Numerosos alumnos y progenitores han acudido vestidos de amarillo al inicio del curso para protestar por la falta de climatización de las aulas.

Algo no cuadra entre la realidad y el deseo. La realidad es que este martes 10 de septiembre, inicio del curso escolar de Infantil y Primaria en Andalucía, los 463 alumnos matriculados en el Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Francisco García Amo de la localidad cordobesa de Nueva Carteya se han negado a entrar en las aulas y se han concentrado junto a sus padres ante las puertas del único colegio del municipio para protestar por la eliminación de tres unidades –dos de Primaria y una de Infantil– por parte de la Consejería de Educación, pese a que los matriculados en este curso son diez alumnos más que en el pasado año académico, según los responsables de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) Monte Jorquera de Nueva Carteya.

También la realidad es que la amplísima mayoría de los casi 6.000 centros públicos de enseñanza de Andalucía no cuentan con ningún sistema de bioclimatización y soportan durante buena parte del curso académico en las aulas temperaturas por encima de los 27 grados centígrados que permite la ley como máximo durante los meses de calor. Por ello, cientos de alumnos y sus progenitores han acudido este primer día de clase vestidos de amarillo tras la llamada de la asociación Escuelas de Calor, pionera en promover una climatización sostenible de los centros escolares de Andalucía y cuya lucha iniciada en 2017 ha posibilitado que una ley al respecto esté a las puertas de ser aprobada por el Parlamento andaluz después de numerosas cortapisas, impuestas primero por el Gobierno socialista de Susana Díaz y ahora por el bipartito de Partido Popular y Ciudadanos, que pretende incluir la financiación pública de esta climatización para los centros privados concertados con la Administración.

Madres, padres y alumnos del único colegio de Nueva Carteya (Córdoba) se han concentrado a las puertas del colegio por la eliminación de tres líneas.

Esta realidad que ha rebelado a progenitores, alumnos y ampas choca frontalmente contra el deseo del consejero de Educación y Deporte de la Junta, Javier Imbroda (Ciudadanos), de convencer a la opinión pública andaluza de que este recién iniciado curso escolar cuenta con la ratio de profesor por aula y número de alumnos “más baja de la última década”, según declaró este lunes en una entrevista en Canal Sur Televisión. Según sus datos, la educación Infantil tiene este curso 2019-2020 una media de 20 alumnos por aula y 21 en Primaria, cuando la media prevista era de 25 en ambos casos. Este supuesto descenso en la ratio la achaca fundamentalmente al descenso de la natalidad.

La realidad del citado colegio de la localidad cordobesa de Nueva Carteya es muy distinta a la dibujada por Imbroda, ya que según los progenitores de los alumnos existen dos clases de Infantil con 26 alumnos cada una y en Primaria se contabilizan cinco con 27 alumnos por clase y otras tres con 26 en cada una de ellas. La ley es clara en este sentido: la ratio máxima permitida es de 25 alumnos por clase.

Dos escolares vestidos de amarillo y con abanicos.

Aulas sin climatizar

El movimiento ‘Aulas sí, saunas no’ de Escuelas de Calor ha invitado a madres, padres y alumnos a acudir vestidos de amarillo a los colegios públicos en protesta por el calor que soportan las aulas andaluzas y por el empantanamiento del proyecto de ley en el Parlamento andaluz, que aún se encuentra tramitándose en la Cámara autonómica después de más de dos años de vericuetos parlamentarios desde que Podemos Andalucía la presentara en el verano de 2017.

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