Foto Extinction Rebellion

Unos 40 activistas del movimiento civil Extinction Rebellion Spain se concentraron en el Primark de la Gran Vía en Madrid para denunciar el impacto de la industria textil sobre la emergencia climática y ecológica, a la que se enfrenta la humanidad. La protesta comprendía un simulacro de muerte súbita, en el cual los cuerpos postrados de las personas obstruían un punto central de la megatienda de la cadena irlandesa.

Extinction Rebellion destacaba “el destino que afronta la humanidad si la sociedad sigue ignorando las advertencias de la comunidad científica y los llamados de la ciudadanía”.

La industria textil debe tomar medidas de cara a la urgencia del cambio climático

Primark, icono de la moda low-cost mundial, ha sido elegido por la organización “como símbolo de una industria textil que abarata costes de manera insostenible, anteponiendo ganancias antes que responsabilidad social”, han señalado.

La industria de la moda barata contamina en todas sus fases: desde el cultivo de materia prima –cuando la prenda no es sintética– pasando por la hiladora, el teñido, el corte, su confección, los diversos medios transportes intermedios utilizados hasta llegar a tienda, y, tras su venta, hasta el fin de su vida útil.

El poliéster y algodón

La fibra más usada para hacer esta ropa en el mundo, “el poliéster”, necesita más de 70 millones de barriles de petróleo anuales-, y tardará más de 200 años en descomponerse, según expertos. Quienes usen solo fibras naturales, como el algodón, pueden ignorar que es el cultivo que más consume plaguicidas: 24% de todos los insecticidas y 11% de todos los pesticidas del mundo, afectando a la tierra y el agua. Incluso si es algodón orgánico, 5.000 galones de agua son requeridos para hacer una camiseta y un par de vaqueros. Extinction Rebellion Spain denuncia que “la moda ocupa el poco honroso segundo puesto en la liga de las industrias más contaminantes”.

El consumo de la moda desechable contribuye al cambio climático, genera daños al medio ambiente, a sus ecosistemas y a las especies que viven en nuestro planeta, incluida la especie humana. Esta ropa favorece la aceleración de la sexta extinción masiva, que ya está en marcha, como confirman informes científicos ortodoxos como IBPES y el IPCC de la ONU. El desconocimiento acerca de la cadena de contaminación y la destrucción que supone el ciclo de vida de una prenda de ropa, entra dentro de lo que Extinction Rebellion reclama en sus demandas: “Que se diga la verdad sobre la situación a la que nos enfrentamos y la reducción de gases invernaderos a cero neto para el 2025”.

La moda rápida, en particular debe replantearse su modelo contaminante, insostenible y explotativo

Extinction Rebellion pretende visualizar la responsabilidad de la moda en la extinción de la vida en el planeta, industria a la cual se le invita a reflexionar sobre su impacto para que tome las medidas necesarias para frenar el avance hacia la catástrofe. El momento es ahora, no podemos esperar más. Nuestra casa está ardiendo, y no vienen bomberos a rescatarnos.

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