La Lideresa Condesa, Esperanza Aguirre y sus seguidores siempre han hecho alarde de ser “liberales” de toda la vida. Mucha parte del PP y del gobierno también se ha manifestado en la misma dirección, inclusive Aznar, ese hombre. Y nada hay más falso. Ni son liberales ni entienden lo que significa ese concepto. Ni ellos, ni los señores de la CEOE, ni por supuesto los amos del IBEX.

En primer lugar, Esperanza Aguirre y el señor Aznar, hijos de “grandes familias” del Régimen franquista, lo primero que hicieron al acabar los estudios fue opositar para hacerse altos funcionarios de un Estado controlado por los “amigos de papá”. Curioso sentido de la libre competencia y del amor al mérito; asegurarse las habichuelas en el Estado. Y a partir de ahí, defender la libre competencia para los demás y el amparo del Estado para ellos y para los amigos. Vamos, un “socialismo para ricos”, como dice Owen Jones. Y es que, y tal vez sea el mejor ejemplo, tenemos el rescate que el Estado ha efectuado a los Bancos y a las Cajas de Ahorro quebradas, a las autopistas radiales de Madrid, así como a diversos proyectos fallidos de grandes empresarios que no tienen ningún pudor en señalar que el libre mercado consiste en que si ganan, ganan ellos, y si pierden, perdemos nosotros, que somos los que tenemos que pagar vía impuestos y recortes su salvación. Y ello por no mencionar que prácticamente todas las grandes empresas del Ibex, y ésta es una triste característica del capitalismo hispano, dependen del BOE y de los Diarios Oficiales de las Comunidades Autónomas, y muy en especial las constructoras. De ahí el histerismo que muestran ante la posibilidad de que en la política intervengan actores distintos a los “amigantes” a los que están acostumbrados. Y es que “el capitalismo de fauces ensangrentadas”, en palabras de Jones, está muy bien para el común de los mortales, pero no para los ricos “liberales” de este país. Eso al menos es lo que demuestran día sí y día también, y seguramente lo que piensan pero no dicen con ese “cinismo” de señorito del cortijo tan característico de la élite hispana.

Y por último, claro, ¿cómo no mencionar a los voceros de liberalismo? ¿Cómo no mencionar a esos Think Tanks que dependen directamente e indirectamente de las subvenciones y las ayudas públicas y que advierten de los “peligros” de que el Estado ayude al común de los mortales? Curioso liberalismo el suyo, y no tan curiosa sinvergonzonería.

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1 Comentario

  1. Decía Pi y Margall que el Federalismo es la coronación de la democracia y de eso los vascos sabemos mucho.

    Uno de los grandes es Diego de Gardoqui y Arequibar, primer embajador de España en los Estados Unidos de Norteamérica y amigo de los padres de la Constitución Americana Jefferson y Franklin y a los cuales influyó sin duda alguna con su conocimiento sobre el Fuero de Bizkaia.

    Cuando Jhon Adams visita Bilbao estudia el fuero de Bizkaia y parte de él lo incluye en la Constitución de los Estados Unidos de Norte América.

    Hemos de tener en cuenta de que en aquel entonces Las Españas eran el imperio dominante y que los americanos nos copiaron hasta el símbolo del dólar que son las columnas de Hércules y sobre ellas, la “S” de la ceca de Sevilla.

    Los Estados Unidos de Norteamérica tienen una constitución con muy pocos artículos y cada uno de sus estados dispone, llamémoslo así, de una constitución propia y la capacidad de revisarla y modificarla a medida de las necesidades de los ciudadanos de cada estado, Incluso llama la atención la capacidad de dichos estados sobre la pena de muerte.

    La realidad es que los Estados Unidos de Norteamérica se rige por un sistema parecido al foral y ya, en las Cortes de Cádiz, se afirmaba de los fueros que son las constituciones de cada pueblo de Las Españas.

    ¿Qué mayor libertad? ¿Qué mayor independencia? que disponer de nuestra propia Constitución y del mismo mecanismo con el que, en otros tiempos, nuestros ayuntamientos proponían leyes desde las asambleas vecinales y que Las Juntas Generales los convertían en nuestras leyes, en nuestros fueros. Los Fueros no son la obra de legislador alguno sino, que son el resultado de unas leyes hechas desde la voluntad popular.

    Pero lo que es importantísimo en el modelo Federal es que ese federalismo se aplique en las comunidades de base, es decir en Municipios y Diputaciones. No vale un modelo político sea confederal o federal en que, esas instituciones, dependan de los dictados del gobierno federal. Ahí radica nuestra diferencia con los nacionalismos. Estos copian el modelo liberal de gobierno a una escala inferior y dominan desde el poder a las comunidades humanas básicas.

    La Constitución Española solo debe recoger el pacto de convivencia de los pueblos Ibéricos y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

    Son las Comunidades o Estados Ibéricos los que ceden el poder al gobierno de la nación española o Las Españas y, no a la inversa, el gobierno español quien nos dota de soberanía. Por tanto todas las cesiones que se han hecho hasta ahora desde Madrid no son lícitas. La soberanía es muestra y la cedemos a la nación pasando por las comunidades humanas intermedias y no directamente al Gobierno de la Nación.

    Si el pacto entre todos los estados españoles se realiza desde la decisión de, que poderes cedemos desde nuestros estados al gobierno de la nación, es innecesario pensar en la creación de una Confederación ya que en la práctica no sería necesaria y solo piensan en ella los que pretenden implantar el mismo sistema burocrático que ahora esclaviza a nuestros ayuntamientos y diputaciones. Es decir un nacionalismo casero. Hasta Suiza se ha reconvertido al federalismo. No existe ya ningún Estado Confederal en el mundo.

    Cada vez es más claro. Vamos hacia una Patria Universal Humana (así la llamaba Unamuno) El como se haga esa Patria depende de todos.

    Esa Patria solo podrá ser bajo un sistema federal o no será. Un mundo cada vez más globalizado debe ser controlado de forma piramidal, de abajo a arriba, aboliendo el capitalismo e implantando la autogestión tanto política como económica.

    Se hará en el tiempo y por medio de la evolución. Yo no creo en revoluciones, todas han fracasado en manos de la burguesía y de los burócratas.

    Me decía un compañero carlista catalán.”Debemos cambiar el modelo político de España ya que, solo juntos y dotando de libertades todos los pueblos ibéricos, podremos defender nuestra propia identidad política”. “Debemos ser más fuertes para defender nuestras libertades ante la Europa que nos llega”

    Esta fórmula democrática impedirá que, desde los poderes del Estado Federal se pacten con otros países, leyes y conciertos que atenten contra nuestros Estados Federados.

    Claro que, nosotros los carlistas, no hemos inventado nada. Nos limitamos a ser un partido con una ideología nacida de nuestro pueblo.

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