María José Barrera nació al calor del Aljarafe sevillano hace 45 años y vive actualmente en el Cerro-Amate, un barrio obrero “que peleó hasta por las alcantarillas”. Llegó hace 17 años, coincidiendo con su salida de la prostitución y ha estado “enreá” en activismos relacionados con los derechos humanos, de vivienda y para mejorar la situación de las trabajadoras sexuales desde entonces. Es cofundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS) y defiende firmemente un feminismo transinclusivo, de barrio y de las precarias con acento andaluz. Hoy, 2 de junio, se celebra el Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales y mañana el CPS se reunirá con el Ministerio de Igualdad para exponer sus dudas respecto a las medidas sociales del COVID-19, que deja fuera a una parte importante del colectivo al que representa.

¿Prostituta, puta o trabajadoras sexuales?

Nosotras nos consideramos trabajadoras sexuales y es el reconocimiento laboral por el que estamos peleando. También reivindicamos con orgullo la palabra puta, haciendo nuestro el insulto por el que la sociedad nos sigue estigmatizando y de camino darle la vuelta al patriarcado, ya que puteemos o no puteemos, todas las mujeres estamos puteadas y hemos recibido ese insulto en algún momento de nuestra vida.

¿Qué lleva a una mujer a trabajar en la prostitución?

Pagar las facturas y llenar el frigorífico de comida. Aunque nos vean como indignas, buscarse el pan es digno y lo indigno son las condiciones en las que trabajamos.

Sin embargo, seguís sufriendo la precariedad y la explotación laboral

Al no estar reconocidas como trabajadoras no podemos renegociar nada. Si las personas que tienen derechos laborales también están explotadas, imagínate nosotras que no tenemos derechos.

Si hubiese garantías efectivas, ¿seguiría existiendo la prostitución?

¿Sigue existiendo el trabajado asalariado? ¿Sigue existiendo el trabajo para vivir? Muchas abolicionistas dicen que si tuviéramos un trabajo digno dejaríamos la prostitución, pero aquí en Andalucía se han comido el poco trabajo digno que hay para las putas, como el de mediadora en materia de prostitución, por ejemplo. En 2003, en el Convenio de Salud de la Junta de Andalucía se creó esta figura, un trabajo que iba dirigido a mujeres víctimas de trata o que quisieran dejar la prostitución, coincidiendo con que ese mismo año las entidades decían que les costaba mucho trabajo llegar a nosotras. En ese momento estaba en activo la asociación de mujeres que ejercen la prostitución (AMEP) de la que era yo presidenta. Llegamos a crear el convenio para personas que ejercen la prostitución. Hay que recordar que ese puesto de trabajo como mediadora tan solo ha sido cubierto por la Federación de Mujeres Progresistas de Andalucía -en la que trabajaba por aquel entonces-, y por la asociación Victoria Kent. Los demás puestos de trabajo se lo han comido las que dicen que si tuviéramos un trabajo digno dejaríamos de ser putas.

Afirmáis que se utiliza a las compañeras víctimas de trata para fines de explotación sexual y a las que quieren dejar la prostitución, para silenciar o ir en contra de vuestra lucha

Se utiliza el poco entendimiento que tiene la gente que no está politizada ni tiene conciencia política, para manipular como les da la gana. Eso es lo que hace la industria del rescate, manipular porque comen de rescatarnos. Si tan preocupados estaban el movimiento abolicionista, sus partidos políticos y hasta la policía, que son los que nos consideran víctimas de trata, ¿por qué no han mandado a la protección civil a los 1600 clubs que hay para asegurarse de si han comido o no han comido nuestras compañeras durante el confinamiento? Por ejemplo.

¿Por qué decidís organizaros?

