El escritor Daniel Entrialgo. Foto: Foto: Diego Lafuente.

La nueva editorial Muddy Waters Books se estrena, en plena pandemia –¡ahí es nada!–, con dos títulos que dan sobradas pistas del camino elegido para su empresa poco menos que kamikaze en los tiempos que corren. Los editores, Javier Márquez Sánchez y Rodrigo Varona, han nadado en aguas más caudalosas que éstas y ahí siguen, al pie del cañón. Sin ir más lejos, en las corrientes traicioneras del periodismo. Este soberbio Campeones de Medianoche de Daniel Entrialgo nace casi coincidiendo con la muerte de Diego Armando Maradona, el campeón por excelencia de esas horas de la noche donde todo lo malo y poco bueno es posible. Pero la “Mano de Dios” no ha tenido cabida entre los elegidos, su sombra es demasiado avasalladora para diluirlo entre otros crápulas deportivos de semejante calibre. Por eso, los analizados por Entrialgo, con sus luces y sobre todo sus sombras, en este libro iluminador y absorbente son un chute de buena literatura en un cóctel perfecto de entretenimiento y divulgación.

“Maradona tumbaría a chupitos a cualquiera de las otras ‘estrellas estrelladas’ que aparecen en este libro”

Si le dicen que moriría Diego Armando Maradona prácticamente al unísono con la publicación de su libro, ¿se lo creería?

La verdad es que ha sido una casualidad de lo más curiosa. Me ha sorprendido porque parecía que El Diego estaba siempre balanceándose bajo el abismo, pero nunca acababa de caerse del todo. Con sus luces y sus sombras, para mí su figura es la de un icono pop del siglo XX, como puede ser la del Che Guevara, Kurt Cobain o Muhammad Alí. Su biografía trasciende completamente lo deportivo.    

¿Tendría cabida la “Mano de Dios” en una nueva edición de su obra?

Antes de hacer el libro, hice una lista de posibles ‘Campeones de Medianoche’ y, obviamente, Maradona era un candidato claro. Al final, preferí mezclar nombres más obvios con otros algo más desconocidos, trufar deportes y nacionalidades variadas, y D10S acabó cayéndose de la lista. Es un personaje tan poliédrico que hubiese necesitado un libro entero para tratarlo correctamente. Eso sí, a campeón del hedonismo más destructivo no le ganaba nadie. Tumbaría a chupitos a cualquiera de las otras ‘estrellas estrelladas’ que aparecen en este libro.

¿Por qué todos estos ‘dioses’ del deporte, que han practicado casi hasta sus últimas consecuencias el hedonismo más autodestructivo, tienen unos patrones de conducta similares? ¿qué los une? 

Mike Tyson solía decir: “Fui viejo demasiado pronto y listo demasiado tarde”. La fama desmesurada les llegó de sopetón a todos ellos, como el Premio Gordo de la Navidad, y no estaban preparados ni psicológica ni intelectualmente para gestionar tantos halagos, millones y tentaciones. No debe ser fácil tener al alcance de la mano todo esa cantidad de fama, sexo y dinero, siendo además apenas un adolescente, y mantener la cabeza lo suficientemente fría como para no descontrolarse. Eran auténticas estrellas del rock and roll… y ya sabemos cómo de destrozadas solían terminar las habitaciones de hotel de los Rolling Stone después de una noche de farra.  

¿Y qué los distingue a todos ellos?

He intentado buscar perfiles diferentes para hacer el libro más entretenido. George Best llegó al alcoholismo por culpa de una timidez invencible; Tyson era víctima de una infancia marginal terrible; Rodman necesitaba llamar la atención de los demás como fuera, tras haber sido ignorado por todos en su niñez; el pecado capital de Mágico González, sin embargo, era la desidia, una pereza vital que le impedía enfrentarse a las exigencias del deporte profesional… Y así, en cada capítulo, intento bucear en las causas de cada fracaso personal, un mundo en sí mismo.     

“En cada capítulo, intento bucear en las causas de cada fracaso personal, un mundo en sí mismo”

¿Es la sociedad, en general, cómplice del auge y caída de todos ellos al aplaudir sus excesos como parte de su irredenta mitomanía?

Los deportistas no difieren en nada de otros mitos de la cultura o el arte, bendecidos y perdonados por la sociedad a pesar de su lado oscuro. Picasso trató fatal a sus múltiples parejas, Frank Sinatra era amigo íntimo de peligrosos mafiosos, Stanley Kubrick tenía un lado oscuro inquietante. Con estos ‘Campeones de Medianoche’ ocurre lo mismo. Nos fascinan tanto por su talento como por su capacidad de autodestrucción. Nos gusta ver en los héroes y mitos esa insuperable condición humana que nos empuja a errar, tropezar y caer.         

¿La fama mal digerida es capaz de matar?

Por supuesto. Como decía Paco Umbral, el éxito está vacío. Es una historia tan vieja como el mundo. Tras la borrachera viene la resaca. Ya lo sentenció Budd Schulberg en una de las mejores novelas jamás escritas sobre boxeo. Cuanto más arriba llega uno, más dura será la caída.

¿Por qué el deporte modélico que se enseña en los colegios como ejemplo de comportamiento para generaciones venideras no tiene nada que ver con los halagos que estos cracs del deporte reciben den sus fans por sus excesos de todo tipo?

Practicar deporte es algo absolutamente recomendable. Además de los indudables beneficios físicos que aporta al organismo, inculca valores muy positivos en la formación del niño o adolescente que lo realiza: compañerismo, sacrificio, capacidad de esfuerzo y superación… El problema surge cuando ese mismo deporte se profesionaliza hasta límites insoportables y la presión de la victoria, la fama o el éxito se convierte en una mochila de piedras que llevar sobre la espalda. Muchos de ellos buscan en las drogas, el sexo o el despilfarro absurdo una forma de evadirse de semejante estrés.  

¿Cuál de todos sus ídolos caídos cree que se lleva la palma? ¿por qué?

Todos ellos son grandes campeones del exceso, ninguno desentona. Quizá me llame la atención la excelsa capacidad de Mike Tyson para dilapidarse una descomunal fortuna de 400 millones de dólares en puro humo. Tiene que ser realmente complicado fundirse semejante cantidad de dinero en juergas, drogas y sexo hasta declararse uno en bancarrota. Aunque, claro, todo es cuestión de ponerse.  

Con el caso Maradona se ha puesto en evidencia que la sociedad demanda mitos, sobre todo si muerden el polvo de la depravación, e incluso si mueren de forma trágica y jóvenes aún mejor. ¿Qué nos aportan estos mitos de comportamientos nada ejemplares?

Yo creo que es algo parecido a lo que pasa con la eterna discusión entre Messi y Maradona. ¿Quién ha sido el mejor de la historia? Dentro del debate futbolístico es posible que ambos estén a un nivel muy parecido, pero es indiscutible que la biografía de Maradona, a pesar de todos sus errores y patinazos, resulta mucho más interesante, sabrosa y atractiva que la monotonía insípida de su rival. Si un escritor, un director de cine o un guionista tuvieran que elegir entre ambas vidas a la hora de realizar una obra, creo que no tendrían duda por cuál decantarse. Lo cierto es que la vida mancha y es casi imposible transitar por ella, de forma exitosa, sin acabar con las suelas de los zapatos embarradas de algún modo.

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