El Rey Emérito

Los médicos han realizado “con éxito” tres bypass al rey Juan Carlos en una intervención quirúrgica “sin incidencias”, según fuentes próximas a los médicos que han participado en la operación a las que ha tenido acceso Diario16. Esta versión coincide al cien por cien con el informe facultativo emitido en las últimas horas por el Hospital Universitario Quirónsalud en Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde se encuentra ingresado el rey emérito. “Como es habitual en este tipo de procedimientos el paciente ha pasado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para control postquirúrgico”, ha confirmado a su vez Lucía Alonso, directora gerente del hospital.

Y mientras la versión oficial sobre el estado de salud del rey emérito se facilitaba a los medios de comunicación, en las redes sociales se propagaban rumores de que el monarca había fallecido por complicaciones en la sala de quirófanos. E incluso algunos medios jugaban peligrosamente con esa hipótesis. En concreto, elnacional.cat aseguraba en una de sus informaciones de última hora que El País ha publicado la noticia de la muerte de Juan Carlos I “a consecuencia de las complicaciones de la operación cardíaca a que se ha sometido”. Aunque acto seguido aclaraba que todo se había debido a un error del rotativo madrileño, al que supuestamente se le habría colado un borrador de noticia en su página web que tenía preparado solo para el caso de que la intervención quirúrgica se complicara y el rey falleciera en el hospital.

En realidad, la operación “ha sido un éxito”, según el parte médico, aunque habrá que ver cómo evoluciona el paciente. Sin embargo de nuevo, y como sucede cada vez que se produce un hecho de alcance histórico, los bulos, fakes y noticias falsas se han propagado como una mancha de aceite por las redes sociales sin que el ciudadano tenga ninguna garantía de que la información que se le está proporcionando sea cierta, veraz, rigurosa y profesional. Nos encontramos en un momento complicado para el periodismo, ya que está en juego algo tan importante como la calidad de la información, imprescindible para el buen funcionamiento de una democracia. Jugar con un asunto de tal trascendencia como el fallecimiento de un ex jefe de Estado no es serio y solo contribuye a aumentar la sensación de la ciudadanía de que todo es mentira, un circo o un montaje. Necesitamos más que nunca medios de comunicación profesionales, fiables, y de ahí que debamos recordar a quien corresponda que difundir noticias erróneas o falsas carentes de toda veracidad es una práctica propia de desaprensivos, además de un posible delito. Las redes sociales no hacen periodismo. Configuran un mercadillo de cotilleos donde ninguna información lleva el marchamo de veracidad ni el filtro necesario para ser creída. Como tampoco debemos tragarnos a pies juntillas las versiones oficiales difundidas por poderes fácticos que en otras ocasiones ya nos han intoxicado con mercancía informativa adulterada (véase el caso de los atentados del 11M, en los que el Gobierno de Aznar difundió la teoría de la conspiración solo por intereses electoralistas).

De ahí que debamos estar alerta contra charlatanes de uno y otro signo. Contra todo este tipo de prácticas de desinformación, intoxicación y fakes solo tenemos un arma: el periodismo riguroso, serio y profesional que bebe de fuentes contrastadas bajo la máxima de que el ciudadano tiene derecho a la información de la mejor calidad. Empapar a los lectores de sensacionalismo barato es tanto como vender esa carne envenenada por listeriosis que estos días ha llevado a cientos de personas al hospital.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

14 + 10 =