equiparación salarial

La primera parte de esta radiografía de lo que ha sido el reciente movimiento por la equiparación salarial desde el prisma de mi participación activa en sus albores, en representación y tras pionera consulta sindical democrática mandatado por la afiliación de la Agrupación Reformista de Policías, fue redactada en mayo del año 2018, momento en el que anuncié en redes sociales que iba a publicarla. Pasado el tiempo y al hilo de diferentes acontecimientos ocurridos estos últimos meses, y de los cuales hablaré en una segunda parte, ha llegado el momento de que en este inicio de año 2019 y en aras a la necesidad de conocerse la verdad, se aporte luz a lo ocurrido hasta ahora, en la relación de ARP y Jusapol.

Nadie debe utilizar estas líneas y las que posteriormente vendrán, sobre todo desde el sindisaurismo y su ejército de troles, para ser utilizado como arma arrojadiza en la campaña electoral sindical policial que se avecina. No hay nada más lejos de la verdadera intención de este texto y de ARP, que alinearse con el viejo y caduco modelo sindical policial el cual consideramos obsoleto y dañino para los intereses del colectivo policial. Dentro del movimiento por la equiparación y Jusapol hay grandes personas y un grueso de gente convencida que tienen todo el respeto que merecen, pero hay que hacer saber muchas cosas que han ocurrido y que hasta ahora no se conocían.

Terminada con notable éxito la maratón de manifestaciones convocadas por Jusapol por toda España, aunque justo es decir que la capacidad de convocatoria había quedado minada respecto al principio, perdiendo fuerza por distintos aspectos a tratar en estas líneas, y ya terminada la marcha de compañeros desde Asturias a Madrid, llegó el momento de que comparta con todos/as vosotros/as mi experiencia de todo lo acaecido desde poco antes de la 1a Mesa de Castilla y León por la equiparación salarial el 15 de septiembre del año 2017 hasta ahora mayo del año 2018.

Debo reconocer que, aunque la exigente responsabilidad de compartir y dirigir junto a mis estimados/as representantes y compañeros del Órgano Coordinador el día a día de la Agrupación Reformista de Policías no me permitió mostrar ni bajar el ritmo ni un instante, lo que voy a relatar constata lo que fue un verdadero shock provocado por la pena de una gran oportunidad perdida para el colectivo policial, y una gran decepción que voy a detallar desde la veracidad de que todo lo que cuento lo viví en primera persona y puedo demostrarlo.

Es obligación moral y además un ejercicio de transparencia el que desde posiciones en primera línea sindical como la que ocupo, y gracias a la cual he tenido la oportunidad de vivir este fenómeno reivindicativo desde dentro, hacer llegar a la opinión pública todo aquello positivo conseguido y como no, hacer la crítica constructiva que sirva para que no se caiga en los mismos errores, y que los responsables de lo ocurrido, bueno o malo, no queden exonerados por silencios cómplices o malentendidas lealtades.

La creación de ARP a finales del año 2016 como único sindicato policial realmente independiente y ajeno a las prácticas habituales en su ámbito, junto a la aparición de Jusapol a principios del verano del 2017 fueron dos rayos de luz y esperanza al mustio y desamparado mundo sindical policial, que estaba fagocitado y sedado por unos sindicatos representativos inoperantes y ajenos al interés general del colectivo. Estos últimos ejercían su dominio sindical basado en la compra de votos y voluntades a través de regalos, en el control de sus propias organizaciones a través del reparto de liberaciones que perpetuaban a sus cúpulas y en el ofrecimiento de ofertas de servicios y formación, todo ello creando un entramado de intereses que mantenía dócil su posición frente a la Administración y sus continuos atropellos. En definitiva había llegado el momento del cambio.

