Se ha hablado mucho estos días al cumplirse el cuarenta aniversario del fallido golpe de estado del 23-F. ¿Fallido de verdad o… exitoso a medias? Digo esto porque si bien sabemos cómo acabó, también sabemos y de forma clara qué efectos se derivaron. El golpe de estado que se produjo entonces dio por cerrada o modificada la transición del 78, poniendo el freno y, según muchas opiniones, la marcha atrás en los acuerdos conseguidos años atrás.

Cuando se llegó a los acuerdos de la transición pareció que todo el mundo había quedado satisfecho, pero a los poderes de la derecha les pareció que se había ido demasiado lejos, mientras que los de la izquierda pensaban que se había quedado muy corto. Aun así ambas partes acabaron aceptando los acuerdos.

Años más tarde, los poderes reales del estado -no los políticos- consideraron que la transición había llegado demasiado lejos o que había el riesgo de llegar y lo pararon, sobre todo en aquello que más les inquietaba: la evolución del estado autonómico. Como muy bien dice el periodista Vicenç Villatoro, el régimen del 78 se convirtió en el régimen de 1981 establecido el día siguiente mismo del 23-F.

El rey que, según la versión oficial mantenida hasta ahora salvó a la monarquía, convocó en la Zarzuela a todos los partidos españoles a excepción de vascos y catalanes. Del régimen que se dibujó aquel día -no se sabe muy bien cómo- resultó una democracia convencional pero con tres zonas de exclusión. La Monarquía, la unidad de España como ellos lo entendieron y la no revisión del franquismo que se mantuvo dentro de las estructuras del estado.

Calvo Sotelo fue elegido presidente y a este lo sustituyó Felipe González. El frenazo del régimen autonómico se llevó a cabo con la Lofca y la Loapa, El PSOE ganó las elecciones con la frase: OTAN, de entrada no y todos sabemos cómo acabó el tema. Desde entonces la mayoría de políticos no han cumplido, ni cumplen en general, las promesas electorales y dicen lo que no piensan. El actual presidente asegura que España es una democracia plena.

Lo que me llama la atención es el espaldarazo que continúa teniendo la monarquía por parte de los partidos, denominados constitucionalistas, después de lo que sabemos de los Borbones, desde el primero hasta el último. Prácticamente no se salva ni uno. Aun así, la propuesta por anular la inviolabilidad de la figura del rey, ha sido rechazada estos días en el Congreso de los Diputados. Parece verdadero el dicho que dice: Quien no recuerda la historia está obligado a repetirla.

¿Qué piensan ustedes, queridos lectores? ¿Qué queda de aquel espíritu de la transición? ¿Qué queda del régimen del 78? No sabemos con seguridad la verdadera historia del 23-F, lo que si sabemos son las consecuencias políticas y económicas que aquel hecho nos ha reportado. ¿Creen que España tiene solución? ¿Tenemos la clase política que nos merecemos?

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2 Comentarios

  1. Excelente comentario, no entiendo como sigue habiendo tanta gente que, por más que les cuentes, no se quieren enterar que todo fue una jugada del Demérito, él lo montó y él lo desmontó para ponernos firmes a todos, baste ver que los dos cabecillas militares fueron dos monárquicos recalcitrantes

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