El mundo que nos quieren hacer respirar estos días en la Comunidad de Madrid viene cargado de una tensión y una polarización que, siendo minoritaria, puede provocar, si se perpetua en el tiempo, una erosión paulatina de la convivencia que acabe por fracturar la sociedad madrileña en su conjunto.

Pero la mayoría de los madrileños no queremos eso. Queremos respirar un mundo de convivencia, un mundo de prosperidad y de bienestar para todos los ciudadanos. Por eso tenemos que ser activos en este deseo, y hacerlo realidad.

Es cierto que estamos en periodo electoral, y algunas formaciones políticas creen que todo vale por arañar un puñado de voto más que les hagan sobrevivir en la Asamblea de Madrid y ser determinantes en la formación del futuro gobierno. Pero no todo vale, porque las consecuencias políticas, sociales y económicas de algunos comportamientos se pueden arrastrar después durante mucho tiempo.

En líneas generales, al 60 por ciento de la población madrileña le interesa la política mucho o bastante, como señala la encuesta preelectoral del CIS. Aunque después, sus obligaciones cotidianas los llevan a dedicar poco tiempo a ella, salvo cuando se producen espectáculos poco edificantes como los que se están viviendo en esta campaña.

La gestión de la pandemia en la Comunidad de Madrid ha entrado de lleno en la campaña, como no podía ser de otra manera, después de la nefasta gestión que se está realizando por parte del gobierno regional. El número de muertos, de contagiados, la cuarta ola, lo que sucedió en las residencias, y, hasta la próxima ocurrencia, el circo de la vacuna sputnik, así lo evidencian.

¿Va a ser determinante la gestión de la pandemia a la hora de votar? Un 75,5 por ciento de los ciudadanos, en la encuesta preelectoral del CIS, dice que influirá mucho/bastante. Aunque creo que, si se sigue tensionando la campaña, y así será, va a primar más la afinidad o no para decidir como vemos la realidad.

La campaña va a ser decisiva. ¿Porqué? Primero, porque un 59,7 por ciento del electorado afirma que según lo que le convenza en este momento, votan por un partido u otro, o no votan.

Segundo, porque el voto se decide cada vez más tarde, y además en un panorama político muy fragmentado, donde ligeras variaciones pueden dar lugar a la obtención o perdida del gobierno. Un 10,7 por ciento de los votantes deciden a que partido votar al comienzo de la campaña electoral. Un 25,6 por ciento durante la última semana de campaña, unos días antes de las elecciones. Un 4,8 por ciento durante la jornada de reflexión, el día anterior a la votación. Y un 6,1 por ciento el mismo día de las elecciones. Es decir, que más de un tercio de los votantes, el 36,5 por ciento decide a quien votar los últimos días.

Tercero, por el grado de movilización que habrá. Por ahora, esta más movilizada la derecha en Madrid. Pero ¿Se movilizarán las personas que quieren un cambio en Madrid? ¿Se movilizarán el 40,6 por ciento de los ciudadanos que se auto ubican en la izquierda? ¿Qué harán el 19,6 por ciento que se auto ubica en el centro?

Un hecho determinante es si se consigue movilizar y sumar al cambio a personas de izquierda y de centro que huyen de los enfrentamientos y desean un gobierno que se ocupe de generar condiciones para el bienestar de los ciudadanos sin dejar nadie atrás.

Esa es la ventaja que en esta campaña tiene el candidato socialista, Ángel Gabilondo. Una persona que puede aglutinar tanto el cambio como una alternativa progresista de convivencia para Madrid.

Pero no hay que olvidar que los problemas de la vida cotidiana, en barrios envejecidos y con problemas de convivencia, en barrios nuevos sin servicios públicos, son elementos que tendrán importancia también a la hora de decidir ir o no a votar y a quien. De ahí, la campaña en negativo que va a realizar Vox. Ojo.

Por último, ¿Cuánta gente irá a votar? El 75,2 por ciento de los madrileños dicen que con toda seguridad irán a votar. Ojalá suceda. Pero con porcentajes parecidos hace dos años, finalmente fue a votar el 68,8 por ciento. Una caída que no fue lineal, ni por barrios ni por municipios.

Pero tampoco por edades. Ahora, los jóvenes entre 18-34 años son los que más dudas tienen a la hora de ir a votar, y las personas mayores de 65 años son las que más movilizadas están, afirmando un 80,1 por ciento que con toda seguridad irán a votar.

Tras un año donde han cambiado tanto nuestras vidas, estas elecciones son una oportunidad de recuperar el sentido de comunidad. De recuperar el sentido de pertenencia, que muchos madrileños han ido perdiendo con los recortes de los servicios públicos, con el abandono de un gobierno regional que hace tiempo los dejó en el camino. Con su voto pueden decidir su presente y futuro.

Que no te quiten las ganas de votar para que otros decidan por ti.

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