Entre las distintas secuelas que aparecen después de haber contraído la COVID-19, se encuentran los coágulos en la sangre. Pueden generar infartos y han supuesto un hecho de alerta para los expertos.

Gracias a las investigaciones llevadas a cabo, se ha podido identificar al anticuerpo autoinmune que circula en la sangre y que es el responsable de atacar a las células provocando los coágulos.

Estos anticuerpos se han observado normalmente en pacientes con el síndrome «antifosfolípido de enfermedad autoinmune». Su aparición con casos de COVID-19 fue inesperada, según explica Yogen Kanthi, director del estudio que ha llevado a cabo el Centro Cardiovascular Frankel de Medicina de Michigan, en Estados Unidos.

Jason Knight, coautor del estudio, ha explicado en esta entrevista que «los autoanticuerpos podrían ser los culpables de este ciclo de coagulación e inflamación que enferma aún más a las personas que ya estaban luchando contra el virus». «La mitad de los pacientes hospitalizados con COVID-19 dieron positivo para al menos uno de los autoanticuerpos, lo que fue una gran sorpresa», señala.

La investigación sobre esta cuestión ha sido publicada en la revista científica Science TRanslational Medicine y en ella se explica que la mitad de los pacientes graves de COVID-19 tenían una combinación de altos niveles de estos anticuerpos y de neutrófilos superactivados, que hacen estallar los glóbulos blancos.

«Los anticuerpos de pacientes con infección activa por COVID-19 crearon una sorprendente cantidad de coágulos en los animales, algunos de los peores coágulos que jamás hayamos visto. Hemos descubierto un nuevo mecanismo por el cual los pacientes con COVID-19 pueden desarrollar coágulos de sangre», ha explicado el Doctor Kanthi.

«Todavía no sabemos qué está provocando que el cuerpo produzca estos anticuerpos, por lo que el siguiente paso sería una investigación adicional para identificar los factores desencadenantes y los objetivos de los anticuerpos», apunta Knight. «Ahora estamos investigando cuánto tiempo permanecen en circulación estos anticuerpos después de la recuperación del nuevo coronavirus».

Aunque se está avanzando mucho en la investigación, todavía no tiene aplicación clínica para los pacientes actuales, aunque se está mucho más cerca de encontrar la manera de prever complicaciones a causa de los coágulos que genera la COVID-19. Uno de los tratamientos que se plantea es la plasmaféresis, que consiste en drenar la sangre por vía intravenosa, filtrarla y reemplazarla con plasma fresco que no contenga los anticuerpos asociados con los coágulos.

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