Por el reconocimiento de nuestros derechos y para cambiar las políticas públicas que nos atraviesan, como las ordenanzas municipales, la Ley Mordaza o la Ley de Extranjería. No somos un sindicato, somos un colectivo de lucha y estamos persiguiendo el reconocimiento de nuestros derechos laborales. Exigimos una protección real para las victimas de trata y alternativas laborales para quienes desean abandonar la prostitución. También buscamos la despenalización de la prostitución, no es legítimo multar la prostitución de calle por considerarnos víctimas, mientras siguen concediendo licencias a clubs.

Pero, ¿y las multas a nuestras compañeras de la calle? Queremos la derogación de todas las ordenanzas municipales, porque resulta vergonzoso que el PSOE y partidos abolicionistas como IU digan que están persiguiendo al cliente, cuando verdaderamente solo se le persigue en la calle. Si ese cliente va a los clubs, este Gobierno y los antecesores a este, seguirán dando licencias para montar más clubs.

En Sevilla hay nueve clubs mapeados y tan solo uno con licencia de hospedaje. En todas las redadas que ha habido en estos espacios siempre se llevan a las compañeras que estaban durmiendo allí. Pero luego, el Ayuntamiento permite la reapertura de esos clubs sin tener licencia de pernoctación. ¿La redada entonces por qué se hace, contra las putas o por las putas? Existen, por ejemplo, licencias de clubs sin cocina. ¿Dónde comen nuestras compañeras? ¿Alguien se pregunta alguna vez cómo comemos, qué pagamos, qué nos venden o dónde está la industria? Porque los dueños de los clubs no son proxenetas por mucho que nos joda.

Los dueños de los clubs son empresarios -y así son catalogados por el Gobierno- porque no se llevan dinero de nuestro trabajo. Se llevan dinero de un hospedaje inexistente para nosotras. Pedimos licencias porque si no nos dan derechos como trabajadoras, al menos que nos den derechos como huéspedes del hotel. O para que la comida esté en mejores condiciones; para que las compañeras no tengan que limpiar las habitaciones y los cuartos de baño después de currar hasta las seis de la mañana. Esto mejoraría la habitabilidad y el espacio de trabajo de nuestras compañeras. Tenemos casos de compañeras que empezaron a pedir ayuda la primera semana del confinamiento en Málaga y hasta ahora no les ha llegado. Para estas situaciones contamos con una red de apoyo vecinal.

Nosotras hacemos acción en la calle y formamos parte del movimiento inclusivo feminista. Bastante nos ha costado. También incidimos en las políticas del pacto de IU-PSOE, ya que el único mal rollo que tenían era la prostitución. Estamos trabajando en el marco de Horizonte 2023, el Plan de Choque y hemos contactado con el Defensor del Pueblo. Desde el Colectivo de prostitutas de Sevilla siempre trabajamos con aliadas que nos asesoren en los temas que queremos abordar.

¿Cuánto pagan las trabajadoras sexuales en los clubs?

De 50 a 120 euros de hospedaje por día, no por una habitación sino por una cama caliente. Las habitaciones se comparten entre dos y tres compañeras, añadiendo en este último caso una cama supletoria. Por ejemplo, a Evelyn, del sindicato OTRAS, cuando le subieron en plena crisis el precio del hospedaje, organizó a 50 mujeres de su mismo club y consiguieron que de 70 euros que pagaban, bajaran a 30 durante el confinamiento. Si llevamos 60 días de confinamiento a 30 euros el día, algunas compañeras acumulan 1800 euros de deuda. Cuando empiecen a trabajar tendrán que pagar esa deuda, más el precio del hospedaje por día.

La legalización de la prostitución con posibilidad de ser dadas de alta en los regímenes de la Seguridad Social, ¿en qué escenarios lo reclamáis? ¿Crees que el pago de impuestos abre una nueva vía de salida del dinero negro de las mafias?

