Dicen que cuando el barco se hunde, las ratas son las primeras en abandonar y es que algo así le está ocurriendo a Ciudadanos. La dimisión de dos senadores de la formación naranja deja al partido de Inés Arrimadas sin grupo propio en el Senado.

Y es que es posible que la ambigüedad ideológica con la que comenzó Ciudadanos con Albert Rivera provocara en su día que políticos con diferentes sensibilidades políticas, unos más progresistas y otros más conservadores, recalaran en la formación política y esto, frente a los diferentes devaneos que tanto Rivera como Arrimadas han sometido a sus representantes en las instituciones haya provocado el hartazgo en algunos de ellos.

Asimismo, y a no ser que se produzca un giro de ciento ochenta grados, cosa que en política no se puede descartar, Ciudadanos parece condenado a la desaparición o, como mínimo, a una representación residual en los parlamentos y parece que antes de que eso ocurra, algunos cargos de la formación abandonan y esperan ser rescatados por otros partidos políticos más sólidos para futuros comicios y así seguir manteniendo escaño.

También este miércoles abandonó la formación el diputado en el Congreso Pablo Cambronero, quien ha solicitado a la Mesa de la Cámara Baja su integración en el Grupo Mixto. 

Parece que la maniobra fallida de la moción de censura en Murcia ha levantado ampollas en la formación y el acercamiento del Ciudadanos de Murcia, con el visto bueno de Arrimadas, no ha gustado a muchos, aunque haya sido una operación carente de base ideológica y con el único fin, según afirman los protagonistas, de acabar con la corrupción popular en la Región.

Lo que queda evidente es que aunque a día de hoy todavía haya algún cargo institucional de Ciudadanos con ideología, aunque poco marcada, más progresista que conservadora, la mayoría se siente más cómoda con el Partido Popular que con el PSOE.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre