La ilustración es una foto de la luna llena rielando sobre Venecia. No puedo, ni quiero, evitar, copiar el texto de ese último tuit:

“Superluna en Venecia. Buena imagen para desconectar para siempre de Twitter. Gracias a todos, pero esto dejó de compensar”

Lo publicó el dos de enero y hasta ahora mismo, mientras escribo, ha logrado 743 corazoncitos, 172 Retweets y 228 comentarios, muchos de ellos esperando y deseando que vuelva @VilaSilva; pero dudo mucho, dudo infinitamente, que eso suceda. No le conocen.

Hace unos meses, mientras caminábamos por el extraño y sugerente parque cercano a su casa en Getafe World, me dijo Lorenzo, Lorenzo El Viejo, El Primer Lorenzo, que había abandonado su página de Facebook; sin alharacas, simplemente la había abandonado. Me encantó escucharlo. Como me encantó, y aplaudí y aplaudo, su decisión de “desconectar para siempre de Twitter”. Desconectar. Para siempre. Con dos cojones y claridad absoluta.

Le honra y engrandece; aunque ya es suficientemente grande sin necesitar ningún tipo de gesto.

Twitter es un periódico que hacemos gratis todos, yo apenas pero también, y en el que se permiten los insultos y descalificaciones desde el anonimato. Saltar a Twitter es aceptar que cualquiera te tire tartas a la cara sin cobrar siquiera el mínimo y merecidísimo sueldo como payaso.

Lorenzo Silva ha abandonado Twitter, y para mí suena a renovación y apocalipsis: es el principio del fin del canto de los pajaritos, el principio del fin de que los cuervos se coman entre risotadas los granos que las buenas gentes les tiran y lanzan a los pequeños e ingenuos ángeles alados.

Bravo bravo bravo. Desde el corazón mi más entusiasta aplauso.

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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