Hacer la maleta y coger un avión con destino Bali, México o Honolulu, llenar la nevera de latas y fiambreras con tortilla de patatas, dirección la playa. Nada será lo mismo. El turismo y las vacaciones tal y como la conocíamos hasta ahora, cambiarán por la irrupción de la pandemia del coronavirus. Una situación que sin duda está provocando dolores de cabeza a las trabajadoras y trabajadores del sector servicio y hotelero que, conscientes de la inminente llegada del verano, no saben todavía de qué manera abrirán y si las medidas de control marcadas por el Gobierno y el Ejecutivo comunitario garantizarán su desarrollo de manera rentable.

El Ministerio de Sanidad concretó esta misma semana una orden publicada en el Boletín Oficial del Estado en la que informaba que los viajeros internacionales, a partir del 15 de mayo, deberán guardar cuarentena a su llegada a España durante 14 días en su domicilio o alojamiento. Además, estas personas deberán limitar los desplazamientos para comprar productos de primera necesidad como alimentos y fármacos o la asistencia a centros de salud, siempre con el uso obligatorio de mascarillas. Asimismo, desde Sanidad recordaron que esta medida se ha venido aplicando a las autorizaciones excepcionales en las repatriaciones de españolas y españoles.

Desde el inicio de la crisis derivada por el COVID-19, la Organización Mundial del Turismo analiza las consecuencias de la pandemia y, en su último informe, muestra que “mientras continúa el debate sobre las primeras medidas que se podrían tomar para levantar las restricciones, el 100% de los destinos en todo el mundo todavía mantienen restricciones de viaje para turistas internacionales por coronavirus”. Según los datos recogidos, con fecha de 27 de abril, “de los 217 destinos de todo el mundo, un total de 156, el 72% había detenido por completo el turismo internacional imponiendo el cierre total de las fronteras aéreas, marítimas y terrestres”. En este sentido, el secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Zurab Pololikashvili, aseguró que “el turismo ha sido el sector más duramente golpeado por esta crisis”, e hizo un llamamiento a los gobiernos para que “faciliten de forma coordinada el levantamiento de las restricciones, en el momento adecuado y de manera responsable”. Pololikashvili defendió que “el turismo es el salvavidas para millones de personas, especialmente en países en desarrollo”, en términos de empleabilidad y protección de “los medios de vida”, y concluyó afirmando que la apertura del sector “permitirá que el ramo del turismo retome su papel vital en impulsar el desarrollo sostenible”.

Por su parte, el Consejo Mundial de Viajes y el Turismo (WTTC) estima que el sector turístico corre el riesgo de perder más de 100 millones de empleos y 2,7 billones de dólares a nivel global, como consecuencia de la crisis sanitaria. Durante su participación en el seminario virtual del diario Financial Times “FT Global Boardroom”, la presidenta del WTTC, Gloria Guevara, consideró que “habrá una nueva normalidad antes y después de la vacuna del COVID-19, pero antes de esta vacuna tenemos que poder viajar con los protocolos estándares en todo el mundo”.

La Comisión Europea (CE) ha presentado una serie de recomendaciones para reactivar el turismo en los Estados miembros, con el fin de que sigan una estrategia coordinada en la salida del confinamiento. Para ello, la CE propone la reapertura gradual de las fronteras internas de la UE, en tres fases de desescalada y a través de corredores seguros entre países con situaciones semejantes en cuanto a la contención de la pandemia. Con estas medidas, el Ejecutivo pretende que, de cara a la temporada alta de verano, donde el sector del turismo representa el 10% del PIB, “ese proceso de haga de forma coordinada y no discriminatoria”. Según los calculo de la Comisión, la facturación del sector en la UE caerá este año un 50% y prevé un daño de hasta el 70% en las agencias de viaje, así un 80% en aerolíneas y cruceros, informaba Expansión.

Además, entre las condiciones planteadas por la Comisión también se contempla la suficiente capacidad del sistema sanitario, el control y la capacidad de vigilancia a nivel local, la disponibilidad y realización de test masivos para garantizar pruebas a gran escala, el intercambio de información relevante entre países donde existe el turismo internacional, y garantizar mecanismos de coordinación con un mapa informativo sanitario realizado por la Agencia para el Control de Enfermedades de Europa (ECDE).

Está por ver cuáles serán los protocolos específicos para la seguridad dentro de la playa y de qué manera podrán los bañistas y las bañistas pasar esas eternas jornadas playeras tan anheladas durante el año.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre