Me está empezando a caer bien Pedro Sánchez. Da un poco de lástima, como un cordero de Dios rodeado de lobisomes (y alguno hembra). Es muy feo lo que le está pasando, y a mí los damnificados me ponen tierno; conste que yo no le votaría, porque soy de izquierdas, pero no deja de ser lamentable que los mismos que han llevado al PSOE a su descomposición lo eleven como víctima propiciatoria para justificar su propio fracaso. Nada más cínico.

El problema del PSOE no es Pedro Sánchez, sino este hodierno Barón Ashler llamado Felipesusana Gonzálezdíaz. Se atreven a decir, disfrazados de responsabilidad, que el PSOE no debe pelear por equipararse a Podemos sino por ser la alternativa al PP. Es mentira y lo saben, porque la realidad es tozuda y los resultados electorales han situado al partido nuevo de izquierdas en el lugar que ellos están dejando libre. Sólo quieren recuperar el resuello para reorganizarse, para preparar el sálvese quien pueda que les permita colocar no a ellos mismos, que ya tienen la vida resuelta, sino el entramado cosanostrapolítico de agencias (negocios públicos valga la contradicción), empresas, correveideles, abrazafarolas y demás chupópteros que pululan, jalean, cantan y bailan en torno al poder socialisto vestidos de ideólogos sin ideas. Si el PSOE fracasa no es por no dejar gobernar a Mariano Rajoy (por favor, ¿somos gilipollas?), sino porque lo que ofrecen ya no interesa a una parte importante del electorado, y aunque les duela hay otras opciones que han ocupado ese nicho ecológico.

Éstos que se rasgan las vestiduras como sepulcros blanqueados no han conseguido mayorías absolutas en ningún lugar, y al Sur Susana Díaz gobierna con la aquiescencia de un partido de derechas como Ciudadanos, que ha hecho en ocasiones un papel vergonzante y connivente en el Parlamento o las Comisiones de Investigación montadas en torno a esos turbios asuntos de riego de euros por toda Andalucía cuyas responsabilidades, cuando llegan a los Juzgados, se volatilizan como lágrimas en la lluvia… salvo esa manchita de la que ya nadie habla de contar con peticiones cárcel para algún Expresidente de la Junta y toda su cuadrilla, insignificante.

Pedro Sánchez ha cometido la tontería de situarse entre una espada y una pared previsibles, porque éstos que quieren abstenerse para que gobierne el PP llevan años trabajando por defender políticas a lo Goldman-Sachs (salvo algún camuflaje de género, o un menesteroso recuerdo de la Movida), políticas idénticas al trancredismo pepero, PPOE lo llaman. ¿Cómo puede Susana Díaz, con el 50% de los jóvenes andaluces menores de 30 años en riesgo de exclusión social según un calentito informe de CCOO, proponerse como la esperanza blanca del socialismo? Qué fuerte, tía…

Felipe González no controla el PPOE, no nos equivoquemos, él es un mandado, la cadena de transmisión de esos negociantes internacionales que lo mismo venden maquinaria de hospital que las bombas para hundirlos, de esos benefactores de la Humanidad que para poder ayudarnos cenan esforzadamente kilogramos de caviar, y a este partido lo han defenestrado (porque está muerto) quienes ahora se dan golpes de pecho con el puño izquierdo. ¡Un mojón!, que se dice en mi tierra.

A Podemos le dejan el camino expedito… ¡para dentro de cuatro años! Que nadie acuse a éstos podemófilos del fracaso de la izquierda, tienen votos insuficientes para poder gobernar. Gana la derecha porque tiene esos votos fijos del PP que son más que los de ninguno, y los del Sabadell, digo Ciutadans, y los de los pobres incautos que han seguido apoyando al PSOE y en realidad estaban solucionando la vida de un puñado de ganapanes sin escrúpulos.

Duro, triste pero real. Lo siento, Pedro, el partido sólo se murió y entre todos lo habéis matado. Cuídate de los Idus de Septiembre, no sea que nuestra hija Susana te apuñale en Madrid, Bruta.

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