El 67% de los consumidores otorga una importancia fundamental a la alimentación como factor determinante para su salud, según las conclusiones de la Encuesta Sobre Hábitos de Consumo 2019 de la Mesa de Participación Asociaciones de Consumidores (MPAC). De acuerdo con dicho estudio, en el que han participado 3.300 personas de todo el territorio nacional, este sentimiento generalizado de la población se ha traducido en una leve mejora de los hábitos alimentarios de los consumidores, que han aumentado la frecuencia de consumo tanto en verduras (un 11%) como en frutas (un 12%) y legumbres (un 2%) respecto al año pasado.

La calidad es el factor determinante a la hora de elegir un producto, seguido de las preferencias personales y el precio

El estudio, se ha presentado este jueves en la sede del Consejo Económico y Social, por su presidenta en funciones, Mari Carmen Barrera ha querido destacar “el interés compartido entre MPAC y el CES por analizar la situación del consumo, y también la relación institucional que nos une: la participación de las organizaciones de consumidores y el Consejo de Consumidores y Usuarios como Organismo consultivo de referencia para la designación de los representantes de los consumidores en el Consejo”.

La secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de UGT y presidenta en funciones del Consejo Económico y Social ha señalado que “en términos cuantitativos, el consumo ha seguido mostrando un buen comportamiento. Sin embargo, la realidad parece mucho más compleja que un simple agregado de actos de compra, sobre todo cuando se pretende arrojar luz sobre la aún más compleja calidad de vida de los ciudadanos”.

Mari Carmen Barrera se pregunta “si la cantidad de bienes y servicios consumidos puede por sí misma servir como indicador de bienestar, en el contexto de un país que forma parte del grupo de los más desarrollados”. Por ello, considera que no se debe olvidar “la relación del consumo con otras dimensiones de la calidad de vida, como son el medio ambiente o incluso la salud pública, relación que aconsejaría relativizar la medida del avance en bienestar en un contexto de incremento del consumo”.

El CES dedica una especial atención “a la evolución de los hábitos de consumo y a cómo se ve influida por grandes tendencias de transformación socioeconómica; el cambio tecnológico y la digitalización”, ha dicho en la presentación.

Mari Carmen Barrera, finalmente destaca cómo el CES sitúa el consumo en la perspectiva de una de las grandes preocupaciones sociales y también económicas, como es el avance de las desigualdades. “A pesar de la evolución de los indicadores de desigualdad que muestran un discreto descenso en España, los valores medios del consumo ocultan algunas disparidades no desdeñables, de modo que unos hogares tienen acceso a bienes y servicios a los que otros no pueden aspirar por su situación económica, o al menos no sin recurrir al endeudamiento. A ello se añade un mayor endeudamiento para acceder a otros bienes, que sus rentas no les permiten, como sí han hecho los hogares con rentas medias y altas. Por tanto, una parte de la sociedad se encuentra en situación de vulnerabilidad ante otro posible cambio de situación económica”. Y ha terminado afirmado que esta cita es lo suficientemente expresiva para definir la situación actual.

Productos frescos

Se consolida igualmente la preferencia de los consumidores encuestados por los productos frescos y mientras la carne fresca mantiene su porcentaje de elección (96%), el pescado fresco crece 1 punto (73%). Asimismo, y aunque existe un 20% de la población que no sabe si sus hábitos son saludables o no, el interés por la información nutricional sobre grasas (68%), sal (25%) y azúcares (65%) se consolida, siendo la preocupación por estos últimos la que más puntos ha crecido en 2019 (+7).

Aumenta el porcentaje de quienes consumen productos pasada su fecha de caducidad (58%)

La preocupación por la salud, sin embargo, ofrece resultados contradictorios en relación con la fecha de caducidad de los alimentos. De hecho, solamente un 39% de los encuestados asegura respetarla por miedo a los efectos sobre su salud, mientras que un 58% afirma consumir productos una vez pasada dicha fecha, bien por considerar que “por unos días no pasa nada” (40%), bien por creer que “lo importante es el aspecto del producto en sí, su textura, olor y sabor” (18%).

La importancia concedida a la salud tampoco se traslada al consumo de productos ecológicos y/o BIOS, debido a la barrera del precio. Así, en 2019 se aprecia un aumento del porcentaje de consumidores que considera estos productos demasiado caros: un 41% -frente al 37% del año anterior- cree que no compensa hoy por hoy la relación entre los posibles beneficios de este tipo de productos y su precio.

La calidad es el factor determinante a la hora de elegir un producto, seguido de las preferencias personales y el precio

La calidad, por el contrario, sí se consolida como factor clave. De acuerdo con los datos de la Encuesta de la MPAC, los consumidores españoles afirman decantarse masivamente por los productos de calidad (45%). En 2019 se observa una diferencia mucho más amplia que en años anteriores respecto de los factores precio (21%) y preferencias personales (28%). Y en este contexto, la marca del producto apenas es apreciada como factor decisivo de compra (1%).

Por otro lado, los supermercados mantienen al alza su predominio como lugar preferido para hacer la compra. La mayoría de los consumidores opta por ellos, un 66% frente al 62% de 2018. Crece también el interés por los hipermercados y, por el contrario, se reducen ligeramente los porcentajes para el pequeño comercio y tiendas especializadas y los mercados municipales.

Un 52% de la muestra valora positivamente la responsabilidad social y ética de las empresas de alimentación

Este año, la Encuesta de la MPAC ha abordado de manera concreta el tema de la Responsabilidad Social Empresarial y Ética de las empresas. Los resultados ponen de manifiesto que el 52% de los encuestados, a la hora de comprar un alimento, valora positivamente este factor. En sentido contrario, el 23% de las personas encuestadas no lo valora.

En esta línea, la Encuesta de la MPAC pone de manifiesto que continúa en aumento la preocupación de los consumidores por el desperdicio de alimentos. Un 95% de los encuestados piensa que es un problema importante, si bien es cierto, de éstos, un 7% confiesa no hacer nada para evitarlo.

La compra por Internet en alimentación y gran consumo gana adeptos

Un 60% de los encuestados la valora positivamente. Si bien persiste la doble brecha digital, por un lado, entre el ámbito rural y el urbano, y por otro entre jóvenes y mayores, cabe destacar que los que prefieren ver físicamente lo que compran han pasado de un 27% en 2017 a casi un 20% en 2019.

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