Regresé a la ciudad condal para grabar un especial Uhuru Afrika tv , acabábamos de despedir en la mezquita sufí a Tonni Serra, ademas la dictadura de Obiang había secuestrado a los compañeros del MLGE3R. Eran días difíciles. Parte del estribillo repetía: “cuando tus amigos coinciden con tus enemigos, ya nada malo te puede pasar”. Escuchaba durante horas ese tema de puede ser invierno afuera (pero en mi corazón es primavera) de Love Unlimited, (también conocidas por cantar coros para Barry White) Después de mucha emoción, me llegó una agradable sorpresa, un wasap de la redacción de la Mosca tv. “Abuy te ha llegado un libro”, esperaba con ansiedad ese paquete y lo abrí con la ilusión de la noche de los Reyes Magos. Casi me lo devoré. en 4 días. Era la obra del veterano periodista televisivo Víctor López. El gallego había publicado la primera biografía del reportero ‘Manu Leguineche: El jefe de la Tribu’.(Ediciones del Viento) El vasco es autor de más de 40 libros, fundador de varias agencias de comunicación como colpisa . El libro incluye el testimonio de los mas grandes periodistas de la transición como Tomás Alcoverro, Corresponsal de La Vanguardia en Beirut, Bru Rovira o Javier Reverte que prologa el libro. Además una amplia ilustración con más de 14 fotos de archivo . El texto me ha dado la oportunidad de reflexionar sobre su tiempo a partir de ese gran mito del periodismo y lo que significa ser reportero. Me detengo en una mirada afrocentrada de Manu Leguineche desde una humilde aproximación comparativa con quien es la referencia: Kapuscinski.

UNA REFLEXIÓN DE LA TRIBU

Volviendo a Victor enorme trabajo no solo evoca una melancolía de la transición, sino que plantea un análisis de las representaciones del binarismo periodismo reportero que emerge en la configuración del imaginario de la transición pues como expresa el autor, las crónicas y más de 50 libros de Manu también son de una enorme aportación a la literatura de viajes y aventuras. Esto a partir de construcciones simbólicas que sobrepasan lo estrictamente literario y se entrecruzan con los espacios históricos y culturales que conforman la(s) memoria(s) e imaginario(s) de amigos, camaradas de muchos años y kilómetros de periodismo algunos familiares de Manu. Atendiendo a otros rasgos, el libro incluye referencias al héroe de los más importantes periodistas españoles así como un estudio de los testigos de sus crónicas, memorias y oralidad, que permiten comprender la forma en que la construcción simbólica reportero/crónica elabora las configuraciones dentro de los relatos sobre las experiencias postfranquistas.

SENY

Oposición entre el seny y la rauxa. El tradicional debate entre el seny (la sensatez, el sino) y la rauxa (arrebato) se puede entender como una manifestación de principios contradictorios en la misma persona. En el marco tradicional catalán, el debate se definía como la lucha entre la virtud y el pecado. Leyendo desde Barcelona el inmenso trabajo de Víctor, uno observa algo especial de enorme actualidad y que es muy positiva que recorre toda la obra y durante la única oportunidad que tuve de hablar con Manu, descubrí que los vascos no son como los catalanes; son mucho más lanzados, buscando la coherencia en los actos de lo que la realidad butifarra tan enredada en la niebla discursiva cartesiana, que les hace mucho más dispuestos a pactar, pelearse, pero siempre con razón y desde la moderación y la distancia buscando el pacto. Y esa preocupación compulsiva por la razón, la estrategia, por el control de sí mismo está muy marcado y es algo que aunque sea un tópico como El seny, carente de razón universal, mantiene su funcionalidad. En cambio como herencia del carlismo -de la que Manu también es objeto- hay una tendencia contraria en Euskadi a radicalizar posiciones. ETA es un ejemplo negativo. En ésta parte como decía Paul Gilroy, los agentes intermedios culturales, la gente que se mueve por el guetto, tiene una percepción más profunda. Porque su marco mental, sexual y corazón están menos limitados y pueden ser más estratégicos.

