Ayer La Sexta publicaba una entrevista que Gonzo realizó al vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias. En la entrevista se abordaron cuestiones muy relevantes para la política actual, como por ejemplo, la cuestión del conflicto con el independentismo catalán.

Las palabras de Pablo Iglesias fueron contundentes y valientes al analizar la situación, apostando por la resolución política del conflicto y no dudando en considerar que Carles Puigdemont es un exiliado político, como los que hubo durante el franquismo.

Su análisis sobre el independentismo catalán abordó el asunto con una claridad y contundencia que no se ha escuchado a ningún miembro del Gobierno hasta ahora: el vicepresidente dejó claro que no se alinea con las ideas independentistas, que él no quiere la independencia de Cataluña, pero que sí reconoce que Carles Puigdemont «se ha jodido la vida» por defender sus ideas políticas de manera pacífica. Y que su situación en Bélgica es de exiliado, una afirmación valiente que hoy mismo el propio Puigdemont le ha reconocido mediante un texto publicado en sus redes sociales.

Las palabras al respecto de Puigdemont son las siguientes: «La criminalización y la deshumanización de los disidentes políticos es una actitud incompatible con la democracia. Pablo Iglesias se ha desmarcado de esta narrativa. Esto no le hace cómplice de ninguna estrategia independentista, ni de la mía en particular.

Lamento la ola de incomprensión que está recibiendo, cuando debería hacer reflexionar a todos los que participan de estos ataques encarnizados que hace años que algunos venimos recibiendo. No se sano, para ninguna democracia, que se estigmatice a las personas que luchan políticamente por objetivos legítimos.

Por defender a los presos políticos y pedir la vuelta a casa de los exiliados no hace falta estar de acuerdo con sus ideas. Basta con estar de acuerdo en querer una sociedad que resuelva sus conflictos políticos por la vía de la política. Eso es lo que Pablo Iglesias intenta.

Y merece respeto y agradecimiento por intentarlo. Quedarse en una zona de confort para regalar los oídos de los que han fracaso en su estrategia de resolver el conflicto a través de la violencia policial y el uso fraudulento del código penal no es progresista. Es muy conservador».

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