Debo de reconocer que no he podido resistir en caer en la tentación de utilizar el WhatsApp –bueno, ahora Telegram, que hay que estar a la moda sí o sí y preservar aún más con códigos secretos nuestros mensajes-. Mis tordos y torpes movimientos me han hecho que vuelva, una vez más, a fallarme. Mis angustiosas y predecibles ganas de perder me han vuelto a dar la razón y he vuelto a naufragar. Pero, quizás, supongo que no tenía otra alternativa –bueno, sí, aún quedaba volver a los solitarios bares o, lo que es peor, volver a los solitarios muelles-. Intenté ingresar en un templo budista y fue infructuoso –no quieren a gente como yo: dispuesta a fracasar una y otra vez-. He intentando estar aislado del mundo escalando un tres mil y no pude, fallé, volví a fracasar en un intento más de no ser yo por una última vez.

Los hombres salen de sus casas y avanzan por las calles como si fueran zombis. Como si fueran hombres sin almas. Miras sus caras impúberes, imberbes, “efebas” y parece que al otro lado no existe nadie, ni nada –hallas en sus rostros un profundo hueco que va más allá de sus miradas-. Sales a las plazas, te tomas una tapa y te das cuenta que en la mesita que está en esa terraza de El Zapillo, ya no somos cinco o seis, sino que estás tú, sólo, otra vez, de nuevo. Sólo. Sin nadie con quien poder hablar. Sin nadie a quien poder articularle una palabra. Todo el mundo se encuentra con sus rostros arrodillados ante el WhatsApp, Facebook, LinkedIn, rezando a que, por un momento, en un alarde de debilidad del móvil, un sonido, una leve vibración, un icono, nos devuelva a la vida.

Lo cierto es que, ante esta evidente realidad, he tenido que sucumbir como un humano más. He tenido que dejarme llevar ante la necesidad de sentirme aún más solo, si cabe, entre tanta muchedumbre, entre tanta gente, entre tanto humano, aunque tenga a centímetros de mí la solución a mi soledad. Aunque supongo que este vacío que arremete contra los dominios de mi dolor es infinito y no tiene visos de tener fin.

Sin darnos cuenta, dentro de la normalidad que suponen las nuevas tecnologías, aunque intentemos luchar en contra, me temo que siempre nos guiará la necesidad de sentirnos diferentes a los demás, aunque supongo que muy pocos a lo último lo consiguen. Quizás, porque ya es demasiado tarde para recuperar todo aquello que perdimos y que en algún momento siempre quisimos ser.

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Guillermo de Jorge (Guillermo George Hernández), Santa Cruz de Tenerife, 1976. Cursó Filología Inglesa en la Universidad de La Laguna. Suboficial del Ejército de Tierra del Arma de Infantería, es Diplomado Superior de Montaña por la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales del Ejército de Tierra. Ha participado en operaciones de seguridad y misiones de paz, significando su estancia en Mauritania, Afganistán e Irak. Ha estado en países como Marruecos, Portugal, Senegal, Sierra Leona, Kuwait, Francia. Poeta - soldado, armas - letras, en la actualidad ejerce la presidencia de la Asociación Nacional Círculo Artístico Cálamo. Miembro del Centro Andaluz de las Letras, ha colaborado con medios de comunicación, destacando sus colaboraciones con el Diario de Sevilla, con el periódico La Voz de Almería, el Periódico El Día de Canarias y el Periódico El Mundo. Dirige la Colección “Letras del Mediterráneo”, de la Editorial Playa de Ákaba. En 2008 fue nombrado Miembro del Instituto de Estudios Almerienses. Le ha sido otorgado por la Junta de Andalucía, Diploma por su contribución y participación en Nueva Literatura Almería y fomento de la Cultura 2004. Accésit del Premio Creación Joven de Poesía de la Universidad de La Laguna 2005, actualmente colabora con Diario de Almería y Onda Cero Almería. Ha participado en encuentros literarios de carácter nacional e internacional, destacando el Festival Internacional de Getafe de Novela Negra, el Encuentro Nacional de las Letras Islas Canarias, Festival de Poesía del Mediterráneo o el Ciclo Internacional de Poesía Ciudad de Valladolid, estando sus textos reunidos en varias antologías poéticas y narrativas. DATOS BIBLIOGRÁFICOS Ha publicado diez libros de poemas, entre ellos: “Corporeidad de la Luz", Ediciones Idea, 2006 y “HK-G36E", prologado de Rafael Guillén, Premio Nacional de Literatura. Instituto de Estudios Almerienses, 2008. Ha colaborado con revistas especializadas, como la Revista Literaria Río Arga, Navarra; La Galla Ciencia, Murcia o la Revista Literaria Culturamas, Madrid. Y sus textos han sido publicados en suplementos literarios, destacando: “Selección de poemas" Publicado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Puebla, México. “Varied poems" Publicado por la Universidad de Columbia, EE.UU. En narrativa ha publicado: “Relatos a Glo”. Editorial Ediciones Idea, 2008. Como Cuadernos de Combate ha editado: “Irak: Diario de un legionario”, publicado por el Periódico La Voz de Almería, 2004. “Afganistán: Diario de un Soldado”, prologado por Lorenzo Silva, Premio Planeta de Novela. Editorial Playa de Ákaba. 1º Edición, Dic 2015. 2º Edición Feb 2016. 3º Edición Sept 2017. Exposiciones fotográficas realizadas: “Afganistán: Pasajes”. Monográfico junto con Lorenzo Silva y comisariada por el artista plástico Fernando Barrionuevo, en la Sala de Arte Contemporáneo MECA Mediterráneo Centro Artístico (Almería, Andalucía).

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