Hace más de 30 años, la diva Monserrat Caballé denunció en un programa de Televisión Española presentado por Mercedes Milá que Plácido Domingo se negaba a compartir escenario con la soprano porque “estaba gorda”. Hoy son ocho cantantes de lírica y una bailarina las que acusan al tenor español, afincado en México, de acosarlas sexualmente.

No podían arriesgarse a poner en peligro sus carreras al decir que no al hombre más poderoso de su profesión

Diario16.com recuerda hoy aquella entrevista de la periodista Mercedes Milá a la Caballé en la que incluso la diva catalana ya fallecida daba nombres de directores de teatros de ópera que le habían comunicado la decisión de Plácido Domingo de no trabajar con cantantes con sobrepeso.

Ocho cantantes y una bailarina han contado a la agencia AP que fueron acosadas ​​sexualmente por el cantante en encuentros que tuvieron lugar durante tres décadas a partir de finales de la década de los ochenta, en lugares donde este ocupaba altos cargos gerenciales.

Una de ellas explica que Domingo pasó su mano por debajo de la falda y otras tres han confesado que las besó sin consentimiento alguno. “Supuestamente se trataba de una comida de negocios. Pero es extraño cuando alguien pone su mano sobre tu rodilla en un encuentro así. Siempre te tocaba de alguna manera y te intentaba besar”, ha remarcado una de ellas.

Otra docena de mujeres ha reconocido a AP que las “obvias sugerencias” de Plácido Domingo “resultaban de lo más incómodas”. Así, una cantante explicaba que la invitó a salir varias veces después de contratarla para que cantara una serie de conciertos con él en la década de los noventa.

AP también ha hablado con otras casi tres docenas de cantantes, bailarines, músicos de orquesta, miembros del personal de backstage, profesores de voz y un administrador que dijeron haber presenciado un comportamiento inapropiado teñido sexualmente por Domingo y, que persiguió a las mujeres más jóvenes con impunidad.

Domingo no respondió a las preguntas de AP sobre las acusaciones de acoso sexual, pero ha emitido un comunicado en el que niega los hechos: “Las acusaciones de estos individuos no identificados que datan de hasta treinta años son profundamente preocupantes y, como se presenta, inexactas. Aun así, es doloroso escuchar que puedo haber molestado a alguien o haberlos hecho sentir incómodos, sin importar cuánto tiempo atrás y a pesar de mis mejores intenciones. Creía que todas mis interacciones y relaciones siempre eran bienvenidas y consensuadas. Las personas que me conocen o que han trabajado conmigo saben que no soy alguien que intencionalmente dañaría, ofendería o avergonzaría a nadie”. Con todo, ha eludido aclarar incidentes específicos con las supuestas víctimas.

“Sin embargo, reconozco que las reglas y estándares por los cuales nos medimos hoy, son muy diferentes de lo que eran en el pasado. Tengo la suerte y el privilegio de haber tenido una carrera de más de 50 años en la ópera y me mantendré en los más altos estándares”, añade.

Siete de las víctimas aseguran que sienten que sus carreras se vieron afectadas negativamente después de rechazar a Plácido Domingo, y algunas dijeron que los papeles que les prometió nunca se materializaron. También señalaron que mientras trabajaban con otras compañías, nunca fueron contratadas para trabajar con él de nuevo.

Solo la mezzo-soprano Patricia Wulf, que trabajó con Domingo en la Ópera de Washington, ha autorizado a AP a citarla. Las demás exigieron anonimato, argumentando que aún trabajan en la industria y temían represalias o ser humilladas o acosadas públicamente.

Las historias de acoso presentan patrones de comportamiento sorprendentemente similares que incluyen a Domingo contactando persistentemente con ellas, a menudo llamándolas repetidamente en su casa a altas horas de la noche, mostrando interés por sus carreras e incitándolas a conocerlo en privado con el pretexto de ofrecer asesoramiento profesional.

Ninguna de las mujeres puede ofrecer documentación, como mensajes telefónicos, pero la agencia habló con muchos colegas y amigos en quienes confiaban y verificó que las “mujeres trabajaban donde dijeron que trabajaban y que Domingo las dirigía en esos teatros”.

Dos de las artistas dijeron que cedieron a los acosos de Domingo, sintiendo que no podían arriesgarse a poner en peligro sus carreras al decir que no al hombre más poderoso de su profesión.

Una de las cantantes líricas dijo que tuvo relaciones sexuales con él dos veces, incluso en el hotel Biltmore en Los Ángeles. Cuando Domingo acudió a una actuación, le dijo a la mujer: “No quiero que te sientas como una prostituta, pero tampoco quiero que tengas que pagar para estacionarte”, y le puso 10 dólares en el tocador.

Muchas de estas mujeres relatan que sus compañeros de profesión les advirtieron de que nunca se quedaran a solas con Domingo, ni siquiera en un ascensor. “Hay una tradición oral de advertir a las mujeres sobre Plácido Domingo”, aseguró una mezzo soprano que trabajó en la Ópera de Los Ángeles. El consejo era, según relataron algunas, “evitar la interacción con él a toda costa”. Si las invitaba a comer, debían evitar el alcohol y encontrarse siempre en un lugar público. Y para almorzar, nunca para cenar.

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7 Comentarios

  1. lO QUE TENÌA QUE HACER ESTE SEÑOR ES METERLA SUN PURO , PERO BUENOS , PARA QUE SE LES QUITEN A ESTAS GOLFAS Y A OTRAS LAS GANAS DE DIFAMAR. PERO COMO S ESABEN IMPUNES. DONDE HAN ESTADO METIDAS ESTOS 30 AÑOS. lOS CARACOLES SALEN AL SOL, Y WESTAS GOLFAS AL OLOR DEL DINERO

  2. proximo imputado ( si dios pp no lo remedia con amiguetes altos tribunales).
    Demosle de plazo hASTA SENTENCIA, si no se eterniza hasta el infinito de la casta pp imputada…
    Mientras tanto, saque el paraguas dcho «sr»

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