El secretario general del PP, Teodoro García Egea, este miércoles en el Congreso de los Diputados.

Cuando el murciano de Cieza Teodoro García Egea (1985) se alzó con el título de campeón mundial de Lanzamiento Mundial de Huesos de Aceituna en 2008, el vallisoletano Miguel Ángel Rodríguez (1964), conocido por el acrónimo MAR en las huestes políticas, ya venía de vuelta de todo. O casi de todo, hasta que Aznar le dijo que en Madrid le vendría de perlas a Isabel Díaz Ayuso para el maquiavelismo político del día a día después de que esta dejara su impronta personal como tuitera oficial de Pecas, el añorado can de su antecesora Esperanza Aguirre. Y ni que decir tiene que la pandemia le ha caído como anillo al dedo para saber que detrás de cada lanzamiento de hueso de aceituna del vallisoletano hay una clara intencionalidad con mucho recorrido, aunque sea sólo para acaparar minutos en programas de humor satírico como El Intermedio de El Gran Wyoming. Que hablen de ti, bien o mal, pero que hablen. Y si es a diario, mejor. La ecuación no falla.

Mientras el ciezano parece que alumbra con mucho esfuerzo a 120 voltios, la otra brilla a 220 sin problemas en este mar de ocurrencias que es hoy la política patria

El murciano, en cambio, bien parece que lo de lanzar aceitunas a modo de dardos políticos envenenados lo hace sobre todo por amor al arte, o más bien al ridículo sin paliativos. Un ejemplo, la sesión de control de este miércoles en el Congreso de los Diputados. Sus puestas en escena, o lo que es lo mismo, las estrategias que consensúan conjuntamente secretario general y presidente del Partido Popular para hacer una oposición contundente a este Gobierno de coalición en minoría a veces causan sonrojo ajeno, cuando no significan directamente mecha y oxígeno para su principal oponente. Y todo ello mientras se barrunta nueva debacle electoral en Cataluña tras la del País Vasco, sin contar el anunciado sorpasso de la extrema derecha que le vaticinan las encuestas el próximo 14-F.

Se puede apreciar a leguas que mientras uno, el ciezano, parece que alumbra con mucho esfuerzo a 120 voltios, la otra brilla a 220 sin problemas en este mar de ocurrencias que es hoy la política patria. Mientras a Pablo Casado le cuesta horrores deslumbrar por méritos propios con alguna que otra estrategia ingeniosa más allá del “hasta aquí hemos llegado” que le endosó en pleno parlamento a Santi Abascal, a Isabel Díaz Ayuso no pasa un día sin que, de un modo u otro, para bien o para regular o para muy mal, la jugada siempre le reserva titulares de portada.

Sin duda alguna, MAR está detrás de cada uno de los pasos de la presidenta madrileña y cada pisada o incluso traspiés lleva su marchamo, y García Egea ya bastante hace como mantener el tipo como fiel escudero de Casado sin que le vean las costuras al traje. Con apenas unas horas de diferencia, Díaz Ayuso no tiene problemas en salir airosa de un nuevo atolladero, el enésimo en el que se mete, al anunciar nuevos planes de desescalada con seis comensales por mesa de bares muy muy abiertos, precisamente cuando los hospitales de la comunidad aún no ven la luz ni en sueños.

Díaz Ayuso y García Egea, este miércoles en una reunión del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Madrid.

“Escándalo” el día del mantazo de Bárcenas

Casi al unísono, el tándem Casado-García Egea monta el número en el Congreso de los Diputados acusando al presidente del Gobierno de mutilar el decreto de los fondos europeos enviado a la Cámara Baja para ocultar el informe que al respecto realizó el Consejo de Estado. “¿Por qué ha arrancado el informe del Consejo de Estado para ocultárselo a las Cortes? Es la primera vez en la historia democrática que se hace eso. Es un escándalo que puede anular el decreto y que puede hundir aún más la reputación internacional del Gobierno”.

Después de esta afirmación apocalíptica de Casado hablando de un “escándalo” precisamente casi al mismo tiempo de conocerse el mantazo de Luis Bárcenas, ni la tierra se abrió bajo los pies de Pedro Sánchez ni el lanzamiento de hueso orquestado por el tándem Casado-García Egea dio en la diana. Agua.

Basta un simple ejercicio comparativo de ver la profundidad de carga de uno y otro muñidor y la goleada es abrumadora a favor de MAR. El ciezano aún era un niño de Primaria cuando en 1996 MAR daba la cara como portavoz del primer gobierno de Aznar. Y eso se tiene que notar sí o sí. Por eso Casado no es Díaz Ayuso, y cada vez parece más evidente que alguien le está abriendo el suelo bajo sus pies en su mismo cortijo.

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