No caigamos en la trampa de pelear por el candidato. No se trata de Jordi Sánchez u otro presidenciable, no. Lo que se quiere demostrar es que España no respeta ni su propia jurisprudencia.

Lo que se quiere demostrar es que España no respeta ni su propia jurisprudencia



La táctica es
que el adversario pierda, no ganar nosotros.

No penséis que la gente, las ideas, los sentimientos han desaparecido. Lo que pasa es que algunas posturas no se entienden y eso decepciona.
No es desánimo es enfado.

Parece que los políticos tienen que ser cautos con las palabras y con lo que hacen (evidentemente están bajo vigilancia). Hay que tener sentido común “seny” sí, pero si el pueblo pierde la confianza en los políticos tendremos dos opciones:

1- El pueblo se mueve

2- La República muere

Ahora mismo, por tanta falta de valentía, la consolidación de la República peligra. Pero saldremos adelante.

Llegará un día en que habrá que dar un paso adelante. Estos políticos amenazados por la justicia, ¿qué harán? Porque se exponen a entrar en prisión, aunque sea provisional o instrumental.

Es legítimo tener miedo, pero no sabremos si se atreverán a dar el paso al frente hasta que llegue el momento. Cuando se haya investido Presidente lo sabremos. Hasta entonces debemos leer tanto entre líneas que los ojos empiezan a desfallecer. Esperemos que ni el miedo ni los personalismos los desvíen del camino marcado por los votantes.

Tengamos presente que el victimismo lleva a la gente a deprimirse. Hemos pasado del discurso «yo soy sólo un nombre, debéis seguir» a «nos están haciendo daño, qué dolor, qué injusticia». Al adversario no le importa tu dolor; al revés, le hace creer que va ganando terreno.

Hemos llegado demasiado lejos, si nos detenemos y aceptamos el fascismo de España, habremos perdido más de lo que teníamos antes de empezar.

No olvidemos que somos mayoría, y  mayoría parlamentaria. No podemos permitir que nos haga dudar quien no está dispuesto a resolver el debate haciendo efectivo otro referéndum si es necesario. El proceso constituyente será el que dotará la actual mayoría de la base necesaria para su propia consolidación.

Si hay algo que da fuerza al movimiento, es que éste nace del pueblo y no de un líder político como se cansan de decir en España.

¿Entienden nuestro mensaje Señores Políticos? Ahora no es la hora de los partidos, ahora no es la hora de las butacas, ahora es hora de PAÍS. Sí, de PAÍS en mayúsculas. Es hora de entender qué votamos: votamos República, no votamos si era mejor o peor uno u otro partido; votamos un objetivo, votamos no volver atrás como pretende España, votamos un país inclusivo, votamos honestidad, votamos DEMOCRACIA (en mayúsculas, también), votamos libertad de expresión, votamos hacer las cosas bien hechas.

Sí, señores políticos: no votamos retroceder una vez más, no votamos esperar a que vuelva a pasar el tren, no votamos miedo. Votamos valentía, votamos futuro, un futuro alentador, un futuro sin corrupciones ni corruptelas, llegó la hora de construir, no de sobreponer intereses. Entendemos que el grado de represión que se sigue demostrando por parte de los vecinos da miedo y hace echar atrás a algunos. Y es humano. Pero por favor, dejad hacer a los que quieren luchar y a los que quieren salir adelante. No es una deshonra, dicen que «una retirada a tiempo es una victoria». Vamos a vencerlos, somos capaces y lo haremos, el pueblo quiere y apoyará las decisiones valientes pero no apoyará ir atrás. Porque reiteramos, no es eso lo que votamos en las elecciones del 21-D, aquellas elecciones impuestas tras un golpe de estado, comicios que ganamos y en los que dejamos claro nuestro objetivo republicano.

Por otra parte, tengamos claro que los que destituyeron al gobierno legítimo actúan de una forma claramente a-legal, destruyendo el Estado de Derecho y mutando su propia Constitución, aquella Constitución que defienden para no cumplir y con la connivencia de personas partidariamente escogidas para obtener los resultados convenidos.

Pues con todo esto queremos pedir … o mejor dicho, queremos y podemos EXIGIR que cumplan, Señores Políticos,  aquello por lo que los escogimos. Y que les quede claro que no les votamos por su nombre o por quien son, sino porque confiábamos que cumplirían su programa, que no es más que nuestro objetivo: desplegar la República.

Como dijo  Lluís Llach:

“No és això, companys, no és això;
ens diran que ara cal esperar.
I esperem, ben segur que esperem.
És l’espera dels que no ens aturarem
fins que no calgui dir: no és això”.


No es eso, compañeros, no es eso;
nos dirán que ahora hay que esperar.
Y esperamos, por supuesto que esperamos.
Es la espera de los que no nos detendremos
hasta que no tengamos que decir: no es eso.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

1 × 3 =