ZAPATERO AFRICANO

Quizás como la mayoría él no comprendió intelectualmente la complejidad étnica bantú, Guinea Ecuatorial y los africanos y los negros, evidentemente, porque, lo que preocupa es lo que le interesa a cualquier blanquito que lee novelas, tebeos, Keeplean, Gaubeanau, Tarzan, Tin-Tin en el Congo o que ve documentales de National Geografic, los conflictos étnicos en este caso (fang vs. Bubi ) y que subyacen en su magnífica novela La tribu que presentó en Madrid el mismo Juan Luis Cebrián. En 1980 cuando llegó a Guinea, la mitad del comercio alimentaria desde la dictadura de Primo de Rivera,era cada vez más dependiente de Duala. ¿Por qué no le preocupó lo que es más fácil de ver, es decir, las alianzas interétnicas o de género?. La mayoría de los corresponsales llegan con una percepción un poco supremacista y Leguineche es un mortal. Pero una cosa es percibir y otra es escribir. Él tiene una parte fantástica en su periplo africano (guerra de Chad, Angola, Mozambique, Sudáfrica, la caída de Macías) El lado crítico es que no presenta una análisis alternativa sobre África, sino que parte de un marco mental en el que lo que importa es el Estado y el control del mismo como máquina de poder . ¿ y de que habla sino de Obiang o Macias? No se le ocurre que se pueden hacer crónicas de otras cosas. Hablar por ejemplo de los artistas como: Evele Kup Gallo Rojo, Bonkó de Pocho Guimaraes, Maelé,Efamba, Bessoso ¿Qué pasó con el desembarco de Lerena, Owens y otros gobernadores ingleses? Tras la muerte de Franco el pueblo español anisaba saber sobre, los misioneros jamaicanos o de la gente rural y popular que se niega a hablar con él, por miedo todavía a los milicianos gente como Anton King o la detención en el cine Marfil de Miguel Eyegue. y que habían sembrado el terror?

GUINEA, BIAFRA

En La Tribu, Manu también habla de Guinea Ecuatorial porque realizó dos viajes, en el segundo viaje pretende comparar con el primero. Y si bien, las redacciones demandaban la actualidad del momento que era el golpe de libertad dado por Adolfo Suárez y Obiang. Esta forma de periodismo personalizado, (porque ha heredado un marco narrativo neocolonial que es el Estado eurocéntrico) cuya herencia también oprimió a Manu y que nos dificulta abrirnos a los otros, aspecto que a los antropólogos como Josep Perlasia, les parece fatal. Manu vio muchas cosas en Nigeria durante la guerra de Biafra con Odjuku, Gowon y Abansanjo. La vida de un reportero es ir a la noticia fue el consejo de Manu Leguineche: “Contrastad, confirmad” y cubierto la guerra de Vietnam, que calificó como la peor guerra en el peor momento en el peor sitio del mundo. Cuando llegó a Malabo nada más caer Macías, procedente de la Nicaragua sandinista, se concentró en los tejemanejes políticos y no tanto en el pueblo. Y no porque a Manu no le guste ni le interese la gente (pues a Manu si le interesaba la gente) sino que en ese marco mental neofranquista, quiere percibir cómo funciona el poder del Estado y no tanto como un poder africanocentrado sino como un poder poscolonial y como consecuencia de ello, lo que refleja es la corrupción y tribalismo. Lo que crea un marco narrativo que 40 años después cualquiera que se aproxime al tema de Guinea Ecuatorial o África, ya sea desde ( la Universidad, cooperación, política, ONG ) entra al africanismo por esta puerta: leones, aventuras, tribus, brujas, viajes etc…Y la mirada de los más grandes escritores novelistas hoy, pretenden ser herederas y beber de esa mirada. Esa mirada decía Manu, te impide comprender nada.

