La dificultad con la que conseguimos los préstamos en los bancos ha hecho que nos decantemos por una opción diferente. En pocos años, los préstamos rápidos se han posicionado en el mercado, pero se podría decir que este proceso ha sido demasiado rápido porque el público apenas se ha adaptado a ellos.

Si bien son una alternativa fácil, accesible y conocida para la gran mayoría de la población, siguen siendo préstamos. Son un producto financiero con una alta recompensa, pero también con un nivel de riesgo que aumenta a medida que la situación financiera del solicitante sea más precaria.

Hay que pensar en los minicréditos online y cualquier clase de préstamos o créditos como herramientas que ayudan en situaciones puntuales para solventarlas. Tener la herramienta adecuada facilita enormemente el trabajo que sería tedioso o directamente imposible de completar con éxito.

Sin embargo, se vuelve un problema cuando estas herramientas se utilizan de la forma incorrecta porque generan resultados que no estaban previstos, como podría ser tener que pagar altas comisiones por los préstamos que originalmente no tenían. Hay que pensar que, en este caso, los préstamos sin comisiones son así porque generan comisiones sumamente altas en caso de impago.

En este contexto, se entiende que el mal uso de una herramienta financiera acarrea consecuencias negativas. Sí es posible adquirir préstamos sin comisiones sin generar conflicto, pero el riesgo disminuye en gran medida solamente si se tiene la educación financiera suficiente.

¿Por qué es importante la educación financiera?

Las decisiones que toma una persona con un componente financiero también afectan a su núcleo familiar de forma indirecta. Sin embargo, no se considera prioritaria en el entorno familiar ni en el ámbito social, sino que más bien parece ser un tema de poco interés hasta que nos vemos en una situación comprometida.

La educación financiera es la base para entender el balance de poder en el país, ya que el aspecto económico está ligado a todo lo demás. También es lo que determina cómo una persona administra sus propios recursos y hacerle entender la manera en la que se administra el poder económico.

¿Entonces qué es la educación financiera? Se trata del proceso a través del cual los usuarios de cualquier producto financiero mejoran sus conocimientos acerca de ellos. Esto sucede con prácticamente cualquier ciudadano porque incluso el manejo de dinero en efectivo es un producto financiero.

Estos conocimientos permiten a los usuarios tener claros los conceptos y riesgos financieros en general y los que engloban a ese recurso en particular. Además, son capaces de desarrollar habilidades para ser más conscientes sobre los riesgos y oportunidades financieras en el país y, como consecuencia, tomar decisiones informadas que mejoren su bienestar financiero.

Sin todo esto, el usuario de cualquier producto financiero queda totalmente expuesto a la desinformación, al mal uso y al abuso de ellos. Incluso se encuentran más vulnerables a los riesgos que todos ellos conllevan a la toma constante de decisiones que son perjudiciales para su salud financiera.

Es importante que el ciudadano conozca al menos las claves de la educación financiera, las domine y las aplique en su cotidianeidad para su propio beneficio personal. Son conceptos sencillos que cualquier persona puede aprender y poner en práctica, ya que es justamente el objetivo de la educación financiera.

En el caso de los préstamos de cualquier tipo, manejar las claves le permitirá a hacer un buen uso de ellos para no endeudarse más de la cuenta y tener buenos hábitos de pago. En la mejor de las situaciones, son préstamos rápidos sin comisiones pueden ser una oportunidad financiera a la que se le haya provecho.

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