La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, ha planteado que los empleadores consideren una semana laboral de cuatro días, además de otras opciones de flexibilización laboral como maneras de impulsar el turismo y ayudar a los trabajadores a conciliar sus vidas laborales y familiares. 


Es una medida que fomentaría el turismo interno mientras las fronteras exteriores permanezcan cerradas a causa del COVID-19. 
Por el momento es una propuesta que se ha puesto sobre la mesa, y se ha comenzado a sondear a la población neozelandesa. La respuesta está siendo muy positiva. 

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