NUESTRO KAPUSCINKI

En cambió si tu miras a Ryszard Kapuscinski, también te habla de dictadores al servicio de occidente enloquecidos y borrachos de poder como Idia Min, Mbutu Seseko, Pual Biya, Obiang, Bongo; pero también refleja algo del país, de la inteligencia de la gente , el esfuerzo de las mujeres para salir a delante, fuera de la comprensión clásica del concepto de la cultura, con sus nociones de sedentarismo y estabilidad como implica etimológicamente la palabra original del latín ―cultura‖ (cultivar y cuidar la tierra) Esta otra mirada no se apoya en el poder de los sanguinarios como Mobutu, sino en nuevas imágenes relacionadas con expresiones de fluidez, versatilidad e inestabilidad. Como nueva metáfora de un medio más orgásmico. Me refiero a La Negritud elevada a una propia esfera universal por haber sido el escenario histórico del colonialismo y antes la trata de esclavos y cuya cultura Tío Tom basada en rendir pleitesía a los políticos, y que ha día de hoy sigue determinando cierta mirada del mundo. Negritud de la que tanto Luis María Anson como Fernando Morán, bebieron para luego renegar de ella. Es aquí donde él identifica unos efectos culturales que se caracterizan por cambios continuos dejando poco espacio para elementos estáticos y esencialismos de entidades cerradas.

EL CAMINO MÁS CORTO

De todo ello, Manu quiso distanciarse de construcciones nacionales y étnicas,en su obra El camino más corto, es decir de la identidad para dedicarse a diversos procesos híbridos y heterogéneos que son la centralidad en la historia y cultura de la transición y sus descendientes. Es decir, ves cosas que no son el poder déspota aprendido de la colonización y Manu. Este necesario aspecto no lo reflejó. En ese sentido, y como avancé en mi homenaje en la facultad de periodismo de la UCM, Manu y Kapuscinski son dos miradas cercanas y al mismo tiempo completamente distintas. Manu era una figura inconfundible, cuya intensidad ganó autoridad adicional al emanar de una figura encorvada y una cara hacia arriba. El de Brihuega, es un tío extraordinario, que te invita comer y jugando al mus, te cuenta historias de cazador de elefantes en plan Hemingway o Juan Carlos de Borbón. Le gustaba mucho la gente, era un gran conversador. Kapuscinski que debía ser un mal hombre aburridísimo y tontísimo, que se ve obligado a pervertir el Rastafarismo. De hecho, espió para la Estasi. Sin embargo, al igual que Manu, es un escritor maravilloso, te mete en las tripas de un país no sólo del poder. Manu, era un tío muy lanzado que rodó mucho por África en tiempo de Alfredo Landa y el destape, cuando Martín Villa silenció a Antonio Cubillo en Argel;

UNA PARTIDA DE MUS

Por eso nunca se tomó así mismo demasiado en serio, cayendo en bromas y anécdotas, a menudo a su costa. Su coraje físico fue tan notable como su determinación apasionada para lograr el cambio. Quizás porque como la mayoría procede de una tradición y una cultura pobretona, algo paleta reflejo de ese color gris casposo de colegio de monjas donde los medios de comunicación participan y que refleja muy bien la serie Cuéntame. . Esos periodistas estaban y siguen muy interesados en el poder, en los políticos, en la corte y no en lo que siente la gente, el pueblo o la ciudadanía. Donde la clase política y periodística se funden en una misma identidad sin matices que entonces, vendían la idea de democracia. No era fácil pues había una espada militar de Damocles de la extrema derecha y por eso estaban enchufados a Suárez, Carrillo, Fraga o Gonzáles y cuya cultura o mito de la tradición, apareciendo enormes vacíos de interpretación. y están en la base de la construcción de la infamia de lo que somos como democracia. El relato, mirada y la narrativa del nosotros del régimen del 78, y que primero el 15-M, el procéss y finalmente VOX, han desmoronado. Esa es la mirada de los periodistas de la transición contra la que Manu – trató de distanciarse sin éxito-, pues es hijo de esa construcción. Hablé de esto en Cádiz con otro grande, coetáneo de Manu, Pepe Oneto.

