Los acosadores y violadores actúan por la noche y a plena luz del día; en privado y en lugares públicos; enmascarados y a cara descubierta. Las grandes aglomeraciones, los espectáculos deportivos, conciertos, discotecas y eventos festivos son territorio habitual de los depredadores sexuales, que salen a la calle en busca de una presa fácil. Cada día son legión las mujeres que tienen que sufrir los tocamientos, manoseos, abusos, insinuaciones, exhibicionismos, provocaciones sexuales y otras prácticas que a menudo se consideran faltas leves pero que generan una gran inquietud, ansiedad, miedo y problemas emocionales y psicológicos más importantes entre la población femenina. Muchas mujeres conviven con la sensación de que pueden ser abordadas en cualquier momento y esa incertidumbre puede llegar a convertir el día a día, la vida cotidiana, en angustiosa.

Solo un dato: las denuncias por violencia sexual han crecido un 60% en los últimos seis años. Los casos por agresión y abuso sexual han pasado de 6.732 en 2012 a 10.727 de 2018. Es decir, 893 cada mes. 28 al día. Más de una cada hora. Se trata de conductas delictivas que la mayoría de las veces quedan impunes, ya que no suelen llegar a los juzgados porque muchas mujeres deciden dejar pasar el episodio y no denunciar. Sin embargo, las agresiones están a la orden del día, sobre todo en las grandes ciudades de nuestro país. A todo ello se une que la sociedad suele ser tolerante y permisiva con aquellos hombres que practican el “manoseo” y el acoso en lugares públicos, conductas que los jueces suelen castigar como simples faltas, no como delitos.

El perfil general de la víctima de este tipo de delitos sexuales es el de una mujer agredida en viviendas, anexos, ascensores, rellanos de escaleras, garajes y medios de transporte (más de 2.000 denuncias registradas). Y entre los lugares preferidos por los acosadores para atacar a sus víctimas están los autobuses de líneas urbanas, espacios generalmente abarrotados donde pueden actuar con cierta impunidad y de donde pueden entrar y salir con cierta facilidad.

Precisamente en Gijón el gobierno municipal ha decidido luchar contra esta situación al poner en marcha una iniciativa tan imaginativa como útil para que las mujeres puedan sentirse algo más protegidas contra tipos que se dedican a estas cosas. La Empresa Municipal de Transportes Urbanos de Gijón (Emtusa) inaugura hoy lunes las paradas “antiacoso”, coincidiendo con las “fiestas del Antroxu”. Funcionarán los viernes, sábados y todos los días de julio y agosto.

Según ha informado este sábado el Ayuntamiento de Gijón, estas paradas podrán ser utilizadas por las usuarias de las líneas “búho” (nocturnas) que viajen solas. “Deberán avisar del lugar en el que desean apearse, con una parada de antelación, al conductor, que será quien busque el punto más próximo donde detenerse con seguridad”, aseguran fuentes del Consistorio municipal. Las mujeres que se sientan agredidas “tendrán que bajarse por la puerta delantera, no estando permitida la subida de pasajeros en estas paradas. Asimismo, la usuaria que viaje en silla de ruedas le comunicará al conductor dónde quiere finalizar el trayecto al acceder al autobús. La parada deberá realizarse en un punto donde no exista peligro de accidente y sin que se altere la normalidad del tráfico que, a esas horas, suele ser normalmente escaso”, añaden las mismas fuentes.

Desde el Ayuntamiento gijonés explican que se trata de una iniciativa “muy demandada por las asociaciones y colectivos de mujeres” de la ciudad con la que se pretende reducir la distancia respecto al destino, “contribuyendo, de este modo, a disminuir el miedo y vulnerabilidad que pueden llegar a sentir en los trayectos”.

Las fuentes aseguran que se realizará un análisis del número y la frecuencia de las paradas solicitadas en las “líneas de búho” que son más requeridas, así como del número de personas que hacen uso de ellas. Los datos permitirán realizar un mapeo de la ciudad “desde la experiencia de las mujeres”, incorporando el enfoque de género en la configuración de la ciudad, señalan desde la oficina municipal.

La medida se produce después de que en 2018 un hombre juzgado por abusar sexualmente de varias mujeres en autobuses urbanos de Oviedo aceptara una pena de una año de cárcel y el pago de 750 euros en indemnizaciones al reconocer parte de los hechos de los que se le acusaba, de tal manera que el juicio no llegó a celebrarse. Al tratarse de una pena que no llegaba a los dos años, el acusado no entró en prisión. Y en mayo de 2019, agentes de la Policía Nacional detenían a un varón que viajaba en la línea de autobuses Oviedo-Madrid, tras recibir la llamada de una pasajera que se bajó en León y que aseguró haber sido objeto de tocamientos en los pechos por parte de un viajero que además “se masturbó en su asiento seguidamente”.

La iniciativa del Ayuntamiento de Gijón se ha tomado coincidiendo con las “fiestas del Antroxu”, pero la idea es mantenerla durante todo el año. Una buena iniciativa que contribuirá a que los agresores se sientan menos impunes en un espacio público como es un autobús de línea pública. Otras ciudades como Granada también se han sumado ya al “plan antiacoso”. En este caso, las dos líneas de autobuses nocturnos pararán a petición de las usuarias, para detenerse lo más cerca posible de sus domicilios, si éstas consideran que su seguridad está amenazada.

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