Foto Extinction Rebellion Spain.

Un grupo de más de 20 activistas de Extinction Rebellion Spain (esXR) se congregaron ante la embajada de Brasil en Madrid el pasado martes para denunciar el devastador impacto medioambiental de las políticas implementadas por el Gobierno del presidente Jair Bolsanaro.

Los activistas usaron sus cuerpos para obstaculizar el paso en la acera colindante a la misión diplomática, simulando simbólicamente los cadáveres de millones de especies bajo riesgo de extinción, según informes científicos. La acción, conocida como “die-in”, se articuló dentro del marco de la declaración de la Rebelión por la Amazonía, a la vez que miles de mujeres indígenas de distintas naciones brasileras descendieron desde todos los rincones de Brasil sobre la capital, Brasilia.

Convocando protestas simultáneas a nivel mundial, el objetivo de la acción solidaria de Extinction Rebellion es resaltar el proceso de aceleración destructivo que el bosque tropical más extenso del mundo, y sus habitantes, ha registrado desde el ascenso al poder del presidente conservador.

Las naciones indígenas habitan el 50% de las tierras del mundo, pero solo tienen el 10% de propiedad legal. Mientras tanto, los últimos custodios de la tierra sufren una brutal persecución y represión por defender los ecosistemas de los cuales forman parte integral. Su resistencia recibe como respuesta represión y muerte a diario, por lo cual el apoyo de la sociedad civil global es crucial para enfrentar la injusticia que representa la crisis climática y ecológica.

Ante la puerta principal de la embajada, y a pesar de las amenazas de sanción, los activistas cayeron al suelo ante los agentes de policía a pesar de que sabían que su acción podría repercutir en acciones administrativas punitivas.

Ante la pregunta de las autoridades sobre las pretensiones de esXR, un representante del colectivo manifestó que deseaban entregar una carta y cuatro demandas contra el máximo representante del Gobierno de Brasil. Mientras las autoridades consultaban con representantes diplomáticos, el grupo compuesto por padres, niños, abuelos y estudiantes yacía sobre el asfalto con pancartas reivindicativas entre charcos de sangre simulada.

Transcurridos 20 minutos, las autoridades comunicaron que el embajador Pompeu Andreucci Neto se encontraba en un viaje de negocios, pero insistía en reunirse con esXR personalmente, razón por la cual pidió que el movimiento renovara su propuesta de reunirse en el futuro próximo.

Extinction Rebellion aprovechó la oportunidad para entregar al Gobierno brasilero una carta comunicando cuatro demandas y la intención de interponer acciones en el caso de que no se aprecien progresos significativos en el cumplimiento de las leyes medioambientales antes del 31 de diciembre del 2019. Las cuatro demandas comprenden:

Justicia y ecología para el pueblo de Brasil y sus ecosistemas. Se exige que se promulguen inmediatamente las demandas hechas por los pueblos indígenas en el campamento Tierra Libre y en la Marcha de las Mujeres Indígenas.

Que Bolsonaro diga la verdad, declare la emergencia climática y ecológica y empiece a trabajar con otras instituciones para comunicar la urgencia del cambio climático.

Que actúe frenando la pérdida de biodiversidad y reduciendo las emisiones de dióxido carbono (o equivalentes) a cero neto en 2025.

Impulsar la democracia participativa para que se cree una Asamblea Ciudadana sobre clima y justicia ecológica que supervise las políticas gubernamentales.

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