El nacimiento de ARP se caracterizó por recoger el testigo de una antigua forma de hacer sindicalismo pero adaptándola a los nuevos tiempos en los que el significado de la palabra reivindicación estaba perdiendo sentido. Desde la más independiente y humilde de las posiciones, sin ningún tipo de ayuda externa, la agrupación comenzó su andadura no sin grandes dificultades y sabiéndonos partícipes de un proyecto incómodo para la Administración y sus terminales. En ese proceso de ir abriendo brecha poco a poco fuimos cubriendo representación por todo el territorio nacional con las dificultades propias de la falta de medios y utilizando mucho del tiempo personal de sus integrantes.

Conforme se acercaba el verano del año 2017, empezamos a tener constancia de la existencia de un movimiento de justicia salarial policial que nacido en Palencia aún estaba en modo embrionario pero que el formato que desarrollaba era atractivo por diversos aspectos entre los que se encontraban, su capacidad unificadora de policías y guardia civiles, su condición apolítica y asindical y el objeto de su reivindicación económica basada en la equiparación salarial con la Policía autonómica que más cobrara. Todo ello coincidía con una de nuestras exigencias reivindicativas fundacionales. Si bien, en ARP siempre hemos considerado que nuestro salario y estatuto profesional debe ser también trasladado a la sociedad, para que en tiempos de precariedad no se nos vea a los policías como privilegiados sino como ejemplo y modelo a seguir socialmente.

Dicho esto y despertada la curiosidad de nuestra organización ante las solicitudes de apoyo a dicho movimiento de indignación por parte de algunos de nuestros afiliados, y justo es decir que ante las dudas iniciales que nos provocaba la naturaleza real, promotores y propósito de Jusapol, pero en consonancia con nuestro carácter marcadamente democrático, decidimos consultar a las bases del sindicato la congruencia de apoyar dicho movimiento por la equiparación. El resultado fue mayoritario en positivo, ante lo cual desde ARP iniciamos los trámites para desarrollar dicho mandato a todos los niveles.

Una vez contactamos con la cúpula en Palencia de Jusapol, y sabiendo que íbamos a apoyarles, su Presidente Natán Espinosa me pidió personalmente que de cara a asistir a la 1a Mesa de Castilla y León por la Equiparación Salarial el 15 de septiembre del 2017, y para demostrar unidad desde el sindicalismo policial y darle prestancia al acto, que hiciera un esfuerzo por aglutinar en unidad de acción al resto de organizaciones representativas y no representativas. Como ya es conocido los sindicatos representativos (SUP, CEP,UFP, SPP Y ASP) no acudieron ni tuvieron intención de hacerlo, pero contacté personalmente con Alfredo Perdiguero de SIPE, aún siendo un policía en absoluto de mi predilección y estandarte y defensor de un modelo policial en las antípodas de ARP, y también con José Antonio de la UIP de Sevilla de la directiva de UNIPE.

A pesar de las diferencias sindicales el primero aceptó. Y el segundo en nombre de UNIPE también aceptó pero no sin antes indicarme que UNIPE no tenía ni actividad ni afiliación y que de los tres miembros de la directiva sólo estaban en contacto él y David de la UIP de Málaga. Con el tercer miembro, un tal Anxo de Madrid, ni se hablaban. No existiendo más organizaciones no representativas, tras el llamamiento público de ARP y las gestiones referidas acudimos en unidad de acción. También acudieron las asociaciones de la Guardia Civil en su totalidad demostrando en aquel momento una gran actitud. Hay que tener en cuenta también que entonces JUSAPOL no tenía el apoyo social tan multitudinario que posteriormente recogió.

Desde ese momento la relación con la cúpula de Jusapol en Palencia, su presidente Natán, su vicepresidente Milano y el cerebro técnico Miguel, fue continúa a través de whatsapp y telefónicamente. Desde ARP apoyamos al movimiento a través de la difusión en redes sociales, compartiendo contactos con medios de comunicación, resolviendo dudas y aportando ideas, abriendo chats de Jusapol en algunos sitios que no existían, aportando delegados en diferentes plantillas donde no había, acudiendo a las diferentes manifestaciones y actos convocados, etc. Igualmente dicha relación afectó de manera positiva a ARP respecto a que fuimos conocidos también en plantillas a las que no habíamos llegado y que algunos/as compañeros/as se afiliaron porque entendían que siendo Jusapol asindical éramos la opción adecuada para defender sus intereses dentro del colectivo. Ciertamente ARP y Jusapol eran fruto del momento de cambio que requería el modelo policial. Un número importante de delegados de Jusapol también ejercía como representantes en ARP, y además de sus delegados más significados.

Conforme se iba consolidando progresivamente el movimiento y aumentando de popularidad comenzaron a interesarse los sindicatos policiales tradicionales, y los contactos con Jusapol y reuniones empezaron a producirse. Fue la época del “UNIDOS POR LA EQUIPARACIÓN”. Desde los SINDISAURIOS, y más concretamente desde dos de sus cabezas visibles como son la secretaria general del SUP Mónica Gracia y el secretario general de UFP Víctor Duque, se quiso controlar y marcar el ritmo de la reivindicación de la equiparación. A la vez que nos ninguneaban a los no representativos, no queriendo que participáramos en reuniones ni chats de trabajo, y no sin parar de advertirle a Natán que las intenciones de los SINDISAURIOS estaban alejadas de que prosperara el proceso, consiguieron tomar la iniciativa y hacerse unas fotos de cara a la galería para vender supuesta unidad.

Esta duró poco, puesto que si bien hay que agradecer en aquel entonces el espíritu integrador de Jusapol y que siempre pusieran como condición que también participáramos en las reuniones, la realidad es que sólo asistimos a dos, y únicamente con las asociaciones de Guardia Civil representativas compartimos paralelamente un chat de whatsapp, Jusapol y los no representativos tanto de Guardia Civil como de Policía. Es interesante aportar el dato de una de las reuniones a las que asistimos en Madrid en Carabanchel sede de los sindicatos policiales representativos por lo significativo de lo que ocurrió allí. El representante de ARP en Madrid asistente lo hizo tras gestión mía con Alfredo Perdiguero de SIPE de nuevo en unidad de acción de los sindicatos no representativos, y cuál fue la sorpresa cuando en dicha reunión al hablar el compañero de ARP en nombre de la unidad referida, cuando le corrigieron diciéndole que no podía hablar en nombre de SIPE porque de dicho sindicato el secretario general era otra persona y que SIPE había llegado a un acuerdo de integrarse en UFP y que por ello no tenía legitimación el compañero de ARP de hablar en nombre de SIPE.

Es más, en ese momento se le facilitó a nuestro compañero copia de un documento oficial de la División de Personal con sello y número de registro de salida en el que figuraba un tal Don Gonzalo Chicharro como Secretario General del Sindicato Independiente de la Policía Española (SIPE) con fecha reciente del cinco de diciembre del año 2017. Ante dicha situación lo primero que hice fue llamar a Alfredo Perdiguero informarle de lo ocurrido, expresarle mi indignación por no advertir de dicha situación que dejó en mal lugar a nuestro representante y ARP, facilitarle dicho documento y manifestarle que era la última ocasión que ARP se mezclaba con SIPE en ningún tema teniendo en cuenta la opacidad e indefinición de lo que ocurría en ese sindicato.

En las dos reuniones que asistimos en Madrid fuimos igualmente en unidad con el representante de Jusapol, siendo las mismas un fracaso y rompiéndose una unidad de la que no parecía no tener en realidad ganas de que prosperara ninguna de las partes. Unos con la capacidad de movilización en la calle y un gran potencial, y los representativos lavando sus relaciones con la Administración y a su vez guardando la ropa de la pérdida de afiliados y futuro cada vez más incierto.

