¿Esta semana has tenido alguna discusión subida de tono con tu familia, amigos o compañeros de trabajo por un tema nimio? Si es así, sigue leyendo.

Hemos aprendido a tomar decisiones desde lo racional, lo emocional y lo espiritual, pero hay una cuarta variable, que quizá solo sea una gota en un vaso, pero este mes puede ser la gota que desborde el vaso, la energía.

Son impulsos eléctricos los que crean nuestra mente en el cerebro, y con energía realizamos las acciones que decidimos. Una energía que no desaparece al cambiar de estado, tan solo se transforma.

A pesar que Elon Musk se empeñe en vendernos su Neurolink, somos energías eléctricas con capacidad para conectar entre nosotros por telepatía. Por ejemplo, ¿te ha pasado alguna vez que mientras esperas a cruzar una calle, delante tuyo hay otra persona de espaldas y al mirarla se gira? o ¿Por qué las madres intuyen que sus hijos tienen algún problema en la guardería? o ¿por qué los días de luna llena hay más partos?

Hablando de lunas, en octubre hay dos lunas llenas: una fue el pasado 1 y la siguiente será el 31, o sea, la noche de Halloween, el Día de Muertos en México o nuestro tradicional día de Todos los Santos del 1 de noviembre. A la segunda luna llena en un mes se la llama luna azul, un fenómeno que suele ocurrir cada dos o tres años.

La luna llena azul potencia tomar decisiones radicales y es generadora de revolucionarios cambios. Para ello, absorbe mucha energía, pero si esa energía es negativa, y encima es Halloween, con la puerta abierta de par entre los dos estados de la energía que somos, quizá activemos colectivamente algo de lo que luego nos arrepintamos.

Desde junio, algunas personas con alta sensibilidad cercanas a mí percibieron que en la luna nueva del 16 de octubre, aumentará la tensión actual que afecta a todo el planeta, llegando a generar una tormenta perfecta energética en plena luna azul.

La base para aumentar la tensión se dará el 14 de octubre, al ponerse el planeta Mercurio retrógrado opuesto a Urano. Cuando Mercurio cambia de dirección, cambian las masas de aire en altura moviendo también los vientos en superficie y las condiciones atmosféricas. Al estar retrógrado, las acciones que iniciamos sufren retrasos o no resultan como las planeamos. La oposición con Urano podría generar dispersión de energía mental, aceleración nerviosa e imprevistos. Por ello, pueden darse el engaño, la traición, la confusión o errores de juicio. En general, vamos a estar muy irascibles.

Entre otras cosas, no vamos a ser capaces de comprender cómo los gobernantes en los cuales hemos delegado nuestra existencia están cometiendo tamaños errores o enrrocándose en juegos de poder, mientras juegan literalmente con nuestras vidas. En el fondo, les comprendo: ellos son tan humanos como nosotros y les ha caído encima algo que a todos nos sobrepasa. ¿O quién de aquí tiene un doctorado y 20 años de efectiva experiencia en gestión de colectividades ante problemáticas que paralizan el planeta?

Acuérdate cuando fuimos indios americanos, que, en luna azul, cancelabamos las conversaciones para no decir palabras que pudieran abocar a una guerra. O cuando fuimos vikingos amarrabamos los barcos, en vez de salir a navegar para conquistar el mundo. Pues bien, este 2020 coincide en días con 1936. Y, por si todo ello fuera poco, el sol se está alejando en su curvatura y enfriando la Tierra con lo que se resienten las cosechas y nuestros ánimos.

‘Menuda frikada está escribiendo este hombre,-pensarás- ¿cómo le dejaran publicar esto en un diario con tanta historia detrás?’ Bueno, mi intención no es alarmar, sino informar, poner sobreaviso para comprender mejor el mes que nos espera; para que no caigamos en la trampa de enrrabietarnos contra lo que no comprendemos y volcar nuestro miedo en forma de odio en las personas de nuestro entorno, cuya realidad es la que ellos perciben, diferente a la nuestra.

Nos esperan un par de meses complicados, por eso el 8 de agosto publicaba una sugerencia que era pasar el próximo confinamiento a lo Ismael Beiro. Sin perder la mirada sonriente hacia nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestra energía. Por mucho que sintamos miedo, y estemos molestos, contemos hasta diez antes de contestar.

Esta vez es responsabilidad de cada uno de nosotros y de nosotras que el teatrillo del Congreso no se vaya de madre. Dándonos el relevo, y pasar de espectadores a actores. Dos no se pegan, si varios millones saben una de las  causas que lo provoca, en parte ajena a sus lógicas de poder.

Céntrate en tu propósito vital, en donde tu talento florezca y esté alineado con tu don; así ocuparás tu tiempo en lo que realmente te interesa: vivir en paz y empoderar a una comunidad social sólida, donde hayan diferentes ideas, escuchadas desde el mismo respeto.

Cuidémonos entre todos en lo emocional, sin incendiar las redes sociales online y offline. Tuiteando en marchas largas, para evitar pasar los motores de revoluciones, que nos llevan a un mal adelantamiento vital. Ahora más que nunca, las personas con miles de seguidores en las redes sociales deberían templar gaitas, para no volver al comienzo de nuestra partida: 1936.

Ojala me equivoque, y esto se quede en aguas de borrajas, como cuando el 20 de junio de 2018 planteé en mi blog que el 17 de octubre de ese año, caía la bolsa de Nueva York. Erre en fecha y lugar, como mucho, Wall Street cerró en negativo. La que cayó al día siguiente fue la bolsa de Madrid, a causa de la nueva jurisprudencia sobre quién pagaba los impuestos al constituir un crédito, abriendo la caja de Pandora de los bancos, que algunos se están fusionando para cerrarla.

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