Para saber qué quieren las trabajadoras sexuales, tendría que hacerse un estudio exhaustivo en España elaborado por una entidad como Amnistía Internacional. Cuando sepamos con certeza qué quieren las compañeras que están trabajando, podremos hablar de cómo quieren darse de alta. En la actualidad, algunas compañeras se dan de alta en los epígrafes de masajistas, pero eso no te da derecho como trabajadora del sexo, solo para cotizar y cobrar cuando te jubiles. En ese saco tampoco se pueden meter a las compañeras migrantes indocumentadas. En la actualidad, solo hablamos de este tema las trabajadoras españolas politizadas, que no tenemos los mismos problemas que las indocumentadas o migrantes que ya están en situación regular. Las cosas hay que pensarlas muy bien para que no perjudique a las compañeras que no están en la misma situación que nosotras. Aunque llevo luchando desde el 2003, este tema se paró hace 10 años y lo hemos retomado hace aproximadamente tres, con la aparición del Colectivo de Prostitutas de Sevilla y el sindicato OTRAS. Nosotras no somos un colectivo asistencialista ni tenemos dinero para irnos de club en club, ni de mujer en mujer, ni de calle en calle. Para ese fin nos ha financiado la Red Umbrella con 5000 euros, con los que pagamos también cestas de la compra, organizamos las redes de apoyo, los alquileres de habitaciones y pisos, compramos el butano y hacemos frente a las facturas de teléfonos de las compañeras que se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad.

¿Existe prostitución libre de proxenetismo? ¿Cómo funciona dentro de los clubs?

Por supuesto que existe. Para mí proxenetismo es todo aquel que se beneficia de nuestro dinero sin haber llegado a ningún acuerdo previo. No me pueden cobrar más caro por el simple hecho de ser trabajadora sexual. Yo sí elegí trabajar para terceros o por mi cuenta. También podemos alquilar una habitación en una casa de citas, pero llegamos a pagar hasta 300 euros por semana. Si pudiéramos alquilar casas, no nos explotarían. Nuestras compañeras están trabajando de la manera que están trabajando porque no tienen una forma mejor. Tenemos muchas compañeras que cuando ya no pueden trabajar se montan una casa y trabajan al 50% ¿Tengo que considerar proxeneta a esa señora que tiene 60 años y ha montado una casa porque no tiene derecho a una jubilación porque se ha llevado toda la vida trabajando en el sexo? Esa mujer está haciendo lo mismo que hicieron con ella, sin saber que a eso se le conoce como proxenetismo.

Si proxeneta es el que se lleva el 50% de nuestro servicio, el jefe de mi marido ha sido un proxeneta del taxi toda su vida. Un club, por ejemplo, funciona por hospedaje y además se lleva el 50% de las copas de los clientes, pagadas al doble de su precio normal; y si a nosotras nos invitan a una copa de 20 euros, 10 euros van para el club y 10 para nosotras. Esto se llama alterne y está regularizado por Felipe González desde 1988. Un tipo de prostitución para beneficio de la Patronal, que comenzó con la creación de las llamadas whiskerías, donde nos deberían haber dado de alta como camareras. Luego se crearon los clubs como hoteles. De esta manera se quedan con el dinero de nuestro hospedaje y del consumo de las copas. Librándose así de la implicación de ganar dinero a través del sexo. Más tarde se organizaron los empresarios de alterne como asociación.

Las abolicionistas no entienden que algunas hayamos escogido la prostitución por conciencia de trabajo y otras porque no tienen alternativa

La negociación que hacemos de cara a la galería es esta. No hay un estudio fiable que confirme cuántas víctimas de trata hay, aunque digan que es el 90%. Cuando hacen redadas en los clubs, llega la policía y ponen a los hombres a un lado y a las mujeres a otro. Preguntan quiénes son españolas y, si lo eres, descartan que seas víctima de trata. Qué pasa, ¿no me pueden estar obligando o dándome ostias por el hecho de ser española? Luego preguntan quiénes son migrantes y quiénes tienen papeles. A las que no tienen papeles se las llevan a comisaría y ese es el titular de los medios de comunicación. Al día siguiente vuelve a estar abierto el club con las mismas mujeres. Al club no le pasa absolutamente nada, pero estas mujeres tendrán una orden de expulsión y, en algunos casos, se las llevan en vuelos en caliente. En el caso de las compañeras de África, excepto las de Marruecos, normalmente las pasan a los CIES.

