Estaba contento por el éxito del artículo LOS IMPECABLES EMPLEADOS DEL CORTE INGLÉS y además era mi cumpleaños: nací el día de la república. Así que se me ocurrió soltarme la coleta y ponerlo en un grupo de guasap, uno en el que sólo hay escritores. Cuando volví a abrirlo había unos cuantos bocadillos llenos de tartas, copitas de champán y la palabra FELICIDADES.

Molaba… pero no lo suficiente. ¡No lo suficiente! Estábamos en medio del desierto del Coronavirus, había que ir más allá. Así que, sin pensar, les pedí a mis interlocutores que me grabaran un audio cantándome el cumpleaños feliz; así oiría las voces de personas que quiero y conozco.

Siguió la tontería de que me divirtió mi propia idea, pasa a veces, y me lancé a pedir lo mismo a conocidos y semidesconocidos a través del ESTADO DE GUASAP, y también en varios de los grupos de los que formo parte (en el Sanguíneo, Grupo Sanguíneo, no lo hice y me arrepiento, seguro que habría habido una respuesta fantástica). Y luego desconecté el teléfono: tenía una clase por Zoom y además me encanta desconectarlo.

Cuando volví a despertarlo:

-Esmarfon, esmarfon, ¿me oyes? ¿estás despierto? -empujándolo por las hombros y las esquinas

había circulitos verdes por todas partes. Mensajes de audio de gente que hace años no veo, cantándome el cumpleaños feliz, o no cantándomelo y haciéndose de rogar (a todos los que se hicieron de rogar, les rogué, por supuesto). Y cuando ya habíamos dejado atrás la medianoche -cuando empieza verdaderamente el día para mí- había más de cien audios con el cumpleaños feliz.

Y en todas las ocasiones ¡eran fantásticos!, o más exactamente era fantástico escucharlos, los hicieran músicos profesionales o amigos o familiares que desafinan mejor que Bob Dylan.

Cada vez que le daba al play de uno me estallaba una sonrisaza en la cara, y a veces al responder, con otro audio, aún me estaba riendo; a carcajadas.

Me cantaron más chicas que chicos, porque las chicas son guerreras y mucho mejores y más hábiles en los laberintos de la vida social que los varones. Pero a todos los agradecí igual.

Y estoy escribiendo este artículo, que a diferencia del de LOS IMPECABLES EMPLEADOS DEL CORTE INGLÉS nunca llegará al millón de visitas, para recomendarle o sugerirle a todo el mundo: desde Abascal a Iglesias pasando por mi vecina del quinto y los señores que pasean sus perros por la calle, a absolutamente todo el mundo que:

Si sucede que es tu cumpleaños durante estos días de desierto… ¡haz lo mismo! Pídele a todo el mundo que conozcas, o incluso que no conozcas, que te mande un audio cantándote cumpleaños feliz. Porque si lo hacen en verdad en verdad feliz serás cada vez que escuches uno. Te lo prometo.

Gracias a todos los que me mandaron los audios. No recuerdo haber tenido nunca ningún cumpleaños tan feliz. (Me vuelve a estallar la sonrisaza en la cara con sólo recordarlo).

(Mecanografía: MDFM)

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