En pocos días de diferencia hemos asistido a dos hechos insólitos que, personalmente considero fuera de lugar, y que han sido similares en la forma de cómo se han producido y el motivo que los ha provocado. Tanto el rey emérito como el ex ministro franquista Rodolfo Martin Villa han recibido un montón de apoyos por parte de varias personalidades, políticos, ex ministros, etc., etc. Hoy solo me referiré al caso del rey emérito.

Dos semanas después de que Juan Carlos abandonara España en un exilio que lo ha llevado hasta los Emiratos Árabes, un importante grupo de ministros, presidentes autonómicos y altos cargos de los gobiernos de UCD, del PSOE y del PP durante su reinado, han subscrito un manifiesto de apoyo. En un documento de dos folios, critican la proliferación de condenas que ha tenido sin respeto alguno respecto a la presunción de inocencia y piden a los ciudadanos, entidades, partidos, organizaciones y autoridades que defiendan, con todos los medios disponibles a su alcance, la integridad territorial de la nación. Una preocupación por la unidad de España.

Que un total de 30 ex ministros y 40 altos cargos hayan subscrito el manifiesto a su favor, evidencia claramente la fragilidad del sistema del 78. Es desde este punto de vista que el manifiesto es casposo, improcedente, desafortunado y vergonzoso. Poco edificante para la democracia española y de difícil digestión para todos aquellos que dicen defender que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

Es poco edificante porque en nada ayuda a su hijo, hoy Jefe del Estado. El reinado de Juan Carlos I está ya irremediablemente vinculado a la corrupción y ya no hay manera que esta situación sea reversible. (En el discurso de Navidad él, y después su hijo, condenaron sin paliativos la corrupción, en especial la de los cargos públicos) y, en contra de lo que pueda parecer, el manifiesto en favor suyo, evidencia la debilidad del sistema institucional español nacido durante la transición y que se denomina el régimen del 78.

Una vez confirmado que el primer destino del emérito en el exilio, sean los Emiratos Árabes Unidos, da una primera pista de los requisitos de aquellos países por donde puede moverse Juan Carlos: que no son otros que países que no tengan convenio de extradición con Suiza. Es evidente que esta es, en estos momentos, la principal preocupación tanto del monarca exiliado, de todos los que le apoyan, así como el estrecho círculo que ha llevado su fuga al extranjero.

En España, en dos ocasiones se ha denegado en el Congreso la creación de una comisión de investigación sobre Juan Carlos I. Las votaciones en contra de PSOE, PP y Cs primero, con el añadido de Vox al segundo intento, lo han impedido, La justicia negó también una querella diciendo que el monarca era inviolable y archivó la causa. Si ahora lo investiga la fiscalía del Supremo, es porque que lo está haciendo el país Helvético a través de la fiscalía de Ginebra.

Personalmente tengo muchas dudas de que el rey emérito llegue a sentarse en el banquillo de los acusados, a Suiza no irá si no es de forma voluntaria y no creo que lo haga, en España solo puede ser juzgado por el tribunal supremo. El delito de blanqueo de dinero o tenerlo en el extranjero, por no pagar impuestos que, según la ley le correspondería pagar, acabará, como mucho, con una sanción económica. Otro motivo sería, probablemente, su avanzada edad y su estado de salud bastante precario.

¿Qué piensan ustedes, queridos lectores? ¿Veremos al rey emérito ante el juez? ¿A qué viene este apoyo tan amplio y generoso a su persona? ¿No se ha demostrado que ha hecho uso de su condición de jefe de estado para su beneficio personal? ¿Es a él a quien quieren proteger o… se trata, una vez más, de proteger y salvaguardar el régimen del 78?

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