Sobre la trata, ¿cómo podríamos incorporar en la regulación lo necesario para proteger a las mujeres en situación administrativa irregular?

Que les den protección real a las víctimas de trata. Pero no solo a ellas, sino que se regularice la situación administrativa de todas las mujeres trabajadoras sexuales. Aunque por urgencia, que haya una REGULARIZACIÓN YA para nuestras compañeras migrantes.

Mientras la Audiencia Nacional rechazó la creación del sindicato OTRAS, existen asociaciones de empresarios de clubs de alterne en el Registro de Asociaciones del Ministerio del Interior

Sí, las asociaciones Mesalina y Anela. Ambas pertenecen a España 2000, que a su vez cuentan con una empresa de seguridad que trabaja en la mayoría de los clubs. También tienen una fabrica o distribuidora de preservativos, esponjas vaginales y sábanas empapadoras en Alicante, que son las que nos venden a nosotras en los clubs. Hace 10 años también tenían un servicio médico controlado por ellos, con el que le hacían pruebas del SIDA a las compañeras. Por eso digo que aquí no se ha dejado de comer de las prostitutas, sino que se han ido cambiando las formas de hacerlo para el beneficio de los empresarios.

La importancia de la educación sexual en la prostitución

La mayoría de las trabajadoras del sexo han salido de una relación y se han metido directamente a trabajar, así que aprenden sobre la marcha. Son muy necesarios los talleres formativos que hacen las compañeras de Aprosex, por ejemplo. Pero si impartiésemos esos talleres de manera pública, las abolicionistas nos dirían que estamos profesionalizando la prostitución. Las asociaciones y los colectivos de trabajadoras sexuales pedimos una educación en positivo; que no es no, seas puta o no, y que el condón no se negocia. La otra cara es que entidades como Cruz Roja van a los clubs a hacer las pruebas del SIDA y eso hace que los clientes se sientan con la legitimidad de hacerlo sin condón. ¿Por qué no les hacen la prueba de SIDA a los clientes? Nosotras no somos un colectivo de riesgo, hay prácticas de riesgo. Posiblemente nosotras estemos más sanas y más controladas que cualquiera, además de practicar sexo con más seguridad.

Foto: Grupo La25

En una entrevista, Kajsa Ekis Ekman, afirmaba que algunos “sindicatos de trabajadoras sexuales defienden los intereses del lobby proxeneta”

Todas las trabajadoras sexuales politizadas hemos sido investigadas miles de veces por la policía, pero si no nos han detenido por algo será. Según Ekman, nosotras siempre le hacemos la ola al proxenetismo. Las abolicionistas no entienden que algunas hayamos escogido la prostitución por conciencia de trabajo y otras porque no tienen alternativa. Mientras tanto, nosotras pedimos que ninguna mujer se quede sin alternativa, pero que si optan por la prostitución, sepan adonde vienen. En esta sociedad patriarcal nosotras hemos decidido cómo ganarnos la vida. Mi lucha y la de mis compañeras es clara: que las mujeres no se vean avocadas a ejercer la prostitución como última alternativa y que las que estén o vengan, gocen de los derechos laborales que le corresponden como trabajadoras. Si las teorías abolicionistas llevan a pensar que nosotras somos proxenetas o hacemos apología de la prostitución y no que estamos luchando por lo mismo que ellas, es que no quieren escucharnos.

El feminismo abolicionista es hegemónico. Parece que no somos válidas si no pensamos como ellas

¿Hay violencia dentro de la prostitución?

La primera violencia hacia las putas es la institucional, ya que no tenemos derechos y sufrimos acoso policial. Por ejemplo, no podemos solicitar a título individual las ayudas que ofrece el Ministerio de Igualdad porque tenemos que hacerlo a través de un colectivo o asociación, que se queda con nuestros datos para luego decir que la prostitución es violencia de género de cara a la ley.