MANU EN LAVAPIÉS

Oneto decía de Manu que no solo sentó las bases del reporterismo de guerra para toda una generación sino que fue el que mejor entendió la función de los medios en democracia. Un medio de comunicación no es solo una herramienta de información. Sino que construye, alicata y cimenta aquello que somos como democracia. A pesar de los 40 años transcurridos, cuando los periodistas hablan, lo siguen haciendo como entonces. Desde las fuerzas políticas en equilibrio y desequilibrio y de los recursos económicos que hay detrás, pero la gente que va a Lavapiés, El Raval o San Francisco en Bilbao a manifestarse tirando y quemando cajeros cuando Mbaye fue asesinado, no lo hacen por motivos políticos sino que están hartos del perfilamiento racial, es decir del racismo evidente de las redadas que los periodistas legitimados no reflejamos en nuestras crónicas. Los medios y no los políticos participamos del silencio. Hablamos de la prima de riesgo y no de pobreza y así poco a poco hemos construido una idea una realidad y posibilidad abstracta donde España es el Estado, y los negros nos llaman, subsaharianos. Fingiendo que no existe el racismo y que la transición continua. Manu, no tenia instagram pero nunca me habló subsaharianos, sino negro y eso le honra . Sin embargo, si viviera hoy sería acusado por Elvira Roca Barea y los hermanos Ortega y Gasset de imperiofobia. Un delito intelectual que Marchena ha masterizado con el silencio de todos.

MANU CHAO

Tras días devorando y disfrutando del magnífico libro de Víctor Gómez , me pregunté ¿ comparado con la BBC, RTP África , Le Soir, The Gardian, además de las pateras qué coño se sabe de África de verdad en España, en que han contribuido los periodistas de la generación de Manu al conocimiento de África, un continente que está a 17 Km de España, con frontera en Ceuta y Melilla y un archipiélago canario? . ¡ Después de Manu; muy poco! . Han sido los artistas como Santiago Auseron, académicos como Ferran Iniesta o Juan Aranzadi quien decía aquello de que: “hay que hablar de África siempre ”. Otro foco fundamental fueron los activistas panafricanistas con medios como Uhuru Afrika tv, en un tiempo el CIP Club Internacional de Prensa con Javier Martín Domínguez o Felipe Sahagún, y sobre todo a partir del boom de la inmigración en los 90, el Sindicato de Manteros. De hecho hasta que Luis Alarcón Mbolo no llegó a España, Leire Pajin afirmaba que oficialmente no había negros en Colombia. Años después de la partida física de Manu, todo lo mas que aportó el periodismo lo mismo de siempre, los blanquitos reproduciendo el mundo neocolonial pendejo en los foros de Casa de América, SEGIB, OEA, AECID y por supuesto los premios de prensa. Aspectos de los que Manu huyó. Una cultura política, cuyos temas y técnicas van más allá del origen étnico o de la nacionalidad, y que es una realidad “nueva” que a Manu le incomodó. Una mirada que no sólo pone en entredicho las prácticas y los presupuestos de los estudios culturales surgidos del discurso mediático, del matrimonio políticos vs periodistas y que caracterizan profundamente a la transición. Ello enriquece la comprensión que teníamos hasta el momento de Manu, y cuya visión cuestiona la pretendida glorificación de dicho momento histórico.

ENVIADOS ESPACIALES

Siendo corresponsal del medio argentino Resumen Latinoamericano en Nueva York coincidí con otro de mis ídolos y gran conocedor de Manu, el periodista y activista, Antonio de Figueiredo, que hizo una campaña incansable por la liberación de las colonias africanas de Portugal que hizo más que nadie por el tema de la opresión colonial en Angola, Mozambique, Guinea y Cabo Verde. Corresponsal de The Guardian, y la BBC en las décadas de 1960 y 1970, hablamos horas en el restaurante de la Nación del Islam, en una de esta va y me suelta: Aquí en Harlem me siento en África y todos los periodistas blancos que vamos a África partimos de un marco mental que podemos ir dilatando pues en el transcurso aprendemos cosas pero esa mirada sigue siendo restrictiva. Es lo que Huey P Newton llamaba los marcos intangibles de la generación del discurso de veracidad. Manu le hubiera dado la razón, pero con mucha diferencia, Leguinache sigue siendo el periodista español más influyente de la segunda mitad del siglo XX y una leyenda entre los enviados especiales. el reportero internacional más reconocido, analizando las facetas de su actividad periodística en diferentes medios Alguien a quien el veterano periodista Víctor Gomez ha buceado en sus archivos y en los testimonios de numerosos amigos, lo que lo han convertido en un mito .

Apúntate a nuestra newsletter

1 Comentario

  1. Esto es lo más grande y critico pero profundo escrito sobre Manu y su tiempo la transitransición máss alla de elogios desmedidos …y tengo 75 años y he visto de todo.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre