El instituto de Investigaciones Jurídicas de Derecho Comparado de México viene promoviendo un foro internacional sobre el desarrollo correcto de la sociedad y de   cada  individuo  para  construir  juntos  los códigos de ética profesional  de una  manera  honesta, leal y responsable.

Las premisas expuestas tienen que ver con  la colegiación profesional obligatoria, que en México no lo es, sin embargo, en otros países como  España,  Estados  Unidos,  Brasil,  Perú,  Argentina,  entre  otros,  han  adoptado la  colegiación, basada en valores y principios morales.

El Diario16, que nació en España, precisamente en 1975, para apoyar la construcción de la Democracia, después de la  fatídica presencia del franquismo, en los últimos meses viene librando batalla, contra  los desaciertos del rey Juan Carlos que han salido a la luz pública.

Documentos del entorno del rey revelan una gama de inconductas con  los  “Fondos reservados de Presidencia de España” que han sido  utilizados para pagar  millones de euros a las amantes del rey Juan Carlos.

La Casa Real ha publicado la intención del rey Juan Carlos I de abandonar España a fin de  liberar de presión a Felipe VI. Su destino de reposo es la República Dominicana,  donde tiene reservada  una mansión en las playas del mágico Caribe.

Entre la larga lista de gastos injustificados se menciona  esta perla: “Sólo una de las ex amantes del rey emérito recibió durante décadas más de 3 millones de euros de salario y pagos elevados para evitar que se hicieran públicos detalles íntimos de los escarceos amorosos de Juan Carlos de Borbón”, publica el equipo de periodistas de Diario16, teniendo fuentes identificadas y conocidas en la comunidad europea y que al conocerse en América nos lleva a revisar con lupa y jueces probos las administraciones “democráticas”    

A continuación una apretada síntesis de las denuncias: “Distintas fuentes afirman que el número de amantes o de «rolletes» de Juan Carlos I podría situarse en varios miles. El problema está cuando esos amoríos han sido tapados con dinero público, porque ahí ya se convierte la vida privada en un asunto de Estado, sobre todo cuando éste pone a disposición del rey recursos públicos para silenciar a las «amigas entrañables».

“Que el monarca utilice su dinero, conseguido de tal o cual manera, para pagar ese silencio, podría ser lógico, mucha gente lo hace. Pero el dinero público es de todos los ciudadanos y ciudadanas de este país y debería estar destinado para lo que de verdad es una cuestión de Estado: el bienestar del pueblo”.

Esta información es parte del denuncio y publicación del coronel Amadeo Martínez Inglés. La pregunta que surge es evidente. Con el enorme número de amantes y amigas entrañables que ha tenido el rey Juan Carlos, ¿cuántos millones de euros se ha destinado para que éstas guarden silencio? ¿Cuántas prebendas profesionales se habrán pactado? ¿Una democracia está para tapar los escándalos de los borbones? Cada respuesta que se dé a estas cuestiones es perjudiciales para la imagen de España que, al fin y al cabo, el rey está obligado a defender.

HABLAR DE ETICA

En la época actual hablar de ética y su objeto de estudio que es la moral parece ser un tema superado. Sin embargo se encuentra entre nosotros y más aún, se ha vuelto una conducta permanente. A pesar de habernos vuelto más permisivos, tolerantes y liberados ahora somos también más exigentes. La violencia se ha vuelto constante en nuestra sociedad aunque la condenamos con severidad, lo que ocasiona una disminución en la práctica de los valores y perjudicial para la moral. 

La Editorial Proyección, Buenos Aires, 1970,  entrega a sus lectores un extenso trabajo sobre Proudhon, quien no fue el primer anarquista en el sentido de abogar por una sociedad fundada en la cooperación espontánea y no en la coerción; William Godwin lo precedió por medio siglo con su Political Justice.

QUÉ ES LA PROPIEDAD

Pierre Joseph Proudhon, en la primera parte de su obra “Qué es la Propiedad”, realiza un esbozo de una revolución:

Si tuviese que contestar la siguiente pregunta: ¿Qué es la esclavitud? y respondiera en pocas palabras: Es el asesinato, mi pensamiento se aceptaría desde luego. No necesitaría de grandes razonamientos para demostrar que el derecho de quitar al hombre el pensamiento, la voluntad, la personalidad, es un derecho de vida y muerte, y que hacer esclavo a un hombre es asesinarle.

¿Por qué razón, pues, no puedo contestar a la pregunta qué es la propiedad, diciendo concretamente la propiedad es un robo, sin tener la certeza de no ser comprendido, a pesar de que esta segunda afirmación no es más que una simple transformación primera?

Corresponde a los jurisconsultos, desembarazados ya del falso principio de la propiedad, redactar las nuevas leyes y pacificar el mundo. Ciencia y genio no les faltan; el punto de partida ya les es conocido.

“He concluido la obra que me había propuesto; la propiedad está vencida: ya no se levantará jamás. En todas partes donde este libro se lea, existirá un germen de muerte para la propiedad: y allí, más o menos pronto, desaparecerán el privilegia y la servidumbre. Al despotismo de la voluntad sucederá al fin el reinado de la razón. ¿Qué sofismas ni que prejuicios podrán contrarrestar la sencillez de estas proposiciones?, concluye el líder del anarquismo y la justicia social en el mundo.

La libertad no es contraria al derecho de sucesión hereditaria; se limita a velar porque la igualdad no sea violada por él. Optad -nos dice- entre dos herencias, pero no acumuladlas nunca. .

La libertad es esencialmente organizadora. Para asegurar la igualdad entre los hombres, el equilibrio entre las naciones, es preciso que la agricultura y la industria, los centros de instrucción, de comercio y de negocios se distribuyan según las condiciones geográficas de cada país, la clase de sus productos, el carácter y las aptitudes naturales de sus habitantes, etc., en proporciones tan justas, tan sabias, tan bien combinadas, que en ninguna parte haya exceso ni falta de población, de consumo y de producción.

Estamos en el Siglo XXI, cuan vigente es la Etica para construir sociedades o sistemas políticos indispensables para afrontar las desviaciones del poder en perjuicio de la sociedad universal.

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