A Angela Merkel no le está temblando el pulso a la hora de depurar responsabilidades en su partido, la CDU, por los bochornosos pactos con los neonazis de la AfD. La presidenta de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, no participará en la carrera para suceder a Merkel como canciller de Alemania, según han informado fuentes de la formación conservadora a la revista germana Der Spiegel.

No se anda con chiquitas la líder alemana, que sabe que la tolerancia cero con el fascismo es el único camino de evitar que la dramática historia de la República de Weimar (1918-1933) –cuando el sistema democrático se hundió sin remedio permitiendo el ascenso de Hitler al poder–, vuelva a repetirse. Las democracias liberales son sistemas tremendamente frágiles y permeables a la inclusión de virus perniciosos, como los populismos demagógicos, los nacionalismos violentos y el fascismo encarnado en una extrema derecha de nuevo cuño tan peligrosa como la que alcanzó el poder en el primer tercero del siglo XX.

La decisión de la CDU de Merkel llega días después de la crisis generada la semana pasada por la elección de un primer ministro liberal en el estado federado de Turingia con los votos del partido conservador y los de la formación de ultraderecha Alternativa por Alemania (AfD).

Fuentes de la CDU consultadas por Der Spiegel y recogidas por Europa Press han explicado que Kramp-Karrenbauer ha anunciado este lunes en la reunión ejecutiva del partido que renunciará al cargo de presidenta de la formación conservadora y que no optará a ser candidata a canciller. Toda una sorpresa, ya que la sucesión en la CDU se daba por hecha, de modo que los analistas quieren ver la mano de Merkel en la liquidación política de la candidata.

Las mismas fuentes aseguran que Kramp-Karrenbauer presentará la dimisión como presidenta del partido y que en verano se organizará un congreso para decidir quién será el candidato a canciller en las próximas elecciones.

Según varios de los participantes en la reunión de la ejecutiva de la CDU Kramp-Karrenbauer ha lamentado la crisis de Turingia y ha subrayado que está completamente en contra de cualquier colaboración con AfD y con Die Linke. Una explicación que no ha debido resultar suficiente para Merkel, que ha decidido cortar por lo sano y evitar cualquier tipo de contaminación de la CDU con la ultraderecha.

Tras el anuncio de su decisión, la canciller alemana ha agradecido a Kramp-Karrenbauer “el trabajo realizado” y le ha pedido que siga como ministra de Defensa en su Gobierno. La ya dimitida sucedió a Merkel como presidenta de la CDU en diciembre del año 2018 y su carrera política auguraba un brillante porvenir. Hoy Karrenbauer es historia gracias a la decisión tajante, sin ambages ni contemplaciones, de una auténtica estadista que ha sabido leer la dramática situación que vive Europa y cuál es el camino para apartar del poder a los neofascistas del viejo continente: colocar un eficaz cordón sanitario y echar del partido a todo aquel que coquetee más de la cuenta con los ultras. En España alguien debería tomar buena nota, sobre todo en el PP y Ciudadanos, dos partidos que un año después de la infame foto de Colón han decidido ir de la mano de la extrema derecha en comunidades autónomas como Madrid, Andalucía y Murcia. Evidentemente, ninguno de estos partidos tiene como líder a un personaje de la inmensa talla política de Angela Merkel.

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1 Comentario

  1. En Alemania perdió el fascismo. Aquí gano el fascismo.La diferencia esta en que el franquismo ya dura más de ochenta años. Los muertos tirados por las cunetas son los leales a la constitución y su gobierno.Sus asesinos mandan e imponen la destrucción de la decencia y la honradez. Se castiga apolíticos por defender a su pueblo. Se encarcelan jóvenes, por ser jóvenes y tener amor propio, además de servir como amenaza al resto del Pueblo. Si, aquí ganó el criminal.

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