Hace una semana visitamos un campo de golf para realizar un reportaje promocional. Nuestro interlocutor era el gerente del campo y un cualificado golfista amateur. Tras ver todas las instalaciones, y asistir como espectadores a una partida de golf demostrativa, decidimos continuar la charla en la cafetería.

CBD en el campo de golf

En un momento de la conversación, nos muestra unas gotas de, explica, “aceite de CBD”, un producto que le funcionaba estupendamente para calmar unos dolores que le aparecían en el codo después de practicar golf. Ante nuestro asombro al pensar que se pudiera tratar de una droga ilegal, el gerente del campo de golf nos aclara que el CBD no solo no contiene droga, sino que además es legal. Y es que el pasado mes de diciembre de 2020 la Comisión de Estupefacientes de la ONU le sacaba de la Lista IV de la Convención Única de Estupefacientes de 1961 para incluirlo en la Lista I de estupefacientes con utilidades médicas.

Intrigados por el asunto, investigamos más a fondo ese curioso asunto del CBD y para ello contactamos con el responsable de Santa Calma, un e-commerce especializado en la venta de aceite de CBD y otros productos cosméticos con el CBD como principal principio activo.

Cáñamo VS. Cannabis

Pero ¿qué diferencia hay entre cáñamo y cannabis? La confusión respecto al CBD proviene de la planta de la que se extrae ese principio activo, denominada comúnmente cáñamo o cannabis. Sin embargo, lo que casi nadie sabe es que el cáñamo es la denominación técnica de la planta que produce flores masculinas, y el cannabis se refiere a la que produce flores femeninas mientras que la planta masculina o cáñamo es rica en un principio activo llamado cannabidiol, cuya abreviatura es CBD. Y la planta femenina o cannabis, produce principalmente una sustancia denominada tetrahidrocannabinol, que se simplifica mediante sus siglas THC.

Veamos, por separado, cuáles son las características del THC y del CBD.

El THC, una sustancia psicotrópica

El tetrahidrocannabinol o THC es un fuerte psicotrópico. Esta sustancia es la responsable de los efectos estupefacientes que se experimentan al fumar marihuana o hachís, como pueden ser la descoordinación motora, la euforia, la risa descontrolada, o la dificultad extrema para pensar y actuar.

Además, el THC es altamente adictivo y genera tolerancia en los consumidores habituales. Esto quiere decir que su uso continuado provoca que la persona se enganche a la sustancia, y que además cada vez necesiten dosis mayores para notar sus efectos.

Es decir, el THC reúne todos los requisitos para ser considerado una droga, y de hecho lo es. Por eso su venta y adquisición están prohibidas en la mayoría de los países avanzados.

El CBD, un principio activo relajante y legalizado

Por el contrario, el cannabidiol o CBD no tiene ninguna propiedad estupefaciente ni adictiva. Sus efectos en el organismo son relajantes, al igual que sucede con algunas hierbas inocuas como la tila o la valeriana.

A las propiedades relajantes, se le suma un notable poder antiinflamatorio, lo que hace que este principio activo sea adecuado para tratar diversos tipos de trastornos y dolencias.

O sea, el CBD es un principio activo de uso terapéutico, y además su comercialización está legalizada en España como en muchos otros países.

Aplicaciones terapéuticas del CBD

Podemos encontrar en el mercado diferentes formas de presentación que contienen CBD como principio activo, según el uso terapéutico al que se destinen:

Cremas y linimentos con CBD

Para uso tópico en dolores focalizados, tanto los que son de origen traumático como los debidos a trastornos músculo-esqueléticos. Mejoran la condición de ciertas patologías no infecciosas de la piel, como dermatitis atópicas, psoriasis y eczemas.

Aceites de CBD

Estos aceites se utilizan en insomnio y demás trastornos del sueño, estrés y ansiedad. Además, son eficaces en algunas enfermedades de índole neurodegenerativa (demencias y alzheimer) y autoinmune (enfermedad de Crohn o tratamiento sistémico de la psoriasis).

El CBD en el deporte profesional

El CBD es una sustancia que está de moda en el deporte profesional. Y es que, además de ser legal, no se encuentra incluida en el listado internacional de sustancias dopantes prohibidas. O sea, cualquier deportista puede hacer uso del CBD, sin temor a ser penalizado mientras entrena o compite en torneos oficiales.

El auge del CBD entre los golfistas

Cuando, varios cafés más tarde, la entrevista con el responsable de SantaCalma va llegando a su fin le planteamos la cuestión que nos llevó a él desde un principio: “¿Por qué los golfistas toman aceite de CBD?” y él mismo nos escribe la respuesta en un papel:

  • Les ayuda a calmar el estrés laboral, olvidar las preocupaciones y centrarse solo en el golf.
  • Dicen que se encuentran mucho más confiados y capaces en el momento del golpeo.
  • No sufren durante el juego las molestias físicas habituales de este deporte: dolores de muñeca, codo, hombro, rodilla y cadera.
  • Al terminar el juego, afirman que se sienten frescos y relajados.

En ese papel una quinta razón, con poco peso científico, pero con gran dosis de verdad fue la que nos convenció: “Yo también juego al golf, y puedo confirmar que todo lo anterior es cierto”.

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