conciencias. Trabajos como este Silencio administrativo sirven para otorgar visibilidad al problema de la marginalidad social, un problema latente que se recrudece y agudiza cuando la implacable burocracia entra en escena.

Pónganse en situación: la protagonista de esta historia real es una mujer, sin raíces familiares, pobre, maltratada, agredida sexualmente, exdrogadicta, expresidiaria, exprostituta, madre sin hijo, discapacitada, enferma y, para rematar, también sin techo. Todo esto no puede ser producto sólo de la mala suerte, ese recurso tan fácil para poder expiar cuentas con culpas nunca asumidas como propias por una sociedad inmisericorde que aplica la norma con suma facilidad en algunos casos y en otros tantos la deja en un limbo exasperante.

Sara Mesa deja bien claro desde el inicio que este trabajo no pretende ser un ensayo sobre este espinoso asunto, sino una crónica personal “no exenta de la subjetividad de la narradora” que le sirve para abordar “una realidad social que es, por desgracia, objetiva e insoslayable”.

La protagonista de esta historia real es una mujer, sin raíces familiares, pobre, maltratada, agredida sexualmente, exdrogadicta, expresidiaria, exprostituta

La prosa serena, áspera a veces, sin concesiones siempre y directa, muy directa de Mesa, no deja margen para el pero, para la excusa. Todos somos partícipes de un sistema que se enroca en la burocracia inoperante y excluye a los excluidos en una concatenación macabra que la autora de Cara de pan desgrana aquí casi a modo de periodismo de investigación.

En definitiva, un libro necesario para otorgar el protagonismo que se merece un asunto con el que nos cruzamos a diario en cualquier esquina sin saber que detrás de cada historia hay un caso de rendición por impotencia ante la telaraña del impoluto sistema, capaz de fagocitarlo todo con un “vuelva usted mañana” que mantiene su plena vigencia en pleno siglo veintiuno.

Para terminar, una reflexión de Sara Mesa que resume el sentir de todo el libro: “La pobreza es fea, es difícil de mirar. Es incómoda. Se puede ser pobre pero decente: esto lo hemos escuchado muchas veces. Pobre pero limpio. Pobre pero honrado. Pobre pero sin vicios. Pero: la mala leche de la conjunción adversativa”. Esa nefasta conjunción adversativa.

1 Comentario

  1. Cientos d personas se crearon por la crisis que creo Goldmansachs gestionada en españa por asnar
    para que ls bancos se quedaran cn creditos rescate pisos
    que luego venderian a su hijo quye liego rahoy no regularia precios pa que pudiera especular
    y creando gente sin techo que no pueden votar sin padron segun la democrashtikaley electoral d la Pprosntitucionaltranszicion

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