Cerca de 5.000 presos, entre ellos Lula da Silva, podrán salir de prisión tras una polémica decisión que cambia la jurisprudencia del Supremo.

Según la nueva decisión, la prisión solo podrá ordenarse cuando, como establece la Constitución, se complete el “tránsito en juzgado” (“cosa juzgada” en español) y se hayan agotado todos los recursos posibles, con lo que la culpabilidad estará plenamente determinada.

En el caso de Lula, el más célebre de los cerca de 5.000 presos brasileños que serían beneficiados, comenzó a cumplir en abril de 2018 una pena de ocho años y diez meses por corrupción tras ser condenado en segunda instancia. La sentencia fue confirmada tras una tercera instancia, pero aún le resta una apelación que ya ha presentado ante el Supremo, que todavía no se ha pronunciado.

Condena

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva había sido condenado a nueve años y medio de cárcel por un tribunal de primera instancia en Brasil, por su implicación en la red de corrupción que operó en Petrobras y que ha salpicado a una parte importante del establishment político brasileño.

La sentencia  fue dictada por el juez Sergio Moro, responsable de las investigaciones sobre la colosal trama corrupta destapada en el seno de la petrolera estatal, quien encontró a Lula culpable de los delitos de corrupción pasiva y blanqueo de dinero.

Esta es la primera condena que recibe el exmandatario, quien aún responde en otras cinco causas penales abiertas por la Justicia, la mayoría de ellas relacionados con el caso Petrobras. En el caso de la sentencia, Lula fue acusado por la Fiscalía de corrupción pasiva y lavado de dinero por supuestamente haber recibido 3,7 millones de reales (1,1 millones de dólares) en sobornos a raíz de contratos suscritos entre la constructora OAS y Petrobras.

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