Se iban sucediendo acontecimientos con gran intensidad. A través de las redes y en las manifestaciones la confrontación con el caduco modelo sindical policial representado por los sindisaurios era muy duro. Mientras se producían reuniones con el Ministerio del Interior y se obviaba a Jusapol y a los no representativos como ARP, crecía la indignación en el colectivo. Las manifestaciones de octubre y noviembre en Madrid fueron magníficas por número de participantes y relevancia, se iba consolidando un sentimiento de pertenencia a un movimiento singular y único. Policías y guardia civiles en la primera verdadera gran unificación a espaldas de los intereses políticos. Cabe significar que en una de las manifestaciones de Madrid conocí a través de compañeros representantes en Asturias y un amigo suyo como es Joyanes de Avilés, a un tal Chema quien posteriormente sería nuestro representante en Oviedo. Hago este apunte concreto, porque fue mucha la gente conocida y de la que tengo un grato recuerdo que no menciono, pero incido en apuntarle a él para que más avanzado el relato se entienda lo que sucedió y voy a contar. No confundir con el expedientado Txema de Guipúzcoa al que defendimos a muerte desde ARP y al que ofrecí todo nuestro apoyo de manera personal.

Mientras ocurría todo este proceso cabe decir que a los compañeros responsables de Unipe, David y José Antonio, se les propuso que ante el desamparo que se encontraban con una organización como la suya sin actividad ni afiliados y tras una experiencia negativa con la DGP que se vinieran a ARP y retomaran la ilusión en un proyecto sindical realmente innovador e independiente. Y aceptaron. No sólo se afiliaron sino que ambos se hicieron representantes cada uno en su plantilla. Y pudieron comprobar personalmente lo bien que se trabaja en este sindicato no sólo por cambiar el modelo y asentar las bases de un sindicalismo policial de futuro, sino en el apoyo diario y cobertura de asesoramiento y jurídica de cada policía en sus plantillas con sus problemas de siempre. Es más cuando ya llevaban un tiempo en ARP se propuso el hacer algún tipo de acuerdo de integración de UNIPE con ARP para darle algo de vida a su sindicato y de paso fortalecer la imagen de ARP de cara al exterior. Y les pareció buena idea, y se llegó a redactar un texto. Pero todo quedó paralizado cuando exigieron que para materializar el acuerdo deberían formar parte del órgano coordinador de ARP. Y claro está no aceptamos. ARP no es ni un partido político ni un sindisaurio donde se reparten los sillones por intereses coyunturales o de sus órganos directivos, en esta organización se adquiere responsabilidad por el trabajo, compromiso y según indican sus estatutos. Y así quedó la cosa. Quién nos iba a decir en ese momento y desde las buenas intenciones que profesábamos, la operación oculta que se estaba diseñando desde Jusapol con nuestros representantes de UNIPE y también algún otro de nuestros representantes, como Chema de Oviedo para crear subrepticiamente Jupol.

Pero antes de continuar con la génesis del sindicato que supuestamente nunca iba a crearse desde Jusapol y cómo afectó negativamente a la Agrupación Reformista de Policías, se hace necesario incidir en el que a mi criterio y el de muchas otras personas que asistieron a dicho acto fue un punto de inflexión en el movimiento de indignación policial, que siendo su punto álgido por participación también supuso el comienzo de la creación de dudas razonables en el colectivo. Hablo de la multitudinaria manifestación en Barcelona del 20 de enero.