Si el cliente es violento, lo será fuera y dentro del servicio. Aunque la realidad es que si eso pasa durante un servicio no estamos protegidas, de ahí que pidamos el reconocimiento de nuestros derechos. Hace unos meses violaron a una compañera en un club. Ella les dijo a los dueños que quería denunciar, a lo que respondieron que “se lo pensara dos veces”. Tras pasar horas deambulando por la calle encontró a una mujer que denunció por ella, pero ¿quién nos apoya en este caso si somos prostitutas? Otro caso que le ocurrió a una compañera durante un servicio fue que el cliente se quitó el condón y la penetró. Fuimos a denunciarlo por violación y la policía nos dijo que eran “gajes del oficio”. Hay una parte del feminismo que afirma que la prostitución es violación, sin embargo, hay compañeras que son violadas dentro de los clubs y no tienen herramientas para defenderse, porque las entidades que atienden en los clubs no contemplan este tema.

No debe ser fácil trabajar durante 40 años con tu cuerpo. ¿Cuánto aguanta una mujer psicológica y físicamente en la prostitución?

Mientras tenga clientes y su cuerpo aguante. La mujer precaria está castigada en todos los trabajos. ¿Cómo acaba el cuerpo de una mujer que se lleva toda la vida trabajando en el servicio doméstico? Los cuerpos no están preparados para castigarse tanto, sea en el trabajo que sea. Cuando socialmente tu trabajo no está bien visto, tienes más que esconder y por eso duele más. Se piensa que las prostitutas tenemos problemas psicológicos, pero lo que nos afecta verdaderamente es el estigma de la sociedad. Que te castiguen por ser puta. Si eres prostituta eres mala madre, eres mala hija y parece que has dejado de ser buena persona por utilizar tu cuerpo. Hasta que no se nos vea como personas de pleno derecho, seguirán castigándonos. Nos consideran yonkis, rompedoras de matrimonios, esparcidoras del SIDA… Guardar silencio es muy doloroso también. Yo me siento liberada desde que tengo orgullo de trabajadora sexual, aunque siga siendo la puta del cuarto cuando salgo a comprar.

La prostitución está fuertemente feminizada y el porcentaje de mujeres trans es notable. ¿Qué factores explican esto?

Las compañeras trans lo tienen complicado para todo. Para recibir ayuda asistencial, tanto social como sanitaria, para acceder a talleres formativos si quieren dejar de ejercer la prostitución. El tema de los clientes también lo tienen más complicado, pero desde luego son las más organizadas y combativas.

No podemos solicitar a título individual las ayudas que ofrece el Ministerio de Igualdad porque tenemos que hacerlo a través de un colectivo o asociación

¿En qué feminismo os reconocéis y os sentís representadas?

Nosotras formamos parte del feminismo transinclusivo; el feminismo de barrio y de las precarias con acento andaluz. Por el contrario, el feminismo abolicionista es hegemónico y está hecho para algunas privilegiadas, por eso no se preocupa por nosotras. Tampoco por las mujeres trans o lesbianas. Parece que no somos válidas si no pensamos como ellas.

Sobre la necesidad de plantear un debate constructivo entre las diferentes posiciones frente a la prostitución

Más que un debate necesitamos ponernos a trabajar. Yo estoy dispuesta a tender la mano, pero no creo que ellas estén dispuestas a hacerlo. Nunca me he sentado con feministas abolicionistas porque no quieren escuchar. Ya no me vale el discurso de la cosificación de los cuerpos. Lo que pasa es que los colectivos de prostitutas hemos aguantado mejor las ostias tras golpear los cimientos del feminismo hegemónico con la suerte de tener a muchas aliadas, que aguantaron con nosotras los golpes. Me parece un disparate cuando amigas feministas se han dicho cosas terribles por haberse posicionado a favor de mejores condiciones para las mujeres que trabajan en el sexo, que no es lo mismo que a favor de la prostitución en sí. Esto no nos convierte en proxenetas, nos convierte en mujeres con derechos laborales.

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