Dicha manifestación fue un salto cuantitativo y cualitativo en cuanto a organización y costes. La participación y llegada masiva de compañeros/as desde toda España fue más que evidente. Unos en bus, otros en tren o en avión la realidad es que llegó muchísima gente. Pero se dieron varios aspectos que provocaron la crítica de algunos de los participantes. La primera de ellas fue el carácter marcadamente político de la manifestación. Más que un acto reivindicativo de derechos de los policías, que lo era para muchos de los que allí estábamos, pareció tornarse en algunos momentos en un mitin de ensalzamiento de la figura de Albert Rivera y del partido político Ciudadanos. Algo que desde ARP considerábamos contraproducente, porque si se estaba presionando al Gobierno para que nos equiparara, pero se estiraba tanto la cuerda que se viera el movimiento de indignación policial como herramienta de presión plenamente identificada con los partidos políticos que pelean con el PP su nicho electoral, podría enrocarse al vernos como una auténtica amenaza a su estatus de poder y no materializar nuestras solicitudes. Si bien en nuestra Agrupación hemos considerado muy importante los contactos y relaciones con los partidos políticos para conseguir logros, siempre hemos dejado claro que debe hacerse desde la total independencia y marcando prudente distancia teniendo en cuenta la naturaleza de sus intereses. Y a nuestro parecer se les estaba dando demasiado protagonismo a los partidos políticos. Tanto es así que desde diferentes partidos, unos con potencialidad de gobierno como Ciudadanos y otros aspirantes a entrar en los círculos de decisión soberanos como es VOX, las distintas manifestaciones por todo el territorio nacional se aprovecharon para efectuar sus mítines políticos amparándose en el desarrollo reivindicativo de la lucha por la equiparación y a su vez captando posibles votantes. Hay que entender la magnífica plataforma de difusión de siglas que supone a un partido político el poder, muchos días y por toda España, hacerse ver en lo alto de un estrado. Recordad que los sindicatos policiales y asociaciones de la Guardia Civil que acudíamos lo hacíamos sin siglas y en la mayoría de actos sin permitírsenos hablar como sí hacían los políticos.

Incluso como ocurrió en Barcelona por parte de la cúpula de Jusapol se nos impidió a los máximos responsables de las asociaciones de la Guardia Civil, entre los que se encontraba por ejemplo Alberto Moya Secretario General de AUGC y a ARP al finalizar la manifestación, ya no sólo hablar, sino estar en el espacio reservado a políticos y organizaciones aliadas en la lucha contra la reivindicación, como sí ocurrió en la mayoría de manifestaciones posteriores y sorprendiéndose incluso compañeros que estaban en la organización por el desplante.

No hay que darle más importancia puesto que junto a miles de compañeros compartíamos el mismo espacio que ellos, pero yendo en representación de otros muchos más policías y guardia civiles quedó ciertamente descortés. Justo es decir que desde mi organización entendíamos que coordinar actos de tanta participación y llevar adelante un movimiento que estaba tomando mucho volumen e importancia entendíamos que no era fácil gestionarlo y restábamos importancia a temas puntuales. Pero poco a poco se iban sumando detalles que nos hicieron estar en alerta. El tema del carácter político de la reivindicación y la más que necesaria separación de la parcela sindical creo que tiene contenido para un posterior artículo exclusivo hablando del tema por la importancia y matices existentes.

Mientras tanto continuaba el “forcejeo reivindicativo” con los sindisaurios. Y las asociaciones representativas y no representativas de la Guardia Civil eran la única vía informativa para saber lo que se iba dilucidando en esas opacas reuniones con el Ministerio relativas a la negociación por la equiparación salarial. La taxativa posición de los sindisaurios, con boca pequeña las asociaciones representativas de la Guardia Civil y del Gobierno para no permitir que asistiera tanto Jusapol como en menor medida agrupaciones no representativas como ARP fueron haciendo germinar un sentimiento de rechazo muy fuerte en el colectivo policial hacia el tapón que suponía no darle voz a la indignación de miles de funcionarios. La legitimidad representativa que les daba a los sindisaurios las ya lejanas elecciones al Consejo de la Policía que no representaban la realidad y actualidad sindical, se estaba utilizando en contrario a los intereses generales del colectivo policial. Y entonces se intensificaron las bajas sindicales y comenzó a crearse en el ideario colectivo la necesidad de materializar alguna herramienta capacitadora de acabar con dicho freno y tapón, considerándose que la mejor de ellas era obtener en las elecciones al Consejo de Policía siguientes, en verano del año 2019, representación suficiente para conseguir esquivar el obstáculo de la indiferencia institucional y el ninguneo de los sindisaurios. (CONTINUARÁ).

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